Audios, abusos y explotación: estalla el ajuste de cuentas en Podemos y en la tele de Iglesias
Una serie pretende destapar casos de presuntos malos tratos en el partido y en el canal de Pablo Iglesias

Sergio Gregori durante una emisión del Canal Red.
Muchos años después de que trabajadores de Podemos y colaboradores de Pablo Iglesias estuvieran empleados en el partido y el canal de televisión, ha estallado un ajuste de cuentas que amenaza con destapar el sistema de mando del ex secretario general y ahora empresario audiovisual. Una serie documental, dirigida por Iago Prada, pretende revelar hechos desconocidos que, a raíz del caso de Sergio Gregori, señalarían presuntas irregularidades, incoherencias y malos tratos laborales en Podemos y el Canal Red. Gregori trabajó para la televisión de Iglesias desde su lanzamiento. Luego se enfrentó a la emisora y acudió a los tribunales, un caso que adelantó en su momento THE OBJECTIVE. El Canal Red responde y acusa a Gregori de estar «calumniando» a la emisora. La serie se empieza a emitir este miércoles.
Con el título Romper el bloque, el director de la miniserie asegura volver a desvelar presuntas irregularidades y tratos vejatorios de Podemos y el Canal Red hacia sus empleados y colaboradores. Se desconocen las cifras exactas de los afectados, aunque todo apunta a que el director y el equipo de producción han recopilado una «media docena» de casos que señalarían al partido morado y su dirección por varias irregularidades. La cuestión de los trabajadores de Podemos ha sido siempre uno de los secretos mejor guardados en el partido, puesto que muchos afectados se han mostrado tradicionalmente reacios a contar su historia. Aun así, en algunos libros y en varias informaciones se han descrito y recogido autos judiciales en los que los trabajadores cuestionaban su despido.
El caso de Gregori es la percha que sirve a los autores del documental para lanzar su producto. Así lo hicieron en las redes sociales desde el pasado lunes. Difundieron un tráiler en el que se ve a Gregori abrir las puertas de Canal Red. El primer presentador de El Tablero fue uno de los cofundadores del canal, con el propio Iglesias. Después se detectaron varios problemas. Primero, en cuanto al contenido de la programación, y después ante la posición del presentador durante el cisma entre Sumar y Podemos. Gregori acabó siendo apartado. Denunció en los tribunales un presunto caso de acoso laboral. Y este sería solo uno de los casos de represalias, discriminación, hospitalizaciones, mobbing y persecución ideológica en la televisión de Iglesias. Los afines a Iglesias y Podemos acusan a Gregori de buscar una venganza personal tras su derrota judicial, aunque en la documentación de la serie se menciona un «acuerdo extrajudicial» que evitó el juicio a las partes.
Trabajadores de Podemos
«Durante años me negué a hablar. Mi silencio no protegió a nadie. Hubo víctimas antes y después de mí. Es hora de parar esa rueda de violencia. Lo hago con Iago, anarcosindicalista que habló con casi 40 víctimas», afirmó Gregori para respaldar el lanzamiento del documental. Cuando THE OBJECTIVE se puso en contacto con él para recabar su versión antes de publicar su acción judicial contra la empresa de Iglesias, prefirió, en efecto, guardar silencio. El martes, este diario volvió a ponerse en contacto con él, después de que anunciara públicamente el lanzamiento del documental. La respuesta ha sido otra vez el silencio.
Canal Red, en cambio, sí ha reaccionado al ataque. A través de un comunicado, los responsables de la televisión de Iglesias sostienen que en la sentencia no se relacionaron los «problemas de salud mental» de Gregori con «el trato recibido de la empresa». Lo hacen en relación a la frágil situación que el propio Gregori dijo estar sufriendo cuando dejó el Canal Red (en los meses anteriores a su salida oficial). En Canal Red rechaza todo tipo de acusación que podría conocerse a partir de la emisión del documento.
Pero el director de la serie insiste en que la cuestión no se limita al caso de Gregori, sino que pudo documentar al menos otras seis situaciones críticas que tienen que ver con trabajadores de Podemos, además de los del Canal Red. En cuanto a los del Canal Red, en general se denuncian casos de explotación laboral. Es decir, trabajadores que declaran entrar en la redacción a las nueve de la mañana y tener que aguantar trabajando hasta la medianoche. Se trataría, según dicen, de una incongruencia evidente con la defensa de los derechos laborales que, al menos en teoría, dice defender esa empresa.
Grabaciones
El documento va más allá. Abordará un caso concreto de una extrabajadora de la formación que alegó ser apartada del partido por ser mujer. El documental hace referencia a un caso que ocurrió Vigo, según pudo saber este diario en 2019, y que llegó hasta un tribunal de La Coruña. En un documento difundido por el documental, se apunta a un despido declarado «nulo» por «su condición de mujer trabajadora cuidadora». Sin embargo, algunas fuentes que sostienen conocer al dedillo el caso matizan esa versión, y apuntan a que la afectada intentó eludir su despido «fulminante» alegando una vulneración y solicitando una jornada reducida.
Sostienen que su salida no tuvo que ver con su condición de mujer de forma estricta, sino que Podemos no supo justificar adecuadamente el despido objetivo. Y que en la sentencia se hace una mención general a la condición de las mujeres como las personas que más se encargan de tareas de cuidado. Fuentes políticas admiten que la dirección regional de entonces, liderada por un alto cargo de máxima confianza de Iglesias, fue poco empática con su situación.
El miércoles, con la emisión de la serie (que tiene tres capítulos), se sabrá finalmente si se hará además público otro tipo de material. Concretamente, una serie de presuntas grabaciones que el propio Gregori habría grabado en secreto durante su etapa en el Canal Red. Posiblemente para preparar lo que después sería su denuncia por acoso. Así lo adelanta el propio Canal Red, cuando en su comunicación hace esta mención: «Para sostener su acusación, Gregori aportó correos electrónicos, mensajes de chat y numerosas grabaciones de audio que él mismo había realizado a sus compañeros y responsables de forma subrepticia, sin el conocimiento ni el consentimiento de estos».
Entre grabaciones secretas, ataques cruzados y denuncias por acoso laboral, además del testimonio de algunos de los afectados que puedan haber grabado para la serie, todo apunta a que en el sector de Podemos ha estallado otra guerra. Aunque esta vez entre sus extrabajadores y colaboradores, esta guerra llegaría hasta el proyecto mediático del ex secretario general, que, según las únicas cifras de negocio conocidas hasta ahora, también desveladas por este diario, ha ganado en los primeros años de su actividad (es decir, cuando se producían esos presuntos casos denunciados) 131.000 euros.
