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Antonio Banderas y su camino a la fe tras sufrir un infarto en 2017: «He sido víctima del hechizo de Dios»

El actor fue uno de los invitados a 'Tejer redes', el acto que se celebró este mismo domingo junto al papa León XIV

Antonio Banderas y su camino a la fe tras sufrir un infarto en 2017: «He sido víctima del hechizo de Dios»

Antonio Banderas junto al Papa. | EP

Antonio Banderas no se ha querido perder, este fin de semana, la visita del Papa a la ciudad de Madrid. El reconocido actor estuvo presente en el Movistar Arena, en un acto muy emotivo presentado por Lara Siscar y Carlos Franganillo. El acto Tejer redes supuso uno de los momentos sociales y culturales más importantes de la visita oficial del papa León XIV a España. Banderas fue una de las grandes estrellas de la cita, interviniendo ante el Pontífice y miles de personas de la sociedad civil con un discurso enfocado en la relación entre el arte y la fe.

En un momento dado, el actor subió al atril para defender apasionadamente la necesidad de conectar a la Iglesia con la sociedad a través de la cultura. Definió el arte como un «lenguaje común» a lo largo de la historia y señaló que este debe ir más allá de la estética: «El arte no es sólo belleza, es pregunta, es reflexión, es contraste, es revolución, es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos». Durante su discurso, Banderas afirmó con firmeza que el arte debe postularse siempre como un refugio pacífico: «El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias».

Antonio Banderas no se quiso perder la visita del Papa

León XIV junto a Antonio Banderas, este mismo domingo. | EP

Evocando sus propias raíces y su infancia, puso en valor estas tradiciones como «manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y de cultura». Hizo también una mención directa a su faceta como productor del teatro musical con la obra Godspell, explicando al Papa que el término gospel significa literalmente «el hechizo de Dios», admitiendo que él también había sido hechizado. Además, prestó su imponente voz para recitar el célebre texto de San Agustín, Tarde te amé. Como decíamos, el acto estuvo conducido por los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar, y contó también con otras grandes figuras de la cultura y el deporte español como la cantante Rozalén, la bailaora Sara Baras y la deportista Carolina Marín.

La relación de Antonio Banderas con la fe, la religión y la espiritualidad es fascinante porque no responde al cliché de una fe ciega, sino a una vivencia profundamente artística, cultural y ligada a sus raíces malagueñas. Él mismo se define como un hombre con dudas, pero con un compromiso inquebrantable hacia la espiritualidad y la tradición. Es imposible entender la espiritualidad de Banderas sin la Semana Santa de su tierra. No importa en qué parte del mundo esté filmando o qué proyecto de Hollywood tenga entre manos; cada año regresa a Málaga.

Su emotivo discurso en el Madrid Arena

Banderas es el mayordomo del trono de la Virgen de Lágrimas y Favores —de las Reales Cofradías Fusionadas—. Su trabajo no es solo figurativo: es el encargado de guiar el trono a golpe de campana por las calles. Ha descrito el momento de estar bajo el varal con sus compañeros como un acto de humildad absoluta donde todos somos iguales. Para él, el ritual de cantar el himno de la virgen antes de salir en procesión es una de las experiencias místicas más potentes de su vida. En enero de 2017, el actor sufrió un ataque al corazón que cambió radicalmente su escala de valores. Él mismo ha relatado que ver la muerte de cerca le hizo aferrarse a lo verdaderamente importante y supuso un despertar espiritual.

«El infarto ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, porque me hizo ver la realidad de una manera mucho más nítida. Te quita las tonterías de la cabeza. Solo te quedas con lo esencial: mi hija, mi familia, mis amigos y mi vocación», contó. Este suceso limpió su visión del mundo y lo reconectó con una profunda gratitud hacia la vida, un concepto muy ligado a su forma de entender la fe. Para Banderas, el arte y la fe no caminan separados, sino que se alimentan mutuamente. Su fe es creativa.

Tras su crisis de salud, fundó el Teatro del Soho en Málaga. Para él, el teatro es un espacio sagrado donde se examina el alma humana. Ha impulsado y protagonizado musicales con un altísimo contenido religioso y humano. El ejemplo más claro es Godspell —el musical clásico sobre el Evangelio de San Mateo—, una obra que trajo a España precisamente porque quería hablar de la fraternidad, el amor al prójimo y la compasión en un mundo que percibía como «demasiado agresivo».

Su camino a la fe

Para Antonio Banderas, la Semana Santa de Málaga no es una afición, unas vacaciones ni un simple evento cultural: es un compromiso absoluto, un ritual sagrado y el eje central de su año. Él mismo ha dicho en varias ocasiones que puede faltar a los Óscar, pero jamás a su cita del Domingo de Ramos en Málaga. El momento cumbre para el actor llega a primera hora de la mañana del Domingo de Ramos con las Reales Cofradías Fusionadas, en la iglesia de San Juan Bautista. Es el encargado de encender la primera vela del trono de María Santísima de Lágrimas y Favores. Además, se vuelca, de forma total, como Mayordomo de Trono. Su función es de máxima responsabilidad: va en la parte delantera guiando a los cientos de hombres de trono —los que portan el peso—, marcando el paso y el ritmo de la procesión a golpe de campana.

El actor malagueño Antonio Banderas vestido de Mayordomo se abraza a uno de los hermanos de la Cofradía de María Santísima de Lágrimas, en la iglesia de San Juan de Málaga, antes de procesionar. | EFE/Jorge Zapata

El actor ha confesado que la Semana Santa le regala algo que Hollywood le quitó hace décadas: la libertad de ser uno más. «Cuando me pongo el capillo y me tapo la cara, recupero mi libertad. Nadie sabe quién soy, vuelvo a ser un malagueño más arrastrando los pies por las calles de mi ciudad, pegado a mis hermanos. Es un baño de humildad maravilloso», ha relatado. Aunque es una experiencia muy interior, también la vive de cara a los suyos. Durante muchos años la compartió con su exmujer, Melanie Griffith —quien llegó a declararse una enamorada de la tradición malagueña—, y con su hija Stella del Carmen. En los últimos años, la vive intensamente junto a su pareja, Nicole Kimpel, y su hermano, Javier Banderas, quien también es un pilar fundamental en las cofradías malagueñas.

Además de procesionar el Domingo de Ramos, el resto de la semana Banderas vive la fiesta desde los balcones del centro de Málaga —especialmente en la emblemática calle Larios o la plaza de la Constitución—. Desde allí, ya sin túnica, contempla el paso de otras cofradías icónicas como El Cautivo o La Legión, recibiendo el cariño de sus paisanos y ejerciendo como el mejor embajador internacional de las tradiciones de su tierra.



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