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El humilde pasado de Fernando Torres: «Ahora me va bien, pero sé de dónde vengo. Vivir en una ciudad obrera me inculcó muchos valores»

El exjugador no reniega de sus orígenes, más bien al contrario: «Yo soy de un barrio del sur, obrero»

El humilde pasado de Fernando Torres: «Ahora me va bien, pero sé de dónde vengo. Vivir en una ciudad obrera me inculcó muchos valores»

Fernando Torres | Gtres

La carrera de Fernando Torres, de 41 años, refleja el camino de un joven de Fuenlabrada que soñaba con dedicarse al fútbol y terminó compitiendo en algunos de los estadios más emblemáticos del mundo. De sus inicios en campos modestos y calles del sur de Madrid, pasó a escuchar su nombre coreado en escenarios como Anfield o Stamford Bridge.

El exjugador creció en una familia humilde y trabajadora. Fue el tercer hijo de José Torres y Flori Sanz, con dos hermanos mayores, Israel y Mari Paz, que tuvieron una gran influencia en sus primeros años. Su hermano Israel, que jugaba como portero, fue uno de sus primeros referentes futbolísticos, mientras que su abuelo materno, Eulalio, le inculcó desde pequeño el sentimiento por el Atlético de Madrid.

Yo he vivido toda mi vida en un piso de Fuenlabrada de 80 metros y ahora tengo una vida totalmente diferente. Pero la esencia es la misma. Tengo muy claro lo que es importante. Sé de dónde vengo. Yo soy de un barrio del sur, obrero

Su evolución fue constante: desde las categorías inferiores del Atlético de Madrid hasta consolidarse como una figura clave de la selección española. «Yo he vivido toda mi vida en un piso de Fuenlabrada de 80 metros y ahora tengo una vida totalmente diferente. Pero la esencia es la misma. Tengo muy claro lo que es importante. Sé de dónde vengo. Yo soy de un barrio del sur, obrero», señalaba en una entrevista en El Mundo.

Una infancia muy feliz (y siempre jugando al fútbol)

La infancia de Fernando Torres estuvo marcada por la vida de barrio, el juego en la calle y una relación muy cercana con su familia. Desde muy pequeño, el fútbol formó parte de su día a día: con apenas dos años ya daba patadas a un balón que había en casa y trataba de imitar a su hermano mayor.

«Yo recuerdo mucho mi infancia. En el parque. Jugando. Cómo nos quitaba el balón el jardinero, porque estaba prohibido. Saltando la valla de los colegios para poder jugar en un campito. Llamando a los amigos al telefonillo hasta que hacíamos dos equipos de cinco… La patria es el lugar donde tienes el corazón, a tu gente, a tus amigos», contaba Fernando Torres.

La verdad es que recuerdo una infancia muy feliz

También recuerda anécdotas familiares que reflejan ese entorno sencillo, como cuando de niño tiró por la ventana un camión de juguete lleno de monedas —los ahorros de la familia—, que por suerte pudieron recuperar. «Son recuerdos muy felices. Bajar a divertirme al Parque Granada a jugar al fútbol con la gente del barrio era un momento especial. Recuerdo cada vez que iba a comprar unas botas de fútbol a la tienda de deportes de mi amigo Camacho, ‘Deportes Camacho’. La verdad es que recuerdo una infancia muy feliz», recordaba en otra entrevista, recogida por Lecturas.

El exdelantero siempre ha reivindicado con orgullo sus orígenes en Fuenlabrada, una ciudad trabajadora que, según él, influyó decisivamente en su manera de ver la vida. «Me gustaba todo. Vivir en una ciudad humilde y obrera me ha inculcado unos valores que me han hecho crecer de la forma en que me gustaría enseñarle a mis hijos: esfuerzo, trabajo, sacrificio, respeto… Fuenlabrada me ha educado de una manera que, si volviera a nacer, no cambiaría ni un solo día de los que pasé allí. Por otra parte, no hay nada que no me gustara. Mi familia me lo hizo todo muy fácil».

Su conexión con Fuenlabrada continúa

Con los años, Fernando Torres ha reconocido que su conexión con Fuenlabrada permanece, pese a la distancia. «Contaba con todo lo que necesitaba cuando era un niño. Ahora hace muchos años que no vivo en Fuenlabrada y desconozco cómo estaría si viviera», explicaba. Aunque no puede valorar el presente de la ciudad en detalle, sí tiene claro el peso emocional de sus recuerdos. «Te diría que si fuera un niño aún y no viviera allí lo echaría todo de menos», aseguraba.

La patria es el lugar donde tienes el corazón, a tu gente, a tus amigos

Sobre la situación actual de Fuentalabara, mostraba cierta inquietud: «No puedo individualizar, pero creo que, (…) en general, es una sensación de desilusión. (…) Sólo queda enfrentarse a la realidad sacando fuerza de donde sea. Si quieres algo, hay que pelear por ello aunque parezca inalcanzable».

En cuanto al consejo que daría a su yo adolescente, el exjugador lo tiene claro: «Que hablara poco y escuchara mucho. Una frase sencilla puede hacerte esclavo de ella mucho tiempo».

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