Los dispositivos incautados a la secretaria de Zapatero, claves para su futuro procesal
El juez atribuye un papel relevante en la trama a Gertrudis Alcázar, que por el momento no ha sido imputada

José Luis Rodríguez y su secretaria Gertrudis Alcázar. | Ilustración generada mediante IA
Una fiel colaboradora puede complicar el futuro procesal de José Luis Rodríguez Zapatero. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional intervino durante los registros del pasado martes los dispositivos de Gertrudis Alcázar, secretaria del expresidente, que de momento no ha sido imputada. Los investigadores consideran que sus terminales pueden contener conversaciones comprometedoras que apuntalen las pesquisas. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama le atribuye un papel relevante en la trama. Ocuparía un tercer nivel jerárquico en una estructura que lideraría el exdirigente socialista para obtener «beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra».
Calama ha citado el próximo 2 de junio a Zapatero en calidad de imputado. Le atribuye delitos de integración en organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. En un durísimo auto de 85 páginas al que tuvo acceso THE OBJECTIVE, el juez le señala como el presunto líder de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» que utilizó sociedades instrumentales, documentación simulada y canales financieros opacos «para ejercer influencias ilícitas, ocultar el origen y destino de los fondos y obtener beneficios económicos en favor de terceros y del propio entramado».
El auto revela que la agencia Homeland Security Investigations (HSI) de Estados Unidos trasladó a la justicia española información del móvil de un exdirectivo de Plus Ultra, el venezolano Rodolfo Reyes. Sus conversaciones con diferentes dirigentes chavistas, compañeros de la aerolínea y personas del entorno de Zapatero como Manuel Aarón Fajardo y Julio Martínez Martínez, al que los investigadores califican de testaferro del expresidente del Gobierno, cercan al exdirigente socialista, que aseguró a través de un vídeo que jamás ha realizado gestiones para el rescate de Plus Ultra y que toda su actividad pública y privada «se ha desarrollado siempre con absoluto respeto a la legalidad».
El papel de Zapatero
Las comunicaciones contenidas en los dispositivos de Gertru Alcázar pueden apuntalar la investigación contra Zapatero. Calama autorizó el pasado martes a la UDEF a incautar sus smartphones, tablets, pendrives y ordenadores, «susceptibles de almacenar, no solo mensajes de texto y correos electrónicos, sino también otros generados por aplicaciones de comunicaciones WhatsApp, cuyo acceso, visionado y copiado se halla protegido por derechos fundamentales». Su mandato se limitaba a acceder y copiar aquellas conversaciones relacionadas con la investigación.
Los agentes también efectuaron un registro corporal externo a la secretaria del expresidente del Gobierno para intervenir su móvil y cualquier dispositivo de almacenamiento de información. El magistrado señala que las pesquisas han permitido constatar la existencia de «una trama organizada de ejercicio ilícito de influencias, estructuralmente organizada y liderada por Zapatero, que habría puesto sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables».
Calama sostiene que el expresidente del Gobierno incluso habría dado instrucciones para crear una sociedad offshore en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y que este y su entorno habrían cobrado casi dos millones de euros en comisiones. En el segundo escalón de la trama se encontrarían Manuel Aaron Fajardo García y Julio Martínez Martínez, intermediarios directos con los clientes. En un tercer nivel se encontrarían la secretaria de Zapatero y Cristóbal Cano, lo que «revela un reparto funcional de tareas orientado a maximizar la eficacia de las gestiones ante organismos públicos».
«La gestión cotidiana de la red correspondería a un tercer nivel jerárquico, integrado por María Gertrúdis Alcázar, secretaria de la oficina de José Luis Rodríguez Zapatero, quien ejecutaría directamente las órdenes impartidas por este. Por su parte, Cristóbal Cano asumiría un rol equivalente […] actuando como gestor diario del entorno societario controlado por Julio Martínez Martínez, manteniendo además un contacto fluido con María Gertrudis», señala el auto.
Gertru y las facturas
Del contenido de los correos electrónicos intervenidos a Julio Martínez Martínez se desprende que Zapatero remitía gestiones y directrices a través de dos empleadas, Gertru Alcázar y Judith Wells Sutton, «que dan cobertura formal y documental a su ilícita actividad» desde la oficina ubicada en la madrileña calle de Ferraz que utilizaba el expresidente del Gobierno y que es propiedad del PSOE. El auto señala que esas directrices las ejecutaría Cano, que «actúa como director de administración» para el propietario de la consultora Análisis Relevante, a través de la cual se canalizarían buena parte de los fondos obtenidos.
Como se desprende de la investigación, Gertru Alcázar llegó a preguntar a Cano por la emisión de una factura de 20.000 euros. Le plantea la posibilidad de emitir una o varias facturas, solicitando indicaciones. «Tal extremo evidencia de forma clara una previa concertación sobre el contenido, conceptos e importes de las facturas que se van a emitir», insiste Calama. Un mes más tarde se repite el patrón operativo con la secretaria de Zapatero.
Las fuentes consultadas por este diario reconocen que la relación del expresidente del Gobierno con su secretaria es «excelente». «Gertru, Angélica (Rubio)… gente a la que adoro». Con esas palabras, Zapatero mostró su agradecimiento en la serie La última llamada (Movistar Plus+) a las dos mujeres que más le ayudaron en su etapa en Moncloa entre 2004 y 2011. Gertru Alcázar trabaja para él desde hace 26 años, cuando se convirtió en secretario general del PSOE.
La periodista Angélica Rubio definió en la serie a Gertru Alcázar como la «fiel guardiana» de Zapatero. La secretaria del expresidente aparece hablando en varios momentos. Por ejemplo, relata cómo fue su primer día de trabajo en Moncloa. «Angélica y yo [decidimos] investigar por aquí. Y nos metimos en un sitio donde empezaron a saltar las alarmas en la Oficina de Comunicación. Y tuvo que venir la Guardia Civil a ver quiénes eran esas dos locas que estaban por ahí», rememora.

