Armengol acelera la reforma para facilitar que los nacionalistas tengan grupo en el Congreso
El PSOE y Sumar respaldan tramitar por urgencia el cambio del Reglamento que podría aprobarse en julio

El vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Gómez de Celis, la presidenta, Francina Armengol, y la secretaria segunda, Isaura Leal. | Eduardo Parra (EP)
La mayoría que el PSOE y Sumar tienen en la Mesa del Congreso de los Diputados ha sido fundamental para que este órgano acuerde tramitar por la vía de urgencia la proposición de ley de reforma del Reglamento, según apuntan a THE OBJECTIVE fuentes parlamentarias. Con esta iniciativa, la mayoría de izquierda intenta rebajar los requisitos para constituir grupos parlamentarios en la Cámara Baja, pasando del 5% de votos a un 3%. Esto beneficiaría a formaciones nacionalistas, así como a Podemos y Sumar si perdieran diputados en las próximas elecciones. Esta urgencia puede determinar que, en el mes de julio, pase el trámite del Congreso y que el Senado tenga que votarla en 20 días.
Aunque en el horizonte no hay ninguna perspectiva de un adelanto electoral, el Gobierno y sus socios preparan ya el escenario para dentro de un año, cuando tengan que celebrarse las elecciones generales. Las encuestas pronostican una debacle del PSOE y sus socios y, ante la posibilidad de que pueda llegar a producirse y quedarse en minoría en el Parlamento, intentan que, al menos, una gran parte de los apoyos de Sánchez tenga grupo parlamentario, con las ventajas que se derivan de esta situación. El primer paso lo dio un grupo de parlamentarios de más de una formación política al presentar el pasado 13 de marzo una proposición de ley de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados.
Esta iniciativa se centraba en la modificación del artículo 23, que quedaría redactado de la siguiente forma, en su punto uno: «Las diputadas y los diputados, en número no inferior a 15, podrán constituirse en Grupo Parlamentario. Podrán también constituirse en Grupo Parlamentario quienes integren una o varias formaciones políticas que, aun sin reunir dicho mínimo, hubieren obtenido un número de escaños no inferior al [5%] y, al menos, el [10%] de los votos correspondientes al conjunto de las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura o el [3%] de los emitidos en el conjunto de la Nación».
En el punto dos del citado artículo proponen que, en ningún caso, «pueden constituir Grupo Parlamentario separado quienes pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar Grupo Parlamentario separado quienes, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado».
En su exposición de motivos, justificaban la presentación de la misma en que «actualmente, los requisitos previstos para la constitución de Grupo Parlamentario pueden generar, en determinados supuestos, rigideces no siempre acordes con la pluralidad expresada en los procesos de elección de representantes». Por ello, «la presente reforma tiene como finalidad actualizar el régimen de constitución de los Grupos Parlamentarios, con el doble propósito de favorecer una proyección más plena de la participación política de la ciudadanía por medio de sus representantes y del pluralismo en la organización y el funcionamiento interno del Congreso, y de reforzar la coherencia del marco reglamentario aplicable».
«Reforma de conveniencia»
La proposición de ley fue tomada en consideración por el pleno del Congreso el pasado 26 de mayo, con el rechazo del PP, Vox y UPN. El diputado del Grupo Popular José Antonio Bermúdez de Castro justificó su negativa en que «la reforma que proponen ni trae causa de una necesidad institucional ni busca respetar el pluralismo, ni desde luego fortalecer esta Cámara», sino que parecería que trata de aprobar «una reforma de conveniencia que lo único que pretende es adaptar las reglas de juego de esta institución a sus intereses partidistas y blindarse para las siguientes elecciones ante una previsible pérdida de apoyo electoral». En definitiva, sentenció el diputado popular: «Un nuevo chantaje en busca de más privilegios en esta Cámara».
Una vez tomada en consideración por el pleno del Congreso, el PSOE y sus socios de Gobierno han decidido agilizar los trámites para que esta reforma sea una realidad cuanto antes. Así, este martes, llevaron a la Mesa del Congreso de los Diputados, que preside la socialista Francina Armengol, la tramitación por la vía de urgencia en la Comisión de Reglamento. Ello supone reducir a más de la mitad el tiempo de tramitación (de dos meses a 20 días) en ponencia, por lo que en julio se podría aprobar en un pleno del Congreso y pasar al Senado, que también tendría que resolverla en el mismo periodo. Al principio del próximo periodo de sesiones, esta reforma podría ya ser una realidad.
