La villa vasca que marca el futuro del yerno de Juan Roig: rodeada de acantilados, tranquila y con historia nuclear
Roberto Centeno ha tomado una decisión importantísima a través de su empresa, Atitlan, para crear una piscifactoría

Juan Roig junto a Hortensia Herrero. | EP
En muchas de las decisiones profesionales que ha tomado sobre Mercadona, Juan Roig ha estado acompañado por su familia. Y es que sus hijas forman una parte fundamental dentro de la empresa, al igual que su mujer. Aunque eso sí, no todos sus familiares más cercanos han decidido seguir el camino del mundo de la distribución. Como es el caso de su yerno, Roberto Centeno, quien ha saltado a las noticias después de tomar una decisión que cambiará, sin duda, su futuro profesional.
El empresario es cofundador del fondo de inversión Atitlan. Roberto Centeno, a través de su división de acuicultura llamada Sea Eight, va a invertir unos 170 millones de euros para convertir los terrenos de la fallida central nuclear de Lemóniz en una gigantesca piscifactoría de lenguados. El objetivo es producir unas 3.000 toneladas de lenguado al año. Aprovecharán la infraestructura de captación de agua marina que ya existía para la refrigeración de la central, transformando un símbolo del parón nuclear en una planta de economía azul de vanguardia.
La incursión de Roberto Centeno, yerno de Juan Roig, en una villa vasca
Centeno está casado con Carolina Roig, responsable de análisis de mercado en Mercadona, y ha labrado su propia trayectoria con Atitlan. Es un inversor agresivo y diversificado: tiene intereses en el sector inmobiliario, olivos, almendros y ahora acuicultura. Su estilo de gestión se aleja del perfil más discreto de la familia Roig; es conocido por buscar oportunidades de negocio en activos complejos o especiales, como es el caso de Lemóniz. La elección de este lugar no es solo económica, sino también simbólica. La central de Lemóniz fue el epicentro de un violento conflicto social y terrorista en los años 70 y 80 que acabó con su cierre antes de inaugurarse. Que ahora el grupo de Centeno desembarque allí con el apoyo del Gobierno vasco –el lehendakari Imanol Pradales estuvo presente en el anuncio— se ha interpretado como el cierre definitivo de una herida histórica para abrir una etapa industrial distinta.
Aunque Atitlan es un fondo independiente de Mercadona, Sea Eight ya es un proveedor importante de pescado para la cadena de supermercados. Por tanto, es muy probable que gran parte de la producción de esa «antigua nuclear» acabe en las bandejas de la sección de pescadería de la empresa de su suegro. Además, hay que tener en cuenta la remodelación, en cuanto a su servicios de pescadería, que ya ha comenzado en distintos supermercados de la marca valenciana que será fundamental para su futuro.
Un pueblo con historia nuclear, con un puerto bonito y lleno de acantilados
Hablar de Lemóniz —o Lemoiz en euskera— es hablar de uno de los rincones más bellos de la costa de Vizcaya, pero también de un nombre que, durante décadas, estuvo inevitablemente ligado a la tragedia y al parón nuclear en España. Lemóniz no es un solo núcleo urbano, sino que se divide en tres barrios principales que ofrecen experiencias muy distintas. Urizar es la capital administrativa y el centro del municipio. Está situado en el interior, rodeado de colinas verdes y caseríos tradicionales. Es el típico paisaje rural vasco. Por su parte, Andraka es un barrio de paso, más elevado, que conecta con los municipios vecinos y destaca por su entorno tranquilo.
Armintza es uno de los lugares más importantes; es un pequeño y pintoresco puerto de pescadores encajonado entre acantilados. Es el lugar más turístico, famoso por sus restaurantes de pescado y su ambiente veraniego. Es imposible entender la historia reciente de Lemóniz sin su central. Construida en los años 70 en la cala de Basordas, nunca llegó a ponerse en marcha debido a la fuerte oposición social y a la ofensiva terrorista de ETA —que incluyó el asesinato de ingenieros y trabajadores—. Durante años, la estructura de hormigón ha sido una «ruina moderna» visible desde el mar.

Hoy en día, esta localidad es conocida por su gastronomía. Es de obligada parada comer unas rabas o pescado fresco frente al puerto. La ruta por los acantilados que une Armintza con Bakio es una de las más impresionantes de la costa vasca, con vistas al Cantábrico que quitan el aliento. Debido a su costa rocosa y sus aguas limpias, es un punto muy valorado por los buceadores de la zona. A diferencia de sus vecinos Plentzia o Bakio, que son mucho más masificados en verano, Lemóniz ha mantenido un perfil más bajo y menos urbanizado. La gente del pueblo es muy apegada a sus tradiciones y al euskera, y han sabido proteger la esencia de pueblo pequeño a pesar de haber estado en el centro de los informativos nacionales durante años.
Quién es Roberto Centeno, el yerno de Juan Roig
Por su parte, Roberto Centeno ha demostrado que su carrera es de lo más prolífica. En 2005, junto a su socio Aritza Rodero, fundó Atitlan. La filosofía de Centeno no es la de un gestor conservador; es un inversor de situaciones especiales. Le gusta entrar en negocios complejos, con problemas o infravalorados, sanearlos y hacerlos crecer. Ha invertido en sectores tan dispares como la agricultura —como olivos y almendros—, el sector inmobiliario, la energía solar, el fútbol —intentó entrar en el Valencia CF— y ahora la acuicultura.

En sus inicios, Atitlan se centró en salvar a proveedores de Mercadona que estaban en dificultades financieras. Con el tiempo, Centeno buscó su propia independencia y hoy el fondo vuela solo, aunque mantiene lazos comerciales lógicos con la cadena de su suegro. Como comentábamos, su desembarco en la antigua central nuclear vizcaína es su movimiento más mediático hasta la fecha. A través de Sea Eight, busca liderar el mercado del lenguado a nivel mundial. Quienes han negociado con él lo definen como un hombre directo y duro.
