Arón Piper: «Cuando llegué a Luarca, con 5 años, me sentía un bicho raro; no hablaba el idioma»
El reconocido actor nació en Berlín, donde se encontraban viviendo sus padres, y más tarde, se trasladó a Asturias

Arón Pipper, en una imagen de archivo. | Gtres
Arón Piper es uno de los actores más conocidos de nuestro país. El actor se ha labrado una carrera más allá de Élite, la serie que le hizo famoso hace casi una década. Piper nació en Berlín, donde se encontraban sus padres viviendo. Luego, a los cinco años, se marchó hasta Luarca, una pequeña localidad asturiana con mucha tradición marinera.
Arón nació en Berlín en 1997. Su padre es alemán y su madre es española. Vivió allí hasta los 5 o 6 años, por lo que su primer idioma y sus primeros recuerdos son alemanes. De repente, su familia decidió dejar la gran metrópolis de Berlín para mudarse a Luarca, un pequeño pueblo de pescadores en Asturias. Imagínate el cambio: de la capital europea de la vanguardia a un entorno rural, verde y tranquilo en el norte de España. Él mismo ha contado que ese contraste marcó su personalidad.
La infancia de Arón Piper entre Luarca y Berlín

Desde muy pequeño, Arón no era el mejor estudiante en el sentido tradicional. Él mismo ha confesado que era bastante inquieto y disperso, algo que hoy se asocia con el TDAH. Para canalizar esa energía, empezó a interesarse por la actuación y, sobre todo, por la música. A los 15 años ya estaba haciendo cine de verdad. Protagonizó la película 15 años y un día (2013), dirigida por Gracia Querejeta. De hecho, fue candidato al Goya por la canción original de esa película, porque ya escribía rap desde crío. No todo fue éxito temprano. Arón ha sido muy honesto sobre el hecho de que tuvo una etapa rebelde y difícil entre los 12 y los 15 años.
Tuvo problemas de conducta y una crisis de identidad fuerte. Ha llegado a decir que la interpretación le «salvó» de alguna manera, dándole un propósito cuando se sentía un poco perdido en el sistema escolar de un pueblo pequeño donde se sentía diferente. A los 17 años, con el apoyo de sus padres —que siempre fomentaron su lado artístico—, decidió dejar Asturias y mudarse solo a Madrid para perseguir la carrera de actor. Vivió en pisos compartidos y pasó por la etapa de casting tras casting hasta que llegó el fenómeno de Élite. Antes de ser un ídolo juvenil, Arón fue un niño prodigio del cine serio. A los 15 años, la directora Gracia Querejeta lo eligió para protagonizar 15 años y un día.
«Cuando llegué a Luarca, con 5 años, me sentía un bicho raro; no hablaba el idioma»

Interpretó a un adolescente conflictivo enviado a vivir con su abuelo. La película fue un éxito crítico, ganó en el Festival de Málaga y fue la elegida para representar a España en los Óscar. Arón no solo actuó, sino que compuso y cantó el rap principal de la película, lo que le valió una nominación a los premios Goya. Esto le dio respeto en la industria antes de ser famoso en las redes. El verdadero estallido de fama mundial llegó con su papel de Ander Muñoz en la serie de Netflix. Fue la tormenta perfecta por varias razones. Piper interpretó a Ander, un chico sensible, deportista y con una lucha interna sobre su sexualidad, lo que generó una conexión inmediata con el público LGBTQ+ y joven de todo el mundo.
La química con el actor Omar Ayuso creó una de las parejas televisivas más virales de la década, convirtiéndolos en iconos internacionales. La serie fue un éxito en Brasil, México, Francia, Italia y EEUU. En cuestión de meses, Arón pasó de ser un actor conocido en España a tener millones de seguidores en Instagram. A partir de ese momento, Piper se tuvo que labrar una carrera más allá de la ficción. Para demostrar que no era solo un «chico guapo de serie juvenil», protagonizó este thriller también en Netflix. Interpretó a Iago, un personaje mucho más oscuro y complejo, lo que confirmó su talento para papeles dramáticos y turbios. Arón ha sabido gestionar su fama más allá de la pantalla.
En lugar de hacer pop comercial, se lanzó al trap y el hip-hop, colaborando con artistas de la escena urbana. Esto le dio una credibilidad callejera que lo diferencia de otros actores de su generación. Su físico y su estilo —mezcla de high fashion con ropa de barrio— llamaron la atención de marcas como Lacoste y Jacquemus, convirtiéndolo en un habitual de las pasarelas de París y Milán. Se hizo famoso porque tiene ese algo magnético: una mezcla de melancolía alemana y carisma español. No es el típico famoso que busca la cámara; de hecho, suele ser bastante reservado y esquivo con la prensa, lo que aumenta el misterio y el interés de sus fans.
Aunque ha habido muchos rumores —especialmente por la química con sus compañeros de reparto—, Arón solo ha tenido una relación confirmada y mediática. Estuvo saliendo con Jessica Goicoechea durante casi dos años. Fue una relación muy seguida por la prensa rosa, aunque ellos apenas subían fotos juntos. Terminaron de manera discreta y, según parece, mantienen una relación cordial. Tras su ruptura con Goicoechea, se le vinculó brevemente con la modelo Dua Lipa después de que se les viera bailando muy juntos en una discoteca en Madrid, lo que rompió el internet por un día, pero nunca se confirmó nada serio.
Arón siempre ha dicho que la fama de actor le abruma un poco y que su vida real sucede en el estudio de música. Se rodea de gente del mundo de la escena urbana y el trap. Sus amigos de toda la vida no son necesariamente actores famosos, sino productores y artistas con los que comparte su pasión por el hip-hop. Ha sido muy valiente al hablar sobre su salud mental. Ha confesado en varias ocasiones que sufrió ansiedad debido al éxito repentino de Élite. Durante su adolescencia tuvo problemas de identidad y crisis personales, y la interpretación fue su terapia para canalizar esas emociones.
Quienes lo conocen lo describen como alguien tímido, educado y algo seco al principio, pero muy leal con su círculo cercano. No le gustan las alfombras rojas ni los eventos sociales por compromiso; prefiere estar en casa o en el estudio. Habla alemán, español e inglés con fluidez, lo que le permite moverse con facilidad en círculos internacionales y trabajar en producciones fuera de España.
