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El éxito de Juan Roig no se limita a Mercadona; también triunfa en el 'basket': «Es mi forma de devolver a los valencianos todo lo que me dan»

El empresario valenciano es dueño del equipo de baloncesto de la ciudad que le vio nacer, una de sus mayores ilusiones

El éxito de Juan Roig no se limita a Mercadona; también triunfa en el ‘basket’: «Es mi forma de devolver a los valencianos todo lo que me dan»

Juan Roig, en una imagen de archivo. | Gtres

Juan Roig es uno de los rostros con más éxito del mundo empresarial. Fue hace dos décadas cuando el valenciano abrió las puertas de Mercadona, convirtiendo este supermercado en un lugar de referencia a nivel mundial. Ahora, no solamente invierte en el mundo de la distribución sino que, también, tiene un papel muy importante dentro del deporte de la capital del Turia. Y es que, hace tiempo, puso la primera piedra del Roig Arena, el estadio donde actualmente se celebran diversos conciertos y, también, donde juega el Valencia Basket, una de las grandes pasiones del empresario.

La relación de Juan Roig —presidente de Mercadona— con el baloncesto no es un simple patrocinio empresarial o un capricho corporativo; es su gran pasión personal y la vía principal a través de la cual canaliza su labor de mecenazgo deportivo, transformando por completo el mapa del baloncesto en España y Europa.

El éxito de Juan Roig con Mercadona

Juan Roig junto a su mujer. | EP

La relación de la familia Roig con el club taronja comenzó a mediados de los años 80, cuando Mercadona entró como patrocinador —el equipo se llamaba Pamesa Valencia por la empresa cerámica de su hermano Fernando—. Sin embargo, fue Juan Roig quien asumió el control mayoritario del club a través de su patrimonio personal. Bajo su mecenazgo —e inyectando decenas de millones de euros de su propio bolsillo año tras año para cubrir déficits y confeccionar plantillas competitivas— el Valencia Basket ha pasado de ser un club humilde a un gigante del baloncesto continental. El club acumula ya casi una veintena de títulos oficiales —entre Liga ACB, Copa del Rey, Eurocup y competiciones femeninas—, viviendo hitos históricos como la clasificación del equipo masculino para la Final Four de la Euroliga o el absoluto dominio del equipo femenino, que acumula múltiples ligas consecutivas.

Roig repite a menudo una frase heredada de su madre, Trinidad Alfonso: «En la vida primero tienes que dar para recibir». Bajo esa premisa creó el Proyecto Legado, con el que reinvierte sus dividendos de Mercadona en la sociedad valenciana a través del deporte y el emprendimiento. Su obra cumbre para el baloncesto base es L’Alqueria del Basket, inaugurada en 2017 tras una inversión personal de 18 millones de euros. Es una instalación de más de 15.000 metros cuadrados con 13 pistas —nueve cubiertas y cuatro descubiertas— concebida para albergar a más de 500 niños y niñas de las categorías inferiores. Hoy en día está considerada la mejor instalación de formación de baloncesto de toda Europa y recibe constantemente visitas de ojeadores de la NBA.

El pabellón histórico del club, la Fuente de San Luis —La Fonteta—, se le había quedado pequeño a sus ambiciones. Por ello, Roig puso en marcha la construcción del Roig Arena, un megapabellón multiusos de nivel mundial en el que ha invertido más de 600 millones de euros de su fortuna personal. El Roig Arena cuenta con una capacidad para más de 15.600 espectadores en partidos de baloncesto y está diseñado con tecnología y comodidades que imitan las canchas más modernas de la NBA. Como aficionado, Juan Roig es un habitual de la grada. Se le puede ver en casi todos los partidos sufriendo, celebrando efusivamente y viviendo el juego con una enorme intensidad emocional.

Su pasión por el Valencia basket

Como gestor, aplica los mismos principios que en Mercadona; exigencia máxima, cultura del esfuerzo y meritocracia.No le tiembla el pulso a la hora de cambiar directivas o entrenadores si los resultados no acompañan al nivel de inversión, pero a cambio ofrece una estabilidad financiera y estructural que muy pocos clubes en el mundo pueden igualar. Gracias a él, Valencia se ha consolidado como una de las indiscutibles capitales del baloncesto europeo. Sobre esta pasión, el propio Roig que no se limita a algo profesional, sino, también, personal.

Juan Roig en el Roig Arena. | Gtres

«Para mí, el baloncesto es una pasión. Es mi forma de disfrutar, de sufrir y de devolver a la sociedad valenciana parte de lo mucho que me da», ha confesado. Como dueño del Valencia Basket, no se esconde y suele bajar al vestuario a hablar directamente con la plantilla. En una comparecencia durante la Copa del Rey de baloncesto, desveló con total naturalidad lo que les pide textualmente a sus jugadores. «Les he dicho a los jugadores que hay que ir a ganar la Liga. El balance del año es impresionante, estamos muy satisfechos (…) Lo que tienen que hacer los demás equipos es hacer estos pabellones y con eso nos salimos, ¡y no hace falta ni jugar la NBA!», les indicó.

Él mismo ha admitido que «Mercadona es una empresa para ganar dinero; el Valencia Basket es una sociedad para generar ilusión», afirmando que son dos cosas «totalmente distintas». «El dinero del baloncesto sale de mi patrimonio personal y de mis dividendos, no del presupuesto de los supermercados», apostilló. En este emprendimiento también cuenta con la participación de su hija Amparo, quien es arquitecta y posee un estudio en el centro de Valencia. Fue precisamente Erre Arquitectura, quien llevó a cabo el diseño del edificio. Uno de los sellos más personales en el proyecto es el diseño de la fachada exterior. Buscaban alejarse del típico aspecto pesado de otros pabellones e inspirarse en la tradición mediterránea.

«El dinero del baloncesto sale de mi patrimonio personal»

Hortensia Herrero y Juan Roig junto a Jose Maria Álvarez Pallete en el 100º aniversario de Telefónica.

De esta manera, diseñaron una fachada de lamas cerámicas que parece flotar, generando un efecto visual de ondas y olas. Este sistema modular de lamas cerámicas funciona como un filtro solar pasivo y permite la ventilación natural del edificio, adaptándolo perfectamente al clima de Valencia. ERRE y HOK trabajaron en la distribución espacial de los graderíos para lograr un objetivo prioritario: que la experiencia del espectador fuera perfecta. Diseñaron la distribución de las gradas —con capacidad para 15.600 personas en partidos de baloncesto y hasta 20.000 en conciertos— garantizando que hubiera vistas 100% limpias y sin obstáculos desde cualquier asiento del recinto.

El estudio se encargó de diseñar toda la distribución interior para alojar los espacios VIP, las salas de hospitalidad, las terrazas privadas, los lounges y los palcos. El interior mantiene una paleta de colores muy sobria —grises y blancos— donde el único acento cromático que destaca es el color naranja representativo del Valencia Basket. El equipo de ERRE ha integrado soluciones de arquitectura sostenible a lo largo de todo el complejo. El diseño de la gran infraestructura del aparcamiento en altura, una estructura de más de 32.000 m² pensada para ser cómoda, estar integrada estéticamente con el barrio y usar estrategias de ventilación natural.

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