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Tribunales

Sánchez destituyó a Ábalos tras entrar en colisión con Zapatero en la trama del petróleo

Aldama tenía un «cupo» de crudo venezolano que le convirtió en intermediario del PSOE. El expresidente cortó el «chollo»

Sánchez destituyó a Ábalos tras entrar en colisión con Zapatero en la trama del petróleo

Pedro Sánchez junto con José Luis Ábalos en el Congreso. | Europa Press

Todo fue fruto de la lucha entre dos facciones socialistas: los comisionistas de José Luis Ábalos y los lobistas de José Luis Rodríguez Zapatero. En el último capítulo de Todos los hombres de Sánchez (editorial Deusto) se explica cómo lo que motivó el cese fulminante de Ábalos como ministro de Transportes el 10 de julio de 2021 fue la colisión entre ambos grupos. Como se desveló en THE OBJECTIVE hace cuatro años y medio, Pedro Sánchez tenía constancia de su vida disoluta y sus fiestas con prostitutas nueve meses antes de su destitución, y esa creciente vida disoluta fue uno de los motivos de su salida del Gobierno, pero no el principal. La información que revelan a este periódico fuentes socialistas y empresariales vinculadas con la trama de corrupción investigada por la Justicia es que lo que hizo saltar la espita de todo fue la entrada de Zapatero en el mercado del petróleo en el año 2021, donde intentó «sacar del juego» a un ministro Ábalos que se aprovechaba de la influencia del comisionista Víctor de Aldama sobre Delcy Rodríguez para obtener financiación de la petrolera estatal venezolana PDVSA.

Aldama no era un desconocido para el expresidente Zapatero. Ambos se conocieron a finales de 2018, cuando fueron contratados por Air Europa para recuperar los 200 millones de dólares que la aerolínea tenía retenidos en Venezuela. Al expresidente le contrató su amigo Juan José Hidalgo, dueño de Globalia SL, en septiembre de 2018 junto a Juan Arrizabalaga, como director general del grupo turístico, para recuperar el dinero adeudado. Arrizabalaga fue despedido al cabo de medio año, sin mediar explicación alguna, aunque fuentes de la compañía lo atribuyen a la falta de resultados. Pocos meses después, entró en escena Aldama, contratado por su amigo Javier Hidalgo para el mismo cometido. En el contrato firmado por el CEO de Globalia y Aldama, la compañía se comprometía a pagarle 5 millones de dólares si lograba recuperar el capital.

La duplicidad molestó a Zapatero, quien recelaba de Aldama. Sin embargo, pasó poco tiempo hasta que se percató de la «posición privilegiada» que Aldama tenía sobre la número dos del régimen de Maduro, entonces ministra del Petróleo en Venezuela. Según testigos directos de esas maniobras, Zapatero no tenía buena relación con Delcy ni acceso al núcleo duro del Gobierno venezolano, por lo que aprovechó el ascendente de Aldama «para abrir puertas» en Caracas. Pero la prioridad en aquel momento de Aldama era Ábalos, que acababa de ser nombrado en junio del 2018 el ministro con mayor presupuesto del Gobierno y que trabajaba con su hermano Rubén, su escolta.

El «cupo de petróleo» de Aldama

Como se desvela en el libro Todos los hombres de Sánchez, en aquellas fechas Aldama tenía un acuerdo con un poderoso trader del mercado del petróleo y con un político de Estados Unidos que le permitía obtener «un cupo de petróleo» del régimen de Nicolás Maduro para sortear el régimen de sanciones a la compra de crudo venezolano, vigente en EEUU y Europa desde 2017. El cupo era la forma de pago que utilizaba Venezuela a cambio de relajar la política de deportación de inmigrantes venezolanos en EEUU. La posición de Estados Unidos era clave, porque eran las autoridades americanas quienes concedían los llamados waivers —lit.: exenciones— para la extracción del crudo tipo Merey de Venezuela, y que solo tenían tres compañías: la estadounidense Chevron, la italiana ENI y la española Repsol. El Congreso estadounidense autorizaba estas exenciones, una forma de compensar a las compañías por la deuda contraída por Venezuela con ellas cuando Hugo Chávez llegó al poder y se adueñó de los recursos naturales.  

Testigos directos de esas operaciones aseguran que Aldama se convirtió en un «poderoso intermediario entre el PSOE y Venezuela». Tras ayudar a subsanar «un pufo» del hijo de Ábalos en una administración de lotería, y ayudar a la implantación del Tren Maya en México, Aldama penetró a gran velocidad en la cúpula del partido. Durante el 2019, Aldama conoció a Pedro Sánchez en el mes de febrero, en la presentación de Pepu Hernández en el Teatro La Latina de Madrid, donde, según su versión, el presidente le dijo: «Me tienen informado de lo que haces y te doy las gracias». Meses después, en la noche electoral de noviembre del 2019, Ábalos le invitó a la planta noble, la exclusiva zona del candidato Sánchez el día de su primera victoria electoral, y se fotografió con él. Siete meses atrás, Ábalos y Koldo García ya compartían confidencias sobre una operación de petróleo que les permitiría «ganar medio millón al mes», según se recoge en una grabación intervenida por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En diciembre de ese año 2019, Ábalos citó a Aldama y a un trader del sector en su despacho oficial en el Ministerio de Transportes para «iniciarse en el negocio del fuel», como reveló este periódico, y a quien le preguntó «cómo podían importar petróleo de Omán». Fuentes presenciales desvelan que «en realidad se refería al petróleo de Irán».

«Aldama y Ábalos copaban el mercado hasta que entró ZP»

Ese mismo mes, el 8 de diciembre de 2019, tuvo lugar la fiesta sorpresa por el 60.º cumpleaños del ministro, pagada por Aldama, con la presencia de Pedro Sánchez y su esposa Begoña Gómez, y en la cual el comisionista le pasó a Delcy Rodríguez al teléfono para felicitarle. Dos días después, el día 10 de diciembre, Ábalos envió a Delcy Rodríguez una carta de invitación formal a España, firmada por el secretario de Organización del PSOE, como reveló en exclusiva este diario. Faltaban pocas semanas para la visita de Delcy Rodríguez a España. Una visita de la que estaba informado el presidente Sánchez, tal y como consta en los SMS que se cruzó con Ábalos. Otra evidencia se encontraba en la agenda de la vicepresidenta venezolana en Madrid, desvelada por la UCO, entre la que figuraba una «cena con sorpresa» que el entorno de Aldama confirmó a THE OBJECTIVE que se haría con la presencia de Sánchez y Zapatero. En la agenda figuraban también dos encuentros con dos traders del sector petrolífero, Isaac Querub y Alfredo Chirino.

Eran los primeros pasos de «la trama milmillonaria del petróleo», cuya pata política había permanecido oculta hasta la fecha y no estaba siendo investigada por la justicia. Hasta ahora. Según revelan testigos directos de estas operaciones, hasta el año 2021, «Aldama y Ábalos copaban el mercado» y «habían ganado millones» gracias al «cupo» de Aldama: una operativa que les permitía obtener un beneficio de 30 millones de dólares por cada carguero de petróleo que sacaban de Venezuela. Aldama era el emisario ante el régimen de Maduro para la compra de crudo «por la puerta de atrás». El «chollo» para Ábalos y sus «comisionistas» «se acabó cuando entró Zapatero a jugar la partida» en 2021, fecha a partir de la cual cobró pagos millonarios de PDVSA, según se recoge en el sobre de Víctor de Aldama con sello de la petrolera estatal venezolana.

«Una operación del zapaterismo»

Entre 2019 y 2021, comisionistas y lobistas cohabitaron en el mismo ecosistema político-empresarial hasta la concatenación de tres hitos: los rescates de la SEPI a Air Europa, Duro Felguera y Plus Ultra; la irrupción de Huawei en España y la incorporación de Zapatero al mercado del petróleo con la intención de «cambiar a los jugadores». Las fuentes socialistas consultadas hablan hoy de una «operación del zapaterismo que Ábalos no vio venir». Su caída, aprovechando sus debilidades y su vida disoluta, permitió recuperar a los zapateristas que habían sido desterrados al ostracismo cuatro años antes, tras el Comité Federal de Puerto Hurraco. Sus abusos con la prostitución y su vida disoluta fueron uno de los motivos de la salida de Ábalos del Gobierno; pero lo que verdaderamente desencadenó la caída fueron los enfrentamientos con Zapatero, primero con los rescates y, después, en el mercado del petróleo. El mismo mes de mayo en que Sánchez tomó la decisión de destituirle, le dijo en una conversación a su ministro de Transportes: «¿Tú qué pasa, que vas por libre?».

Según el informe de la UCO de junio del 2025, el presidente le cesó por cobrar mordidas «de espaldas al partido». Según Aldama, la comisión por el rescate de Plus Ultra fue de 10 millones de euros y la cobró Zapatero en Panamá, exactamente el 20% de los 53 millones de euros del rescate. Esto concordaría con las revelaciones de un empresario testigo directo de la trama que reveló a este diario la existencia de un grupo acelerador, formado por Ábalos, Koldo y Cerdán, que cobraba un 20% de comisión «para el PSOE». En el mismo mes de mayo en que Plus Ultra empezó a cobrar los fondos del Fasee (Fondo de Apoyo a la Solvencia de las Empresas Estratégicas) con cargo a la SEPI, tuvo lugar la fiesta con prostitutas en el Parador de Sigüenza y el entonces presidente de Paradores, Óscar López, hizo llegar lo sucedido a Moncloa. Tras la caída de Ábalos, el zapaterista López se convirtió en jefe de gabinete del presidente del Gobierno, y «el traidor» Antonio Hernando entró en Moncloa tres meses después.

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