
Maracanazo sin Brasil
Belo Horizonte es una ciudad que te contagia con la alegría de su gente, hasta ahora los mas hospitalarios y amigables que he conocido en Brasil. Mucho decir para un país donde la alegría de su gente es su cualidad principal.
Últimas noticias sobre el Mundial de fútbol en Estados Unidos, Cánada y México.

Belo Horizonte es una ciudad que te contagia con la alegría de su gente, hasta ahora los mas hospitalarios y amigables que he conocido en Brasil. Mucho decir para un país donde la alegría de su gente es su cualidad principal.

Los alemanes eran demasiado para ellos. No todo es buena voluntad. Frases bonitas, como no estamos aquí para dar espectáculo, sino para ganar, son eso. Frases bonitas. Pero como los alemanes solo hablan alemán, no les han entendido. Y 7.

El fútbol tiene la virtud de la ceguera selectiva: a través de él uno ve lo que quiere y discrimina lo demás. Maquilla la realidad. La colorea a su antojo permitiéndose el lujo de postergar las miserias cotidianas. Salvo cuando el propio fútbol se convierte en un infierno y ya no hay placebo que permita olvidarlo.





Los medios hispanos de Estados Unidos buscan la homogeneidad en busca de su supervivencia. Poniéndose la venda antes que la herida y anticipándose a la eliminación de las selecciones que apoyan los grupos migratorios mayoritarios.



Hace unos meses, la emblemática revista TIME sacaba en portada a Laverne Cox, nacida sin duda con otro nombre que no he podido averiguar, asegurando que la de la transexualidad es la próxima gran batalla de los derechos civiles. Oh, esto parece no tener fin.

Cuando es tu equipo el implicado en el partido y se respiran los últimos alientos del juego, perdiendo por un gol a cero, lo último que piensas es que tu combinado nacional le dará la vuelta a la tortilla. Pero puede suceder.


Le den o no vela en el entierro, Maradona siempre opina. O se posiciona. O mete baza. La cuestión es cuestionar. Y si se trata de la FIFA, más aún. El mordisco injustificable de Luis Suárez -la imagen de este Mundial, por desgracia- ha dado la vuelta al mundo.









Una capa roja que cubrió a Río de Janeiro momentáneamente. Un infierno temporal. Tanto rojo junto. Muchos les pueden tener cautela al rojo, yo los entiendo. A pesar de esto, la situación ha estado bastante calmada.



Si pierde España, España pierde. No me he bebido la cosecha de Víctor de la Serna ni estoy afec-tado por el síndrome de la abdicación, que ha nublado el entendimiento de más de uno. La afirma-ción inicial se refiere a los perjuicios económicos para la nación que supone la eliminación de la selección.

Todo esto no era necesario. Podíamos haberlo hecho en el momento adecuado sin llegar a ofrecer al mundo esta imagen de debilidad e impotencia. Los que ayer fueron héroes ayer se despidieron por la puerta de atrás y ya sabes cómo son los españoles que no pasamos una y tenemos memoria frágil.

El problema de perder como perdimos es que la diferencia de goles es tan abismal a favor de los neerlandeses que estos, ganando hoy a Australia, tienen asegurada la primera plaza pase lo que pase en la última jornada ante Chile.





Más de uno se llevó las manos a la cabeza al ver la lista de jugadores convocados por Vicente del Bosque. Gente cansada, gente muy mayor, gente que salía de una temporada mediocre. Pero las quejas quedaron en sordina ante las prontas reacciones en defensa del seleccionador.



Lo que puede hacer el seleccionador es cambiar cuatro piezas e incorporar músculo en este equipo cansado. Su guardia pretoriana está agotada. Pero le cuesta aceptarlo, quitar galones y dejar en el pasto a las vacas sagradas.


Es además una religión mundial (ahora se dice global). En efecto, la Iglesia Católica y la FIFA son las dos únicas organizaciones que tienen representantes en todos los países, incluso los que no pertenecen a la ONU.

Cae sopor de tarde de agosto este día de junio, con noticias viejas con caras nuevas. Como un Rey que nos abdica para dar paso a otro y que reine. En España, desde los Reyes Católicos, 14 veces, 2 dinastías. Predecible también el Mundial, con litúrgica exactitud, a su año, a su tiempo.
