Ana Belén, sobre su hijo David: «Somos tal para cual; él es muy riguroso y perfeccionista, pero a veces chocamos»
La cantante y actriz mantiene una buenísima relación con su primogénito, con quien ha compuesto varios de sus temas

Ana Belén junto a Manu Vega y Marina Seresesky. | Gtres
Ana Belén sigue en activo. La actriz y cantante no tiene pensado retirarse y es que su vida es la música. Y, además, cuenta con el respaldo de sus fans, quienes no le dejan nunca sola. Además, esa pasión por su faceta profesional es algo que, también, comparte en casa; su marido, Víctor Manuel, y sus dos hijos han querido seguir ese camino artístico que tanto le ha marcado. Y es que sus dos vástagos han seguido sus pasos en el mundo del espectáculo, aunque cada uno por su lado. En el caso de David es con quien Ana Belen tiene más conexión. Es más, afirma que son «tal para cual».
«David es muy riguroso, y aunque a veces chocamos porque los dos somos perfeccionistas, trabajar con él me da una seguridad inmensa. Sé que si él dice que algo está bien, es que está bien», ha contado. Sobre su formación, lo cierto es que David ha hecho «su camino». «Se fue a Estados Unidos a estudiar composición, se ha formado muchísimo y nunca ha buscado ser ‘el hijo de’. Me enorgullece que la profesión le respete por su trabajo como productor y compositor, no por sus padres», ha relatado la actriz. En todo este tiempo, David ha demostrado que es una persona especialmente discreta.
David, el discreto hijo de Ana Belén y Víctor Manuel

Aunque eso sí, sabemos que tiene pareja y dos hijos, Olivia y León, quienes hacen las delicias de sus abuelos. «Ser abuela te da una libertad que no tienes como madre. Ver a David como padre es otra de las maravillas que me ha dado la vida», ha contado. David San José nació a mediados de los años 70. Es el primer hijo de Ana Belén y Víctor Manuel. A diferencia de su hermana, la actriz Marina San José, David ha preferido desarrollar su carrera desde la sala de máquinas de la industria musical, consolidándose como uno de los productores, compositores y arreglistas más respetados de España.
David no se conformó con aprender música en casa. Se tomó su formación muy en serio y decidió poner distancia para forjar su propio camino. Se mudó a Boston para estudiar en el prestigioso Berklee College of Music, la universidad de música contemporánea más importante del mundo. Allí se especializó en composición y arreglos. No es solo un intérprete —ya que toca el piano de maravilla—; es un experto en la arquitectura de las canciones. Aunque ha editado algún trabajo en solitario —como el disco De par en par en 2004—, David se siente mucho más cómodo como productor.
En todo este tiempo, ha sido el responsable de modernizar el sonido de Ana Belén y Víctor Manuel en sus últimos discos y giras. Por ejemplo, produjo el aclamado álbum Vida de su padre. Ha trabajado con grandes nombres de la música española e internacional, aportando siempre un toque elegante y contemporáneo. También ha compuesto música para cine y televisión, una faceta que le permite explorar su formación académica. Si algo define a David es su bajo perfil mediático. Siempre ha trabajado bajo su nombre real, David San José, evitando los nombres artísticos de sus padres para que su trabajo hable por él.
«Ver a David como padre es otra de las maravillas que me ha dado la vida»
Aunque es muy independiente, mantiene una unión inquebrantable con su familia. Es habitual verlo en los conciertos de sus padres, sentado al piano, dirigiendo la banda con una mirada cómplice hacia ellos. Como decíamos, es padre de familia. Tiene dos hijos, Olivia y León, que son la debilidad de sus abuelos. Ana Belén ha comentado que David es un padre «muy presente y entregado». Vive una vida completamente normal en Madrid, alejado de los eventos de la jet-set o las alfombras rojas, salvo que sea estrictamente necesario por su trabajo.

En todos estos años los San José-Cuesta han demostrado que su unión es inquebrantable. Ana Belén y David comparten una conexión casi telepática sobre el escenario. David es quien suele llevar la batuta en las grabaciones de su madre. Ana ha confesado que confía ciegamente en el criterio de su hijo porque es «implacable». En lo personal, David es el cable a tierra de Ana. Mientras ella es la estrella, él es quien le aporta la visión técnica y realista. Ella lo define como un hombre con una «nobleza de espíritu» que la conmueve. La relación con Víctor Manuel ha evolucionado de padre-hijo a una de colegas de profesión.
Víctor Manuel ha delegado en David la producción de sus últimos trabajos —como el disco Vida—, reconociendo que su hijo tiene una formación académica (Berklee) que él no tuvo. Víctor suele decir con humor que David es «mucho más músico» que él. Comparten una pasión profunda por la composición y suelen pasar horas debatiendo sobre arreglos y estructuras musicales. Aunque Marina eligió la interpretación y David la producción musical, están muy unidos. Ambos han tenido que lidiar con el peso de los apellidos, y ese sufrimiento compartido los ha unido mucho. David siempre ha apoyado a Marina desde el patio de butacas en sus estrenos teatrales, huyendo de los focos mientras ella brilla.

Lo más interesante de su relación familiar es el muro que han levantado frente a la prensa. David nunca ha vivido de las rentas de sus padres. Trabaja para ellos como lo haría para cualquier otro artista, con sus presupuestos y sus condiciones profesionales. Aunque eso sí, en los momentos que toca, y sobre todo de puertas para dentro, David se deshace en halagos ante sus padres y su hermana Marina. La relación de David con su familia ha dado un vuelco con la llegada de sus hijos, Olivia y León. David ha propiciado que Ana Belén y Víctor Manuel ejerzan de abuelos de verdad, lejos de la imagen de divos. Los niños han unido aún más al clan, convirtiendo las reuniones en la casa familiar en un espacio de juegos donde la música sigue siendo el hilo conductor, pero ahora de forma más lúdica.
