El nervioso y poco encorsetado discurso de Leonor tras recibir sus tres Medallas en Murcia: de 'La Morenica' a ser «una 'cowboy' de la A-3»
La princesa ha vivido uno de sus días más especiales en la región que le ha visto formarse en estos últimos meses

Leonor, este miércoles en Murcia. | Gtres
Laprincesa Leonor ha recibido la Medalla de Oro de la Asamblea de Murcia, de la Región y de San Javier. La hija mayor de los Reyes, en su visita al Palacio de San Esteban, ha dado un discurso de lo más emotivo, donde ha narrado su experiencia personal en la Región y que ha huido del encorsetamiento que se suele esperar de estos momentos. Ella misma lo ha confirmado, en sus primeras palabras, con las que ha afirmado que su deseo no era el de decir unas palabras formales, sino que, por su relación con la comunidad, prefería hacerlo de una forma más distendida.
Los nervios se han notado en sus frases y en su rostro desde el primer momento, haciendo que se equivocara, en algunas ocasiones, en la lectura del discurso. Así, la princesa ha comenzado dando las gracias a las autoridades, que han querido celebrar su paso por la AGA con las máximas distinciones de la ciudad y de la Región. Así, después de pasar por la Asamblea y el ayuntamiento de San Javier, la princesa ha recalado en el Palacio de San Esteban, la sede del consistorio murciano, donde se ha puesto frente al atril, al presidente, López-Miras, y sus compañeros de la AGA.
El discurso íntegro de la princesa Leonor en Murcia
La princesa ha comenzado dando las gracias y recordando al que fuera alcalde de Murcia, José Ballesta, quien falleció hace unas semanas al no poder superar un cáncer. «Me hubiera gustado conocer», ha comentado la propia Leonor, haciendo una pausa que se ha llenado de aplausos. «Aunque me quede un mes en la Academia del Aire, cierro una etapa que ha sido muy importante para mí», ha seguido diciendo la princesa, afirmando que no es «la misma persona» que ingresó en la Academia General de Zaragoza. Es más, ha admirado que admira la «competencia, profesionalidad y la forma» en la que sus profesores le han enseñado, haciendo hincapié «en la lealtad en el ejercicio de la ayuda a los demás».
«En esta última experiencia en la AGA he compartido con 73 compañeros mucho más que maniobras; he entendido la forma de entender el compañerismo», ha apuntado. Y es que para volar, cuando no se hace en solitario, hay que ser consciente de tus propias «capacidades» y, también, «las de tus compañeros». La princesa, en su discurso, no se ha olvidado de «la suelta», donde tienes que aplicar «todo el conocimiento aprendido». Además, ha admitido que sobrevolar La Manga y Cabo de Palos es algo que no va a olvidar «jamás». «He sido testigo de lo importante que es este mar vuestro, de su fragilidad, una realidad que preocupa a los murcianos», ha apuntado.
Poco encorsetado, encomendándose a La Morenica y muchos nervios

Tampoco se ha querido olvidar del curso de paracaidismo, que realizó hace unas semanas en la localidad de Alcantarilla, y los momentos en los que tuvo que «encomendarse a La Morenica» antes de saltar desde el avión. «Hay en Murcia un aire de amabilidad y cercanía que me ha acompañado este curso», ha apostillado. Además, ha resaltado el futuro que le espera; algo que también formará parte de formación y que afronta «con ganas». «Sigo aprendiendo y, como una cowboy de la A-3 echaré de menos ese recorrido que me ha llevado tantas veces por el mar», ha concluido, en un momento en el que el salón de actos se ha rendido en aplausos —haciendo un guiño al grupo Arde Bogotá—.
Unas palabras que Leonor ha leído y que le ha llevado a la equivocación en varias ocasiones y que ha hecho que se acelerara su nerviosismo. Y es que esta jornada ha sido muy especial para la princesa, quien lleva algo más de seis meses en Murcia. Así, la heredera ha recibido el máximo reconocimiento de la Región en un momento en el que espera para terminar su formación en la AGA y trasladarse, de nuevo, a Madrid. Y que coincide, también, con el fin de su curso como paracaidista que le convierte en la primera persona de la Casa Real en obtener esta educación de élite.
