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Icíar, hija de Emilio Aragón: «Queremos que nuestra panadería de Madrid huela a la cocina de la abuela; que sea una experiencia honesta»

La empresaria lleva la parte de estrategia de Madreamiga, que ya cuenta con varios locales por las zonas de la capital

Icíar, hija de Emilio Aragón: «Queremos que nuestra panadería de Madrid huela a la cocina de la abuela; que sea una experiencia honesta»

Icíar, en una imagen de archivo. | Gtres

Emilio Aragón siempre inculcó a sus hijos ese deseo por tener su propio negocio. Así, su hijo, Nacho, comenzó llevando las riendas de su propia marca de agua que, luego, evolucionó a una cafetería-bar que tiene abiertos varios locales por la capital. Mientras tanto su hija mayor, Icíar, creó su propia empresa de comunicación y marketing y, ahora, forma parte de Madreamiga, una panadería en la que quieren ofrecer una «experiencia honesta». «La masa madre no es una moda, es la forma natural de fermentar el pan. Queremos democratizar el buen pan, que no sea un producto de lujo», ha contado.

Aunque eso sí, tienen claro que no han inventado «nada». «Solo hacemos el pan como se hacía antes: con masa madre, harinas de calidad y mucho tiempo», explican. Más allá de una experiencia honesta, sus dueñas quieren que «cuando entres a Madreamiga huela a la cocina de tu abuela, que sea una experiencia honesta». Madreamiga es una de las panaderías y pastelerías artesanales más influyentes y deseadas de Madrid. Lo que empezó como un pequeño obrador local se ha convertido en un auténtico fenómeno gastronómico que ha revolucionado el concepto de despacho de pan tradicional, convirtiéndolo en una experiencia gourmet pero accesible.

Madreamiga, una panadería que apuesta por la masa madre

Madreamiga nació de la fusión de talento, pasión y visión empresarial a finales de 2020. Detrás del proyecto está Begoña e Icíar. Begoña San Pedro es la maestra panadera. Ella ya tenía éxito con su obrador La Miguiña, conocido por tener uno de los mejores roscones de reyes de la capital. Mientras tanto, la hija de Emilio Aragón se encarga de aportar la visión de marca, el diseño, el marketing y la estrategia de expansión. Su objetivo común siempre ha sido «hacer el mejor pan de Madrid y devolvérselo a los barrios». En todo este tiempo, han demostrad que huyen de los procesos industriales y de la congelación. Todo en Madreamiga se rige por tres pilares.

El primero de ellos es la masa madre y la fermentación. El pan se elabora como antes, respetando los tiempos de reposo —a veces más de 24 horas— para que sea digerible, aromático y duradero. Además, usan harinas ecológicas molidas a la piedra, mantequilla de Normandía para el hojaldre y productos de proximidad. También, su deseo siempre ha sido que el cliente viera cómo se amasa y se hornea, desmitificando el proceso artesanal. Aunque el pan de masa madre es una de sus señas de identidad, también han aprestado por otros productos como la bollería.

«Cuando entres a Madreamiga queremos que huela a la cocina de tu abuela, que sea una experiencia honesta»

Su producto estrella es el roscón de Reyes. Esponjoso, con un sutil aroma a azahar natural y agua de naranja, considerado año tras año uno de los mejores de Madrid. También tienen crosissants, palmeras de chocolate y una parte más salada. Lo que comenzó en un local en la calle Teruel —en el barrio de Tetuán—, ha ido creciendo con locales estratégicos en zonas como Chamberí, Salamanca o Pozuelo. A pesar de haberse convertido en una marca muy reconocida y con una estética muy cuidada en redes sociales, han sabido mantener el estándar de calidad de un obrador de barrio.

Icíar nació en Madrid a mediados de los años 80 del matrimonio entre Emilio Aragón y Aruca Fernández-Vega. Aunque pertenece a una de las sagas artísticas más famosas de España, Icíar ha decidido labrarse su propio camino lejos de las cámaras y los escenarios teatrales, consolidándose como una exitosa empresaria, publicista y creadora de contenido. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en Madrid, complementó su formación con estudios de Edición de Fotografía en Nueva York y, tras pasar por agencias creativas y el mundo de la moda, ha fundado sus propios negocios —como la agencia de comunicación Crepes and Texas y la conocida panadería gourmet Madreamiga—.

La relación entre Icíar y su padre es extremadamente cercana, cómplice y de profunda admiración mutua. Icíar ha destacado en diversas entrevistas que el mayor legado que le han dejado sus padres es la cultura del esfuerzo. Explica que desde pequeños, tanto su padre como su abuelo —el recordado Miliki—, les grabaron a fuego dos valores innegociables: la humildad y el trabajo. Solía recordar una frase que su padre siempre le repetía: «El movimiento se demuestra andando», para animarla a emprender y a ganarse las cosas por sí misma.

Quién es Icíar, la hija de Emilio Aragón

Aunque Icíar tiene sus propias empresas independientes, la confianza con su padre es tan sólida que ha llegado a colaborar con él de forma ocasional en algunos de sus proyectos creativos y de comunicación. Se define como una persona muy familiar. En sus redes sociales comparte a menudo momentos íntimos y familiares, dejando ver que Emilio Aragón es un abuelo muy entregado con sus nietos —Icíar tiene cuatro hijos— y que tanto él como su madre son sus máximos referentes a la hora de construir su propia vida y sus negocios.

En su casa, además, saben muy bien lo que es emprender. Icíar está casada con Hugo Rodríguez, creador de Grosso Napoletano. Aunque cada uno lidera su propio imperio gastronómico —Icíar con la bollería y el pan de Madreamiga y Hugo con las pizzas de Grosso Napoletano—, su relación está marcada por el apoyo mutuo en el terreno empresarial. Comparten la misma visión del esfuerzo, el crecimiento de marca y la pasión por la hostelería de calidad. En más de una ocasión han bromeado o comentado cómo en sus cenas en casa es inevitable que el pan, las masas y las estrategias de negocio acaben siendo los protagonistas de la conversación.

Si algo define el día a día de Icíar y Hugo es el ritmo frenético de su hogar. Son padres de cuatro hijos, a los que crían bajo la misma filosofía de cercanía y valores familiares que Icíar vivió en su propia casa con Emilio Aragón. A través de sus redes sociales, Icíar suele mostrar con mucha naturalidad —y bastante humor— lo que implica conciliar la dirección de empresas en plena expansión con la crianza de una familia numerosa. Además, Icíar cuenta con varios miles de seguidores en las redes sociales, lo que también se ha convertido en otro medio de trabajo.

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