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La Hiperactina y el porqué de que, contra todo pronóstico, sigamos vivos

Hablamos con Sandra Ortonobes (alias La Hiperactina), divulgadora científica en YouTube, sobre mitos pandémicos, antivacunas, drogas y otros temas ‘virales’

La Hiperactina y el porqué de que, contra todo pronóstico, sigamos vivos
Cedida por Sandra Ortonobes

Para Sandra Ortonobes el verdadero milagro de la vida es que, a estas alturas, no estemos todos muertos. Estudió biomedicina y se especializó en comunicación científica. El resultado: La Hiperactina, un canal de YouTube con 148 mil suscriptores –a esta hora de viernes– a los que trata de explicar cómo y por qué seguimos vivos. 

¿Qué puede salir mal? La cuestión de la que parte el libro que ha escrito y que edita Plan B. Spoiler: todo. También alguna que otra curiosidad. Si nuestras células tuviesen el tamaño de un aro de baloncesto, los virus serían, en comparación, como un granito de arena. Las lágrimas son una barrera de defensa contra las bacterias. Para que luego digan que llorar es de débiles. La responsable de que siempre haya, en cada grupo, ese amigo que cae primero tras un par de copas es una enzima en el hígado. La alergia es consecuencia de un sistema inmunitario exagerado. Algo así como un dependiente de un ultramarinos que cachea a todo aquel que entra por la puerta, por si acaso. El cuerpo humano: reloj y bomba de relojería a la vez. Tantas cosas pueden salir mal… Lo que decía Sandra, un milagro el seguir vivos. Pero un milagro con explicación.

Las ondas del micro no son cancerígenas, esa copita de vino al día no es buena… En el libro desmientes muchos mitos, ¿algún otro que se te haya quedado en el tintero?

Ahora mismo hay tantos relacionados con el coronavirus… todas las terapias que han ido saliendo, el mito del MMS –la solución mineral milagrosa– que, evidentemente, no es efectiva para tratar la enfermedad, o eso de beber bebidas calientes para expulsar el virus de la garganta. En fin… La OMS, de hecho, tiene una página web solo para desmentir mitos relacionados con el virus que recomiendo leer.

Empezaste a escribir el libro hace justo un año, antes de que todo esto pasase. Ahora que los linfocitos T y B son conversación de cafetería, ¿adquiere un nuevo significado?

Totalmente. De repente todos nos hemos vuelto expertos en conceptos científicos básicos: cómo funciona un virus, cómo se produce una infección, el concepto de sistema inmunitario, de células de memoria… Yo siempre he hablado de estas cosas porque es lo que he estudiado y ahora todos mis amigos hablan de ello. Se ha convertido en algo cotidiano.

¿Hay rigor en esta nueva sabiduría popular?

No el suficiente. Cuando hay una cosa que preocupa tanto, todo el mundo quiere hablar. Cada pequeña frase se hace viral –nunca mejor dicho– y da la sensación de que queremos aferrarnos a todo lo que podamos, aunque sean hipótesis. No es cosa de la pandemia, siempre ha habido gente que ha hablado de más. Tenemos tendencia a sobreinformarnos cuando tenemos miedo, pero eso no significa que nos estemos informando bien.

Acláranos algunas dudas básicas: ¿cómo actúa una vacuna en nuestro organismo?

Entrena a nuestro sistema inmunitario (SI), lo prepara para ser capaz de destruir al virus cuando entre en el organismo gracias a algo llamado células de memoria. Una vacuna contiene una parte del virus que no es dañina, ya sea un virus atenuado o una proteína de la superficie del mismo. Algo que sea suficiente para que el SI lo reconozca al entrar en nuestro cuerpo, pero sin que llegue a producir la infección. Las células de memoria son las encargadas de que el SI esté preparado para atacar y destruir al microorganismo cuando su versión completa se cuele en nuestro cuerpo para infectarnos. 

¿Cómo se descubre el código genético de un virus?

Con técnicas de secuenciación genética. El ADN es un código que utiliza un lenguaje de cuatro letras –A, C, T y G– que son el nombre de las bases nitrogenadas que lo forman. La combinación de las letras genera instrucciones genéticas: es la forma en que las células leen información sobre lo que tienen que hacer. Lo que hace la secuenciación es construir ese código, se obtiene un código larguísimo. El problema es que saber todas las letras que contiene el genoma de un virus no quiere saber que sepamos cómo funcionan estas letras, de ahí todo lo que todavía se nos escapa con respecto a cómo se comporta el COVID-19. 

Desde tu posición de intermediaria entre la comunidad científica y el resto de los mortales, ¿qué le dirías a un antivacunas?

Que tenga en cuenta que las implicaciones de lo que hace son graves, que pone en juego la vida de muchas personas. No intentaría que entendiesen que las vacunas funcionan, sino que se dieran cuenta del riesgo que implica el no vacunarse para todas las personas con las que se cruzan. Los antivacunas no quieren que la gente muera, todo lo contrario, creen que están haciendo el bien. Es difícil, porque son argumentos que salen de la nada y cuesta rebatirlos científicamente, son teorías conspiranoicas. 

Mencionas que los fármacos funcionan de forma diferente dependiendo de cada persona, ¿pasa lo mismo con las drogas?

Totalmente. Las drogas son sustancias que nuestro organismo tiene que metabolizar, que detoxificar. Para ello, el organismo cuenta con distintas herramientas. Las más importantes en esto son las enzimas, de las que cada persona tiene unos niveles distintos. Si tienes un nivel bajo de alguna enzima, una determinada droga se quedará más tiempo en tu cuerpo y te hará más efecto. Un ejemplo muy claro es el del alcohol. Lo metabolizamos gracias a una enzima que se llama alcohol deshidrogenasa, una enzima que está demostrado que en hombres está en un nivel más alto y en mujeres en menos. En la población asiática se ha demostrado que está en menor nivel, por eso el alcohol les afecta más. 

Estudiaste biomedicina y te especializaste en comunicación científica, ¿por qué elegiste YouTube como plataforma? ¿Habías probado otras antes?

Me metí en YouTube a la vez que en otros sitios. Había acabado la carrera y decidí dedicarme por un tiempo a lo que me daba la real gana: hacer divulgación. Probé monólogos científicos, un formato superchulo porque despiertas risas y a la vez haces que la gente aprenda algo. Probé la radio, también. YouTube ya lo consumía antes y vi allí una oportunidad de llegar a muchísima gente y ser capaz de hacerlo con cuatro cosas. Ahora han ido saliendo otras, como Twitch, que ahora se está popularizando. 

¿Cómo preparas cada vídeo?

Escojo un tema, bien porque yo misma me he planteado la pregunta que voy a responder o porque me lo piden y me parece interesante. Si ya se de ese tema, escribo un guion básico y corroboro lo que se con información de papers para evitar caer en mitos. Si no se nada, primero leo algunas páginas genéricas, creo la estructura y acabo con información más especializada. Lo grabo, me paso días editando y lo subo.


Si Sandra pudiese planear su muerte, ¿cómo sería? ¿Cuál es su célula favorita? ¿Por qué estudiar biomedicina? A todo esto y muchas más curiosidades random responde La Hiperactina en este video:

 

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