El padre de Nadia Calviño financió con 100.000 euros la campaña de primarias de Sánchez
La vicepresidenta primera alojó a la hija de Ábalos cuatro meses en su casa para ocultar la «vida disoluta» del ministro

Nadia Calviño y Pedro Sánchez. | EFE
El sistema de crowdfunding que se estableció en las primarias en 2016 siempre ha estado dotado de una gran opacidad. En Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto) se desvela el nombre de uno de los principales financiadores de Bancal de Rosas: José María Calviño, ex director general de RTVE con Felipe González y padre de Nadia Calviño, quien fuera la vicepresidenta primera del Gobierno y actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Fuentes conocedoras de las cuentas de la campaña de primarias de Pedro Sánchez en 2016 aseguran que el padre de Calviño aportó una cantidad cercana a los 100.000 euros para la carrera del presidente del Ejecutivo, la mitad del presupuesto total destinado a financiar los mítines durante las elecciones internas, que ascendió a un total de 200.000 euros. Fruto de ello, Nadia Calviño, una alta funcionaria de la Unión Europea, perfil independiente y sin carné de militante, forjó su carrera política sobre las espaldas de Sánchez.
Un año después de ganar las primarias, Pedro Sánchez se alzó con la victoria en la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio de 2018 y dio la sorpresa nombrando a una desconocida, Nadia Calviño, como ministra de Economía, para cabreo de uno de sus colaboradores más cercanos, Jordi Sevilla, que estaba llamado a ser el responsable económico del Gobierno. Sevilla lideró los dos comités de sabios que Sánchez montó para las elecciones generales de 2015 y 2016, fue el coordinador del área económica de su programa electoral y ejerció como portavoz oficioso para asuntos económicos. También participó en las negociaciones para la investidura fallida de Sánchez en 2016.
Sin embargo, a principios de 2017, durante la organización de la campaña a las primarias tras el Comité Federal que defenestró a Pedro Sánchez tras intentar este perpetrar un pucherazo con una urna clandestina, José María Calviño formaba parte del grupo de simpatizantes de Pedro Sánchez del llamado clan de los guerristas. En este grupo también estaban Manu Escudero y José Félix Tezanos, veteranos a cargo de apuntalar la campaña de las primarias dirigida por el operativo desde la llamada «sede paralela», en la calle Marqués de Riscal. Allí se montó el dispositivo de Bancal de Rosas, de la mano de Fran Martín —posteriormente gerente del PSOE—, Mariano Moreno Pavón, y su número dos, Pedro Luis Egea, quien ejerció de tesorero del sistema de crowdfunding. Ninguno ha desvelado jamás la identidad de los donantes.
Los 95.000 euros ‘secretos’ del ‘crowdfunding’
Nada más abrirse el sistema de crowdfunding, la comisión gestora presidida por Javier Fernández pidió al Tribunal de Cuentas paralizar la fundación Bancal de Rosas por la opacidad de la financiación, y el organismo de fiscalización avisó al partido de que deberían comunicar en su memoria anual la identidad de los donantes, lo que motivó el cierre del sistema de mecenazgo por incumplir la Ley sobre Financiación de los Partidos Políticos. Se habían recaudado ya 95.000 euros, el grueso de la cantidad que aportaría el padre de la ex vicepresidenta primera del Gobierno. Desde ese momento, la candidatura de Pedro Sánchez estaba obligada a canalizar las donaciones de su campaña en una cuenta de titularidad compartida con el PSOE y sometida a control. Sánchez siguió recaudando fondos hasta alcanzar un total de 240.000 euros a través de otros métodos; poco menos de la mitad de ese importe fue donada por el padre de Calviño.
Pese a no tener carné de militante ni experiencia en política, Calviño experimentó una carrera meteórica: de ministra de Economía en 2018, pasó a vicepresidenta tercera del Gobierno en marzo de 2020, vicepresidenta segunda en marzo del 2021 y vicepresidenta primera en julio del 2021, en la remodelación del Gobierno que destituyó fulminantemente a José Luis Ábalos. La vinculación entre Ábalos y Calviño tuvo un componente emocional, aparte del profesional. La ministra de Economía compartió residencia oficial con José Luis Ábalos en la calle Balbina Valverde, número 6. Ella residía en la primera planta del complejo de viviendas y Ábalos en la planta de arriba, algo que le permitió ser testigo de excepción de sus andanzas. Como reveló la exmujer de Ábalos a THE OBJECTIVE, en una conversación con Calviño en la que Perles pretendió desahogarse con ella, la vicepresidenta del Ejecutivo la disuadió de contarle los secretos del titular de Transportes con la prostitución: «No quiero saberlo».
Calviño alojó en su residencia oficial a la hija de Ábalos
Pese a ello, Calviño conocía muchos de los secretos del ministro antes de su destitución. Acompañó y consoló a su esposa durante la convalecencia del cáncer de pulmón que padeció desde finales de 2020, tras confesar a Adriana Lastra y Maritcha Ruiz Mateos su relación con prostitutas. Cuando Ábalos fue destituido por Sánchez, Calviño ofreció su ayuda a Carolina Perles, tras descubrir esta una nueva infidelidad de su marido, que se fue a vivir con la amante a una residencia en la Plaza de Castilla. La vicepresidenta primera del Gobierno alojó durante cuatro meses en su residencia oficial a la hija del exministro Ábalos, Rocío, ante la negativa de la primogénita del matrimonio a irse a vivir con su padre y su nueva amante. Además, Rocío se llevaba muy bien con el hijo de la vicepresidenta.
Esa estancia no solo apuntaba a una cuestionable utilización de una vivienda de patrimonio del Estado sin justificación oficial, sino que daba pistas sobre la convulsa situación del matrimonio del ministro y las razones iniciales de su salida del Gobierno. Un hecho que ocultó el Gobierno para que no trascendiera la vida disoluta del exministro de Transportes, publicada por THE OBJECTIVE en noviembre de 2021. En la investigación de esas informaciones exclusivas, una de las fuentes de la cúpula del PSOE consultadas confirmó estos hechos a este periódico, pero solicitó no revelarlos para proteger a Nadia Calviño. La hija del principal financiador de la campaña de primarias del presidente del Gobierno se había convertido en uno de los pesos pesados del Ejecutivo desde hacía tres meses, y también ella era una de las conocedoras de los secretos de José Luis Ábalos que el presidente diría años después no conocer.
