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Tribunales

Begoña Gómez aporta un informe que asegura que su cátedra no causó daños sino beneficios

La defensa de la mujer del presidente presenta un peritaje que cuestiona el cálculo del supuesto perjuicio económico

Begoña Gómez aporta un informe que asegura que su cátedra no causó daños sino beneficios

La mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez | Europa Press

La defensa de Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno, ha presentado un informe pericial ante el juez Juan Carlos Peinado que concluye que su trabajo en la Universidad Complutense no solo no causó un perjuicio económico a la entidad pública, como sostiene la universidad, sino que hubo «un superávit» de casi 13.000 euros.

Se trata de un informe firmado por Jesús Rodríguez Márquez, profesor titular de Derecho Financiero y Tributario, referido a una supuesta apropiación indebida del software que se creó en el seno de la cátedra que codirigió Begoña Gómez.

Es el tercero que presenta esta defensa para avalar el trabajo de Begoña Gómez en lo relacionado con esta causa, en la que el pasado 11 de abril el juez dio por cerrada la instrucción y propuso juzgar a la mujer del presidente por delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida.

El magistrado, que archivó las actuaciones por el delito de intrusismo profesional, continuó asimismo el procedimiento contra Cristina Álvarez, asesora de Gómez, por los mismos delitos y contra el empresario Juan Carlos Barrabés por los dos primeros.

El informe presentado ahora se emite en respuesta a la decisión de Juan Carlos Peinado de ofrecer a la Complutense que sea perjudicada en la causa, tras lo que la entidad educativa aceptó y remitió al juzgado un informe en el que detallaba que gastó un total de 113.509 euros en el desarrollo del software para la Cátedra de Transformación Social y Competitiva que codirigió Gómez.

«La cuantificación realizada por la UCM es incorrecta, ya que no se le ha causado perjuicio alguno o, en todo caso, el hipotético perjuicio no puede consistir en las cantidades invertidas en la elaboración de la Plataforma como herramienta propia de la Cátedra», concluye el informe presentado por la defensa de Begoña Gómez, que argumenta que el gasto investigado se ejecutó siguiendo las normas.

Subraya que «el gasto se ha ejecutado siguiendo escrupulosamente la normativa presupuestaria y de contratación, tanto la general como la propia de la UCM». «Su destino ha sido, efectivamente, el de financiar la Cátedra y, en el caso que nos ocupa, la creación del software, así como sufragar, en su 10 por ciento, los costes indirectos de la UCM», concluye.

Explica que la universidad recibió de empresas privadas, por el convenio firmado con la cátedra, un total de 158.400 euros «que debían destinarse a las actividades de la Cátedra, incluyendo la elaboración del software», y lo que trasladó la Universidad en su informe «es que de esos 158.400 euros recibidos de terceros, 108.765,79 euros se han destinado a la finalidad para la que estaban previstos».

Además la universidad recibió de esas mismas entidades privadas (La Caixa, Reale Seguros, Google, Manpowet y Numitec) un total de 17.600 euros para atender a los gastos de personal y de dirección de la UCM aplicados a la cátedra, y se constata que «el gasto real de la UCM por estos conceptos ha sido de solo 4.743,53 euros, con lo que ha obtenido un superávit de 12.856,47 euros», concluye.

«En definitiva (…) el dinero recibido de las entidades privadas se ha destinado a la finalidad» prevista, dice el informe, que destaca que esto «no era una opción para la UCM entre varias posibles, sino una obligación». Y añade que «de no haberlo hecho así, sería la UCM la que hubiera causado un perjuicio a esos terceros patrocinadores, debiendo restituir la financiación recibida».

El informe sostiene que la universidad no pierde dinero propio, sino que ejecuta fondos privados destinados a un fin concreto: «Nunca puede suponer un perjuicio (…) gastar unos fondos que proporcionan unos terceros», dice. «Por tanto, las actividades en las que se centra la colaboración -la propia Cátedra y el desarrollo del software- obtuvieron financiación por importe de 158.400 euros (90 por ciento de 176.000), mientras que los gastos de personal y dirección de la UCM se retribuyen con 17.600 euros (10 por ciento de 176.000)», detalla.

Añade aquí que no hay «ninguna duda» sobre esas cifras, porque la Intervención de la Complutense señaló que esta institución recibió el 10 % que le corresponde del total de las aportaciones realizadas por las entidades patrocinadoras. Fuentes de esta defensa han precisado que esa cantidad está destinada a cubrir los gastos indirectos que ahora vuelven a reclamar, cuando ya han sido satisfechos, y aún así obtuvieron un beneficio.

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