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Sara Zaldívar, la mecenas que quiere llevar la cerámica a otro nivel con su propia feria en Madrid: «El arte te transporta a lo ancestral»

La tercera edición de 'cerARTmic' abre sus puertas el 3 de junio hasta el próximo día 7 en la Fundación Ortega Marañón

Sara Zaldívar, la mecenas que quiere llevar la cerámica a otro nivel con su propia feria en Madrid: «El arte te transporta a lo ancestral»

Sara Zaldívar y Alejandra Arias, directoras.

El arte no es para todo el mundo. O, al menos, esto es lo que nos habían hecho creer desde hace mucho tiempo. Y es que esta afirmación ha ido cambiando con el paso de los años, a través de distintas exposiciones o técnicas que han acercado este concepto al pequeño público. Ahora, gracias a la feria cerARTmic, de referencia dentro del mundo contemporáneo del arte, se puede disfrutar de «galerías, artistas, coleccionistas, comisarios, profesionales del diseño y amantes del arte en torno a la cerámica», concibiéndolo como «una disciplina que vive uno de sus momentos más vibrantes». Al frente está Sara Zaldívar, quien también quiere marcar la diferencia en el mundo del arte.

«Es una propuesta muy importante para la ciudad de Madrid», confirma Sara a THE OBJECTIVE. Su objetivo es el de ofrecer «obras espectaculares» a cualquiera que se acerque a esta feria y que pueda sentirse, más cerca que nunca, del arte. Y es que hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo donde la inmediatez es la gran protagonista y en la que las redes sociales, hacen que podamos consumir contenido sin necesitar de desplazarse. Algo que ha hecho que se pierda el valor de poder observar cada uno de los detalles.

Qué es ‘cerARTmic’

«En un mundo tan rápido que vivimos, la cerámica te lleva a un tema más ancestral, de calma y de paz», apunta la codirectora. Y es que se trata de un evento perfecto para «cualquier tipo de público», tanto para la gente que está dentro como fuera de este mundillo. En su tercera edición, cerARTmic ha abierto el jardín al público y cuentan con instalaciones artísticas. Así, los amantes del arte se encontrarán «esculturas» en el exterior, consolidándose como una «propuesta cultural» que, sin duda, no va a dejar indiferente a nadie. Se trata, por tanto, de la primera feria dedicada, íntegramente, a la cerámica. Una iniciativa que han seguido otras ciudades europeas como Bruselas, París y Londres.

Y que también ha llegado a todos los rincones del mundo. Y es que la cerámica ha vivido un gran boom en todo el mundo, sobre todo entre los jóvenes, quienes se reúnen en cafeterías para dar forma a sus creaciones más personales. En un mundo regido por las pantallas, la inmediatez, las notificaciones y el teletrabajo, la cerámica se ha convertido en el oasis de salud mental definitivo. El barro te obliga a mancharte las manos, involucrarte en un plano más artístico y lejos de mirar el teléfono móvil. Es, además, una disciplina que impone sus propios tiempos. Hay que amasar, modelar, esperar días a que se seque, hornear, esmaltar y volver a hornear. En la era del clic instantáneo, la cerámica te reconecta de forma increíble con la paciencia y la frustración —ya que las piezas a veces se rompen en el horno—.

La cerámica vive un momento vibrante

Esta necesidad de desconexión se suma a que las nuevas generaciones viven una fiebre por coleccionar objetos nuevos y, sobre todo, por darles, ellos mismos, con sus manos, su propia forma, donde se noten las huellas del artesano, las irregularidades del esmalte y la belleza de lo imperfecto. Así, los estudios de cerámica se han convertido en el nuevo punto de encuentro para la generación Z, que buscan una nueva manera de explorar fronteras. «Estamos haciendo talleres diarios impartidos por Castilla-La Mancha», comenta Sara Zaldívar, con la que quiere que los interesados no solamente vean obras de arte, sino que, también, «se involucren en su proceso».

El arte llegó a la vida de esta mecenas cuando era muy joven y, ahora, no concibe su día a día sin que esto forme parte de su rutina. «Me dedico íntegramente a ello, realizo diversos proyectos relativos al arte contemporáneo», apunta a THE OBJECTIVE. «Soy coleccionista y mecenas a través de una fundación, SZ, y tenemos un proyecto-residencia en El Espinar», apostilla, creando un lugar de inspiración donde hay intercambio de conocimiento y, sobre todo, de admiración. «He vivido el arte desde pequeña; es fundamental, es el alimento del alma», confirma a este medio. Como mecenas, Sara tiene su propia colección de arte compuesta por piezas espectaculares que ha ido ella misma recolectando, escogiendo aquellas que le «enamoren».

«Te lleva a un tema más ancestral, de calma y de paz»

Ahora, con su propia feria de arte, quieren darle la vuelta al juego y demostrar todo lo que puede ofrecer la cerámica. La última edición cerró con más de 5.800 visitantes, con 18 galerías, más de 50 artistas y numeroso coleccionistas, así como ocho talleres cerámicos, seis mesas redondas y más de 300 impactos en prensa y radio, confirmando el interés por la cerámica que hay hoy en día en la sociedad. «En esta tercera edición, cerARTmic refuerza su apuesta por el territorio y la excelencia con la participación de Castilla-La Mancha a través de Legado Artesano, acercando al público la riqueza de su tradición cerámica desde una mirada contemporánea. Además, se suma la Escuela de Cerámica de Madrid, fortaleciendo el vínculo entre formación, creación y nuevas generaciones de artistas», explican desde la feria.

De esta manera, la feria pone «en diálogo» galerías «consolidadas» con las nuevas voces del «panorama artístico». «A ello se suma un programa paralelo con talleres, charlas, encuentros y actividades que conectan la cerámica con la ciudad y nuevos públicos. Para los más pequeños, el domingo tendrá lugar una jornada especial dedicada a ellos: cerARTmic Kids, con talleres creativos donde experimentar con la cerámica y un divertido hunt que convertirá la visita en una auténtica aventura», apuntan desde la organización.

cerARTmic abre sus puertas este mismo 4 al 7 de junio en la Fundación Ortega Marañón de Madrid (Calle Fortuny, 53).

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