De demandar por su anonimato a protagonizar un programa y una portada: ahora Julia Janeiro quiere ser una «superestrella»
La hija de Jesulín de Ubrique ha afirmado a ‘¡Hola!’ que no quiso ser personaje público porque estaba «traumatizada»

Julia Janeiro, en una imagen de archivo. | Gtres
Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, quiere ser anónima. O al menos eso nos había hecho creer hasta hace unos días, cuando se anunció que participaría como concursante en el nuevo programa de Antena 3, La caja amarilla. Una decisión que, en ese momento, llamó mucho la atención, ya que la joven había dejado claro, en varias ocasiones, que su deseo era el de mantenerse al margen de la repercusión mediática. Una decisión que, también, se contradecía con su actividad redes, a través de un perfil público, donde Julia no solamente relataba hechos importantes sobre su vida personal sino que, también, comparte su trabajo. Pero, probablemente, una de las noticias más llamativas ha llegado este mismo miércoles, cuando Julia ha protagonizado su primera portada.
Lo ha hecho de la mano de la revista ¡Hola!. Y, como no podía ser de otra manera, esta decisión ha seguido chirriando. Y es que no hay que olvidar que la joven, que alcanzó su mayoría de edad hace unos cuantos años, demandó a varios medios por no respetar su anonimato. El juicio lo ganó y recibió una indemnización porque su deseo, al igual que hizo, por ejemplo, su hermanastra, Andrea Janeiro Esteban, en su momento, era el de ser anónima —aunque la hija de Belén Esteban no ha tenido que llegar a los tribunales—. La participación de Julia en este nuevo formato de la cadena grande de Atresmedia —donde coincidirá con rostros conocidos como los de Marta Pombo, Norma Duval o Adrián Lastra— supone un paso al frente en su repercusión pública.
La lucha de María José Campanario y Jesulín de Ubrique para que Julia sea anónima

Y, además, con este gesto, sigue la estela de sus padres, quienes han participado en sendas temporadas de El desafío y, ahora, Jesulín es uno de los concursantes estrellas de Tu cara me suena. De esta manera, la familia Janeiro-Campanario ha decidido exponerse público, algo de lo que han renegado la mayor parte del tiempo. Julia Janeiro Campanario nació en Sevilla en 2003. Lo hizo en la pareja formada por el torero Jesulín de Ubrique y su mujer, María José Campanario. En ese momento, ambos ocupaban un papel fundamental dentro de las revistas del corazón, sobre todo después de que Jesulín hubiera protagonizado una mediática relación con Belén Esteban. Además, el torero también había hecho sus pinitos en la actuación de la mano de Torrente.
Como decíamos, Julia nació en Sevilla en abril de 2003, en pleno auge de la atención mediática sobre sus padres. Conscientes del torbellino que los rodeaba, Jesulín y María José Campanario tomaron una decisión tajante: proteger al máximo la privacidad de sus hijos. Creció en la famosa finca Ambiciones y en la localidad de Ubrique —en Cádiz—, alejada de las cámaras y los platós de televisión. Tuvo una infancia muy tranquila y familiar, muy unida a su hermano menor, Jesús Alejandro —y más tarde a su hermano pequeño, Hugo, nacido en 2022—. El gran punto de inflexión en su vida ocurrió el 18 de abril de 2021, el día en que cumplió 18 años. En España, esta fecha marca el fin de la protección legal de la imagen de los menores de edad en los medios de comunicación —lo que muchos llaman ‘el despixelado’—.
La demanda de Julia Janeiro y su infancia en ‘Ambiciones’

La expectación era máxima. Al contrario que otros hijos de famosos que optan por un perfil mediático bajo o por dar exclusivas en revistas, Julia decidió gestionar su popularidad a su manera. Sus cuentas en redes sociales, especialmente Instagram, experimentaron un crecimiento fulgurante en cuestión de horas, acumulando rápidamente más de 200.000 seguidores. Sorprendió al público con una estética muy cuidada, inspirada en las tendencias internacionales y en el estilo de las hermanas Kardashian —con maquillaje marcado, ropa urbana de marca, uñas infinitas y poses muy estudiadas—. Tras cumplir la mayoría de edad, Julia se mudó a Madrid para empezar su etapa universitaria y buscar su propio camino de forma independiente, contando siempre con el respaldo económico y emocional de sus padres.
Sus relaciones personales y, sobre todo, las amorosas, han ocupado portadas del corazón. Julia ha mantenido relaciones sentimentales con jóvenes futbolistas como el canario Brayan Mejía, el internacional italiano Álex Balboa o el jugador Tommy Rossi. Cada uno de sus noviazgos ha sido analizado al detalle por las revistas de sociedad, aunque ella siempre ha optado por la discreción, sin dar declaraciones públicas sobre sus rupturas o romances. Todo esto hizo, especialmente sus rupturas, que Julia protagonizara distintas portadas de reinas. Ante esto, Julia, apoyada por sus padres y sus abogados, interpuso una demanda por intromisión ilegítima en su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.
La defensa de los medios de comunicación se escudaba en que Julia Janeiro es una figura con proyección pública por dos motivos: ser hija de famosos y actuar como influencer en redes sociales —donde tiene cientos de miles de seguidores y muestra su imagen de forma abierta—. La jueza determinó que abrir una cuenta de redes sociales para mostrar ropa o maquillajes de manera voluntaria no da carta blanca a las cadenas de televisión ni a las revistas para perseguirte por la calle, difundir aspectos de tu vida privada sin contrastar o lucrarse con tus fotos personales. Que una persona publique una foto en su perfil de Instagram para sus seguidores no significa que autorice su emisión en un programa de televisión en abierto o su impresión en una revista comercial.
Su portada con ‘¡Hola!’: un trauma, ‘bullying’ y su deseo de ser «una superestrella»
La sentencia ratifica que cualquier hijo de famoso tiene derecho a decidir no participar del negocio del corazón. Julia nunca ha concedido exclusivas, no ha cobrado por hablar de su vida y ha rechazado participar en realities. Por lo tanto, legalmente debe ser tratada como una ciudadana anónima. La justicia falló a favor de Julia Janeiro, imponiendo una de las condenas más altas y ejemplares de los últimos años en el ámbito del derecho al honor en España. Mediaset España fue condenada a pagar 190.000 euros de indemnización por los daños morales causados. El colaborador Kiko Hernández fue condenado a pagar 30.000 euros de su propio bolsillo por verter informaciones falsas y ofensivas sobre la joven en televisión.
La victoria judicial de Julia ha sido tan rotunda que ha servido de escudo para su familia. Su hermano menor, Alejandro, cumplió la mayoría de edad, y sus padres enviaron inmediatamente un comunicado legal advirtiendo a todos los medios de comunicación. «Cualquier tipo de acción que conduzca al despixelado de su rostro será objeto de persecución legal ante los Tribunales por considerarse una intromisión en su derecho a la propia imagen», confirmaron.
En su entrevista con ¡Hola! no cabe duda que Julia Janeiro ha dado un paso hacia adelante. La joven ha explicado que, en su momento, no quiso ser un personaje público por las distintas situaciones que vivió de pequeña y afirma que estaba «traumatizada». Además, ha incidido que, cuando estaba en el colegio, sufrió varios episodios de bullying que le hicieron encerrarse en clase y pasar «los recreos sola en el baño». «Nadie quería jugar conmigo», ha contado a la mencionada publicación. Probablemente, lo que más llama la atención es que no solamente ha decidido salir del anonimato que ella misma había elegido, sino que afirma que quiere ser «una superestrella».
