Anita Matamoros revela si se cambiará o no de apellido: «Es fácil crear un prejuicio»
La hija de Kiko Matamoros y Makoke ha revelado su nueva pasión por la interpretación y su decisión personal

Anita Matamoros | Gtres
Anita Matamoros volvió a acaparar los flashes esta semana al hacer acto de presencia en el estreno de El diablo viste de prada 2, celebrado en los cines Callao de Madrid. La influencer se mostró cercana, simpática y de lo más comunicativa con los medios presentes, aunque con ciertos límites muy marcados cuando la conversación derivó hacia el conflicto familiar. Pero el momento clave llegó cuando le preguntaron por su cambio de apellido en redes sociales.
De influencer a actriz: su nueva vocación
Uno de los momentos más destacados de su paso por la alfombra roja fue la confesión de que ha encontrado una nueva vocación profesional: la interpretación. Anita reveló que ya ha dado sus primeros pasos en el mundo de la actuación y que se encuentra inmersa en el proceso de enviar castings a distintas agencias. Una etapa que afronta con ilusión pero también con los pies en el suelo, consciente de que el camino no es fácil.
«He encontrado mi pasión por la interpretación y ya estoy haciendo mis castings. Lo primero que te dicen cuando dices que quieres ser actriz es que aprendas a afrontar los noes, porque hay muchos más que síes», explicó. A pesar de haber recibido ya algunas negativas, aseguró estar «feliz de la vida» con esta nueva etapa y dispuesta a seguir intentándolo.
El apellido Giaever: una decisión profesional con raíces familiares
Sin duda, la revelación que más dio que hablar fue la relacionada con su apellido. Anita confirmó que, tanto en sus redes sociales como en los castings que envía a las agencias, ha dejado de presentarse como Matamoros y ahora utiliza el apellido de su madre: Giaever. Así, su nombre artístico es actualmente Ana Giaever, aunque en Instagram ya aparece como Anita Giaever Matamoros.
El motivo principal que dio para este cambio tiene que ver con los prejuicios que puede generar llevar un apellido tan reconocible en el mundo del corazón cuando se llega a un casting. «Es fácil crear un prejuicio cuando llega el nombre, por eso lo he hecho también», admitió sin rodeos, dejando claro que su intención es que su trabajo sea juzgado por sus méritos y no por su apellido.
Pero la decisión va mucho más allá de una simple estrategia de marketing profesional. Anita también explicó que existe una razón de peso de índole personal y familiar: quiere preservar el apellido noruego Giaever para las generaciones futuras. Según sus palabras, si ella no lo transmite a sus hijos, ese apellido desaparecería: «Quiero que mis hijos tengan ese apellido, porque si no se perdería el Giaever y es muy bonito, es noruego», afirmó con convicción.
En cuanto a si realizará este cambio también de manera legal y oficial, la joven se mostró algo más cautelosa. Reconoció que, por el momento, no tiene intención inmediata de modificar su nombre legalmente, pero que en el futuro, si tiene hijos, lo considerará un paso necesario: «Todavía no me planteo cambiarme el apellido, pero el día de mañana, si los tengo, tendrá que ser así». Todo el mundo tiene un nombre artístico, argumentó con una sonrisa, restando dramatismo a una decisión que, sin embargo, ha generado un enorme revuelo.
La guerra entre sus padres: diez años manteniéndose al margen
El momento de mayor tensión llegó cuando los periodistas sacaron a relucir el enfrentamiento que mantienen sus padres, Kiko Matamoros y Makoke. La pareja, que lleva tiempo enzarzada en una guerra tanto mediática como judicial —recientemente se vieron las caras en los juzgados por un delito de ocultación de bienes—, ha acaparado numerosos titulares en las últimas semanas. Makoke, además, se sentó en el programa De viernes para hablar como nunca sobre los conflictos de su matrimonio y lanzar duras acusaciones.
Visiblemente incómoda ante la insistencia de la prensa, Anita fue tajante y no se anduvo con rodeos. Explicó que esa misma mañana ya había tenido que lidiar con periodistas mientras paseaba a sus perros y que la situación le había resultado muy molesta. Pero su queja principal no fue la persecución en sí, sino la forma en que los medios gestionan sus declaraciones: «Las últimas veces que he atendido a la prensa, en vez de escucharme, estaban pendientes de qué titular podían coger», denunció con franqueza.
Su postura ante el conflicto entre sus progenitores no ha variado un ápice con el paso del tiempo. «Me mantengo al margen, como siempre, como llevo haciendo diez años», zanjó, dejando claro que no piensa entrar en el barro mediático que rodea a sus padres. Cabe señalar que, a diferencia de su hermana Laura Matamoros, que sí salió públicamente en defensa de su padre tras la entrevista de Makoke en De viernes, Anita ha optado sistemáticamente por no pronunciarse sobre este asunto. Con Kiko Matamoros, eso sí, la relación está normalizada: la joven ya se había reconciliado con su padre anteriormente, aunque eso no implica que vaya a posicionarse públicamente en el conflicto.
Un gesto que habla por sí solo
Más allá de las explicaciones dadas por Anita, el hecho de que haya decidido priorizar el apellido materno justo en el momento en que la guerra entre sus padres alcanza cotas más elevadas no ha pasado desapercibido para nadie. Aunque ella insiste en que se trata de una decisión con motivaciones profesionales y sentimentales, el contexto en el que se produce le otorga una dimensión añadida.
Sea como sea, lo cierto es que Anita Matamoros está construyendo su propia identidad, tanto personal como profesional, al margen de la sombra que proyectan los apellidos de sus padres. Con una carrera artística que acaba de arrancar, una actitud decidida ante los medios y un nombre nuevo bajo el brazo, la joven parece tener muy claro el rumbo que quiere tomar.
