La gran frase de Marco Aurelio sobre la importancia de centrarse en el presente: «¿Qué hay ahora que no sea soportable y llevadero?»
La reflexión del filósofo sobre vivir centrados en el ahora funciona contra la ansiedad y el miedo al futuro

La estatua ecuestre del emperador romano Marco Aurelio en la plaza del Capitolio, Roma, Italia | iStock
Marco Aurelio fue emperador de Roma entre los años 161 y 180 d. C., pero también uno de los grandes representantes del estoicismo, la corriente filosófica que enseñaba a mantener la calma frente a la incertidumbre y las dificultades de la vida. Nació en el año 121 y murió en el 180 d. C., probablemente durante una campaña militar en Vindobona, la actual Viena.
A modo de diario personal, Marco Aurelio plasmó sus reflexiones en Meditaciones mientras gobernaba un imperio sacudido por guerras, epidemias y conflictos políticos. La obra ha pasado a la historia como uno de los textos fundamentales del estoicismo y, aún hoy, sus enseñanzas siguen apareciendo en numerosos libros de divulgación filosófica, como en el bestseller Diario para estoicos. 366 reflexiones sobre la sabiduría, la perseverancia y el arte de vivir, escrito por Ryan Holiday y Stephen Hanselman y publicado en español por Editorial Reverté.
Marco Aurelio abogaba por no preocuparnos de más por el futuro
En el mencionado libro, se recoge una de las citas más famosas de Marco Aurelio: «No perturbes tu imaginación representándote de un golpe toda tu vida. No consideres en conjunto las dolorosas pruebas de todo género que, sin duda, habrás de sufrir; sino a medida que las experimentes pregúntate: ‘¿Qué hay en esto que no sea soportable y llevadero?’»
La frase, escrita hace 1.800 años en sus Meditaciones, describe, sorprendentemente, uno de los grandes problemas modernos: la ansiedad provocada por intentar cargar mentalmente con todo el futuro al mismo tiempo.
Marco Aurelio defendía que el sufrimiento humano no nace únicamente de lo que ocurre, sino también de lo que imaginamos que podría ocurrir. «Cuando recuerdas las cosas más impresionantes, incluso aterradoras, que has hecho o vivido, ¿no te preguntas cómo fueron posibles? ¿Cómo fuiste capaz de mirar más allá del peligro o de las escasas posibilidades? Como lo describe Marco Aurelio, estabas muy ocupado con los detalles para permitir que la situación te abatiera. De hecho, seguro que en ese momento no llegaste ni a pensarlo», escriben Holiday y Hanselman en su libro.

«A veces es importante considerar el problema en su contexto general, y los estoicos nos han ayudado a hacerlo. No obstante, muchas veces es contraproducente y agobiante pensar en todo lo que se avecina. De modo que, al enfocarnos de manera exclusiva en el presente, podemos evitar o retirar esos pensamientos intimidantes o negativos de nuestra mente», añaden los autores.
El miedo anticipado es peor que el verdadero sufrimiento
El emperador estoico ya señaló que proyectar de golpe todos los problemas posibles, todas las pérdidas futuras y todos los escenarios negativos imaginables era un completo error. Cuando lo hacemos, el presente desaparece, la ansiedad llega y nos quedamos con una sensación de amenaza constante que nos paraliza y nos aleja de la paz y la felicidad. Por eso el filósofo insistía en la importancia de no afrontar «toda la vida» de golpe, sino únicamente el instante actual.
Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos
Su pregunta así lo indica: «¿Qué hay en esto que no sea soportable y llevadero?». No se trata de negar el dolor o de hacernos los ‘tontos’ ante lo malo que nos ocurre, sino más bien de reducirlo a su dimensión real. Tanto Marco Aurelio como el estoicismo defendían que muchas veces el miedo anticipado es peor que el verdadero sufrimiento.
Controlar lo que depende de nosotros y refugiarnos en el presente
El estoicismo nació en Atenas alrededor del siglo III a. C. con filósofos como Zenón de Citio y más tarde fue desarrollado por figuras como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Su idea central era clara: distinguir entre lo que depende de nosotros y lo que no. No podemos controlar la enfermedad, la muerte, las crisis o las decisiones ajenas; pero sí podemos controlar nuestra reacción frente a ellas.
En Meditaciones, Marco Aurelio insiste en una idea que las traducciones modernas suelen resumir así: «Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos». Es decir, la verdadera libertad nace cuando dejamos de intentar controlar aquello que escapa a nosotros.
Para Marco Aurelio, el ser humano sufre especialmente cuando abandona el presente, ya que el pasado genera culpa y el futuro, ansiedad. El único espacio verdaderamente seguro es el ahora. «Limítate al presente», escribió. «No dejes que el futuro te perturbe. Llegarás a él, si es necesario, armado con la misma razón que hoy utilizas para afrontar el presente», añadió. El emperador afirmaba que la persona que hoy es capaz de enfrentar sus problemas también tendrá recursos para afrontar los del mañana cuando lleguen… si llegan.
Las adversidades pueden acabar siendo positivas
«Cuando recuerdas las cosas más impresionantes, incluso aterradoras, que has hecho o vivido, ¿no te preguntas cómo fueron posibles?», apuntó Marco Aurelio. El filósofo se refería a que todos, en mayor o menor medida, hemos superado muchas experiencias difíciles porque, en el momento de vivirlas, la mente estaba demasiado concentrada en actuar como para detenerse a imaginar el desenlace. Y esto, para el romano, es positivo, pues el exceso de perspectiva puede llegar a paralizar. Por eso, precisamente, el estoicismo insiste tanto en reducir la atención al instante actual.
La acción se ve obstaculizada por el obstáculo. Pero aquello que se interpone en el camino se convierte en el camino
Pero ¿qué ocurre cuando el presente no es bueno, sino realmente doloroso? Para Marco Aurelio, incluso entonces debemos afrontarlo de frente, sin huir mentalmente hacia el miedo o la desesperación. «La acción se ve obstaculizada por el obstáculo. Pero aquello que se interpone en el camino se convierte en el camino», escribió el emperador, que defendía que las dificultades forman parte inevitable de la vida y que, en ocasiones pueden ayudarnos a crecer como personas. De hecho, el filósofo consideraba el sufrimiento una oportunidad de entrenamiento moral: la adversidad, según él, servía para desarrollar la paciencia, el autocontrol y la fortaleza interior.
Marco Aurelio dejó claro en su obra que gran parte de la angustia nace de intentar anticipar un futuro que todavía no existe. Frente a ello, el emperador estoico propuso concentrarse en el presente, aceptar aquello que no podemos controlar y fortalecer nuestra manera de responder a las dificultades. Sus reflexiones —escritas en un periodo convulso— nos recuerdan hoy que la felicidad no depende tanto de lo que ocurre fuera, sino de cómo interpretamos y afrontamos lo que nos sucede.
