Sara Carbonero: «Me levanto a las 7 de la mañana y desayuno agua con limón; es mi momento de paz»
La periodista lleva una rutina muy marcada en la que pone como prioridad llevar a sus hijos al colegio

Sara Carbonero, en una imagen de archivo. | Gtres
Sara Carbonero está pasando por un momento especialmente delicado. La periodista ha perdido a su madre, quien murió hace un par de semanas, un duro golpe que ha sacudido su vida. Y es que Sara estaba muy unida a su progenitora; era ella quien le ayudaba en su día a día, en su rutina, y, sobre todo, quien le echó una mano en los momentos en los que estuvo peor de salud. Lo cierto es que la rutina es algo fundamental en la casa de los Carbonero-Casillas, sobre todo para llevar un orden lógico y no perder la esencia.
Desde que vivió su cáncer, la periodista comenzó a poner en valor la calma, sobre todo entre tanto ruido. «Intento que los primeros minutos del día sean para mí, sin mirar el móvil. Se trata de vivir el presente, el ‘aquí y ahora’, sin correr hacia la siguiente tarea», confesó. También, forma parte muy importante, de su día a día, el autocuidado. «Hago yoga y pilates porque me ayudan a conectar, a escuchar qué parte de mí necesita hoy un poco más de mimo», apostilló. Aunque eso sí, lo que le salva en su rutina son «las pequeñas cosas» como «el olor al café por la mañana, llevar a mis hijos al colegio, una charla con una amiga o quedarme mirando un atardecer».
La rutina de Sara Carbonero

Para ella, la felicidad son esos de «no hacer nada». «He aprendido a decir que no a muchas cosas para poder decirme que sí a mí misma. Dormir bien es sagrado. Mi rutina de noche incluye mucha lectura y nada de pantallas, para que la cabeza sepa que toca bajar las revoluciones», ha contado en alguna que otra ocasión. Ella hace referencia, en varias ocasiones, que la vida le ha enseñado «que lo urgente casi nunca es lo importante. Ahora mi rutina es simplemente estar donde quiero estar, con quien quiero estar».
Sara se despierta a primera hora de la mañana porque es fundamental tener unos momentos de paz antes de llevar a sus hijos al colegio. Su despertador suele sonar como a las 7 y media/8 de la mañana. Su prioridad es coordinarse con el ritmo escolar de sus hijos (Martín y Lucas), asegurándose de que la mañana no sea una carrera de obstáculos. Antes de desayunar, suele dedicar unos minutos a estirar o simplemente a respirar profundamente. Es muy de abrir las ventanas de par en par, sea verano o invierno, para que entre aire puro. Su desayuno es una mezcla de nutrición funcional y placer. No es de las que toma un café rápido y sale corriendo; para ella es la comida más importante.
«Hago yoga y pilates porque me ayudan a conectar»
Suele empezar el día con un vaso de agua con limón en ayunas que sirve para hidratar y despertar el sistema digestivo. El café con leche vegetal también es fundamental, ya que Sara ha confesado que es una apasionada de esta bebida. Toma, además, tostadas con pan integral o de centeno. Casi siempre con aceite de oliva virgen extra y aguacate. A veces les añade semillas —como la chía o el lino— o un poco de pavo de calidad. Nunca falta el toque de color. Le encantan los boles de frutos rojos —como los arándanos o frambuesas— por su poder antioxidante, o el kiwi. A veces, también toma kéfir o yogur natural, que lo mezcla con muesli orgánico o frutos secos naturales para añadir probióticos y energía duradera.
Intenta siempre que el desayuno sea un momento de desconexión digital. Prefiere escuchar música tranquila o charlar con sus hijos que mirar el correo o las noticias. Suele comenzar por la parte líquida e hidratante antes de pasar a los sólidos. Además, bajo supervisión, suele acompañar su desayuno con algún suplemento vitamínico o colágeno, dependiendo de lo que su cuerpo necesite en cada etapa. Además de un buen desayuno y dormir bien, Sara pone en el primer plano el deporte. No busca ejercicios de impacto extremo. El yoga y el pilates son sus dos pilares. Los practica unas 3 o 4 veces por semana. Le ayudan a mantener la flexibilidad y, sobre todo, a trabajar la respiración, algo vital para ella tras sus procesos de salud.
Un desayuno ligero, cena temprana y muchas horas de sueño
Si está en Madrid, aprovecha zonas verdes; si está de viaje, el mar es su lugar de desconexión. Pasear es su forma de meditación activa. Sigue una dieta mediterránea muy limpia, pero sin obsesiones rígidas. Como mencionamos, toma tostadas de aguacate, café con leche vegetal y mucha fruta antioxidante. También, es muy fan de los platos tradicionales como las lentejas, las cremas de verdura o el pescado fresco. A lo largo del día consume mucho té verde o infusiones de jengibre y cúrcuma por sus propiedades antiinflamatorias. Su jornada laboral es flexible y muy vinculada a sus pasiones.
Dedica gran parte de su tiempo a Slowlove, su firma de moda, participando en el proceso creativo y de diseño. Sigue vinculada a proyectos donde la palabra es la protagonista. Suele reservar las horas centrales del día para reuniones y grabaciones. En su rutina siempre hay un hueco —normalmente a media tarde o antes de dormir— para leer poesía o novela contemporánea. Una pasión que, también, comparte en sus redes sociales con pequeños fragmentos de aquellos párrafos que más le han sorprendido. Para Sara, la noche es sagrada para garantizar un buen descanso. Suele cenar temprano y, por ende, se va pronto a la cama. Su rutina de skincare es minimalista y se basa en una limpieza profunda, sérum hidratante y mucha protección labial —lo que se ha convertido en su sello personal—.
A veces practica el hábito de anotar o pensar en tres cosas buenas que le han pasado en el día antes de apagar la luz. Y es que su rutina «no es hacer muchas cosas, sino estar presente en las pocas» que hace.
