Sánchez aparece más demacrado que nunca en el Vaticano para dar explicaciones sobre el registro de Ferraz: con arrugas y rostro cansado
El presidente del Gobierno se ha enterado del registro de la sede de su partido en su visita al papa León XIV

Sánchez, en El Vaticano. | EP
Los últimos días están siendo especialmente complicados para el Partido Socialista. Fue la pasada semana cuando supimos la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional en el rescate del Gobierno a la aerolínea Plus Ultra. Este mismo miércoles hemos conocido que la UCO está registrando la sede de los Socialistas en la calle Ferraz, tras un requerimiento de información de su financiación por parte del juez Pedraz. La noticia le ha pillado a Pedro Sánchez en su visita oficial al papa León XIV —quien en unos días llegará a nuestro país— en el Vaticano. Tras su encuentro, el líder del Ejecutivo ha dado una rueda de prensa donde ha atendido a los medios de comunicación y donde hemos podido ver a un presidente del Gobierno con el rostro especialmente cansado.
Como no podía ser de otra forma, Sánchez ha atendido las preguntas sobre la imputación de Zapatero y sobre el registro de Ferraz. El presidente del Gobierno ha seguido insistiendo en la importancia de la presunción de inocencia y, también, ha querido recalcar que se trata de «un requerimiento de información» por parte de la UCO. Aunque eso sí, ha admitido la gravedad de la situación y ha recordado que actuaron con «contundencia» cuando surgieron todas las informaciones sobre la que fuera militante de su partido, Leire Díez.
El gran cambio físico de Sánchez: rostro cansado y arrugas
Lo cierto es que, en todos estos meses, Sánchez ha dado buena cuenta que su presidencia no está siendo nada fácil. Una pandemia mundial, una nevada histórica, así como otros eventos relacionados con la financiación de su partido, que, muy probablemente, le han quitado el sueño al líder del Ejecutivo. Todo esto ha hecho que haya repercutido en su estado físico, del que él ha hablado, en alguna que otra ocasión, admitiendo que había adelgazado. Hay que tener en cuenta que Sánchez siempre ha sido una persona activa y deportista; durante muchos años jugó el baloncesto. Pero, estos últimos años, sus esfuerzos no han estado puestos en entrenar su físico, sino, también, en llevar las riendas del gobierno de nuestro país.
Uno de los cambios físicos más evidentes que hemos podido ver, desde que llegara a la Moncloa hace siete años, tiene que ver con el color de su pelo. Apenas cien días después de tomar posesión en 2018, empezaron a brotarle las primeras canas en el flequillo. Hoy en día, su cabellera y sus sienes lucen un gris plateado muy predominante. Mientras tanto, su rostro se ha ido afilando drásticamente. Ha perdido grasa facial, lo que hace que sus pómulos y, sobre todo, su mandíbula se vean mucho más marcados y angulosos, como ya contamos en THE OBJECTIVE. Un cambio que, además, también se nota en sus manos.
«El cargo es duro para el cuerpo y la mente»

En la mayoría de ocasiones, además, Sánchez suele presentar unas ojeras profundas y marcadas de forma permanente, además de arrugas muy pronunciadas en la frente y en el surco nasogeniano —las líneas que van de la nariz a la boca—, reflejo de la falta de sueño y la alta presión. Fiel a su estilo de proyectar siempre seguridad y control, Pedro Sánchez no suele quejarse de su físico ni profundizar en sus debilidades en público. No obstante, sí que ha ironizado y bromeado textualmente sobre sus canas y su envejecimiento en varias entrevistas icónicas. «Hombre, es verdad que me han salido muchas canas en estos años. El cargo de presidente del Gobierno desgasta, y desgasta mucho, el que diga lo contrario miente. Pero mire, las canas son también un síntoma de la experiencia que uno va adquiriendo con los años y con las dificultades», comentó en una ocasión.
Además, también ha admitido que acepta las canas «con deportividad». «No me las voy a teñir. Reflejan los años intensos que nos ha tocado vivir a todos en este país», apostilló. Sobre su pérdida de peso, el propio Sánchez ha comentado que está «perfectamente de salud, fuerte y con más ganas que nunca», apuntando a que se trata de una «estrategia burda» para «intentar» desgastarle. Sánchez nunca ha ocultado que el cargo es duro «para el cuerpo y la mente» y que a veces el ritmo es tan frenético que se le pasa la hora de almorzar —como reconoció en una rueda de prensa en Bruselas al exclamar que eran las cinco de la tarde y todavía no había probado bocado—.
