Rocío Crusset no solo ha diseñado su vestido de novia: triunfó con el look de la mujer de Emilio Aragón en la boda de su hijo Nacho
La hija de Carlos Herrera y Mariló Montero ha creado su propio diseño para su enlace; pero no es su única creación

Nacho Aragón junto a su madre, Aruca Fernández-Vega. | Redes sociales
Rocío Crusset se dio el ‘sí, quiero’ en la ciudad de Nueva York el pasado 30 de mayo. Lo hizo junto a su novio, Charlie, con quien sale desde hace un par de años. Ambos celebraron el amor en la ciudad donde viven y rodeados de su familia. Para la ocasión, Rocío quiso lucir su propio diseño, que ella misma compuso con la ayuda de una amiga que llevó a cabo la parte de la costura. El vestido contaba con varias zonas de encaje, así como una larga cola y un velo en color blanco. Y es que esta no es la primera vez que Rocío se pone a diseñar un vestido; ya lo hizo en la boda de Nacho Aragón. Concretamente, la hija de Mariló Montero y Carlos Herrera diseñó el vestido de madrina de Aruca Fernández-Vega, la mujer de Emilio Aragón y madre de Nacho.
Sin duda, el diseño que Rocío Crusset creó para Aruca Fernández-Vega —la mujer del icónico Emilio Aragón— ha sido uno de los hitos más importantes en los inicios de la modelo como diseñadora de alta costura, sirviéndole de trampolín definitivo para ganar confianza y acabar diseñando, tiempo después, su propio vestido de novia. Aruca lució esta pieza exclusiva en calidad de madrina durante la mediática boda de su hijo, Nacho Aragón, con Bea Gimeno a finales de 2024 en Mallorca. El diseño rompió moldes por su originalidad y frescura, convirtiéndose al instante en uno de los estilismos de madrina más alabados de los últimos años.
El diseño de Rocío Crusset para la boda de Nacho Aragón
Alejándose por completo de los trajes de madrina tradicionales, rígidos o con encajes clásicos, Rocío Crusset diseñó para Aruca un vestido tipo caftán. Fue una apuesta arriesgada pero sumamente inteligente que buscaba reflejar la personalidad relajada de la madre del novio y el ambiente mediterráneo del enlace. El diseño destacaba por sus líneas fluidas, sus mangas amplias y un movimiento espectacular que derrochaba elegancia sin esfuerzo. La elección cromática fue otro de los grandes aciertos. Frente a los habituales tonos pastel, azules o grises de las madrinas de boda, el vestido se confeccionó en un potente y alegre color naranja teja. Este tono no solo aportó luz al rostro de Aruca, sino que encajó a la perfección con la luz de la tarde mallorquina a pie de playa.
La sofisticación del caftán diseñado por Rocío combinó de manera sublime con la comodidad. Siguiendo la filosofía del diseño cómodo y chic, Aruca completó el look con unas alpargatas de cuña, el calzado estrella para las bodas en el campo o la costa. El vestido tenía el largo exacto para que el movimiento de la tela dejase ver los zapatos de manera sutil al caminar. «Diseñar el vestido de madrina de Aruca Fernández-Vega fue todo un placer. Ella confió plenamente en mí y siempre se lo agradeceré», confesó la propia Rocío.
Una túnica en color teja que triunfó
Su primera incursión seria como creadora no fue en la ropa, sino en los accesorios. En 2019 lanzó Crusset, una firma de joyería contemporánea nacida bajo una filosofía muy clara: piezas con formas orgánicas, minimalistas y atemporales, pensadas para una mujer moderna y sofisticada. Diseñadas por ella misma en Nueva York, las piezas se fabrican de manera artesanal en talleres de Córdoba, aunando la vanguardia internacional con la gran tradición joyera de Andalucía. El éxito de sus pendientes y collares geométricos le dio la confianza necesaria para dar el salto textil. El verdadero punto de inflexión en su faceta como diseñadora de moda llegó con un encargo de altísima responsabilidad: vestir a Aruca Fernández-Vega (mujer de Emilio Aragón) para ejercer de madrina en la boda de su hijo Nacho Aragón.
Rocío diseñó un rompedor vestido tipo caftán en un color naranja vibrante que acaparó todas las portadas de las revistas de moda. Ver su diseño alabado por la crítica especializada demostró que tenía un ojo clínico para la costura y la elegancia sin esfuerzo. Consolidada ya en el sector y tras años vistiendo las ideas de otros, Rocío Crusset ha vivido recientemente su momento de consagración definitiva como diseñadora al enfrentarse al lienzo en blanco más difícil de su vida: su propio vestido de novia para su reciente boda secreta con Charlie Schein en Nueva York.
La etapa de Rocío Crusset como diseñadora
El hijo de Emilio Aragón, Nacho, se casó con la influencer Bea Gimeno en el verano de 2024 en la isla de Mallorca. El evento principal tuvo lugar en la idílica finca de Son Marroig, un enclave histórico situado en un acantilado de la Sierra de Tramuntana con unas vistas de ensueño al mar Mediterráneo. Fue una boda religiosa cargada de emoción, música y la brisa del mar. Aruca ejerció de madrina y deslumbró al romper por completo con los moldes tradicionales de las bodas españolas. En lugar de un vestido rígido clásico con mantilla, lució el famoso y aclamado vestido tipo caftán en color naranja teja diseñado en exclusiva por Rocío Crusset. Su elegancia relajada, combinada con unas alpargatas de cuña idóneas para el terreno de la finca, la convirtió en una de las madrinas más virales y aplaudidas de los últimos tiempos.
Bea Gimeno confió en la firma española Claudia Llagostera para sus vestidos principales. Lució un diseño de estética romántica y clásica, pero con un toque moderno: un vestido de líneas sencillas complementado con una preciosa capa de gasa calada que sustituía al velo tradicional. Apostó por la comodidad con un segundo vestido mucho más fluido, de tirantes, espalda descubierta y detalles satinados, ideal para bailar hasta el amanecer. Como no podía ser de otra manera en una de las sagas de artistas más importantes de España, la música tuvo un papel protagonista. Uno de los instantes más lacrimógenos y mágicos de la celebración ocurrió cuando el propio Emilio Aragón se sentó al piano para interpretar en directo una melodía especial dedicada a su hijo y a su nueva nuera durante la recepción.
