Entramos en la boda de Rocío Crusset en Nueva York: vestido de encaje, un recogido que le asemeja más a su madre y un original detalle
La hija de Carlos Herrera y Mariló Montero ha creado su propio diseño, de corte original y asimétrico

Rocío Crusset y su ya marido, Charlie, en su boda en Nueva York. | Redes sociales
Rocío Crusset y su novio, Charlie Schein, ya son marido y mujer. La pareja se ha dado el ‘sí, quiero’, en una discretísima boda —como ya confirmó su madre— en la ciudad de Nueva York, donde ambos residen. Lo hicieron, además, rodeados de poquísimos invitados, ya que querían que fuera algo discreto. Es más, hasta el último momento, la prensa no tuvo mucha información sobre cómo iba a ser el enlace y los novios tampoco se pronunciaron sobre si había o no boda a la vista. Ahora, ha sido la propia Rocío quien, a través de sus redes sociales, ha abierto su álbum del día más especial de su vida.
Fue el pasado 30 de mayo, el día elegido por la pareja para pasar por altar. Lo hizo, además, con un vestido creado por ella misma, donde los bordados y el encaje sido los grandes protagonistas. El diseño, además de un corte especial —con una parte más larga por la zona trasera, haciendo una especie de cola—, también estaba realizado a capas, lo que le dio más personalidad a la novia. Además, otro de los detalles se encontraba en la zona del escote, con un cuello en pico y donde, también, los bordados han sido los grandes protagonistas.
El álbum más especial de Rocío Crusset en su boda
Rocío combinó su propio diseño con un discreto ramo de flores y con un velo que salía desde el recogido. Probablemente, el pelo ha hecho que luzca más parecida físicamente aún a su madre, Mariló Montero, gracias a un recogido bajo y un maquillaje sencillo. Por su parte, el novio eligió un traje oscuro que combinó con una corbata con estampado. A la salida de la capilla, Charlie se colocó unas gafas de sol, que le dio un punto divertido al momento. Fue el propio Carlos Herrera quien, rompiendo con esa regla no escrita de no hablar sobre su vida personal, adelantó, a Vanitatis, que iba a ser la propia Rocío quien iba a diseñar su vestido. «Rocío eligió un vestido de encaje precioso diseñado por ella misma y cosido por una amiga suya modista», contó al mencionado portal.
Aunque eso sí, hasta el día de la boda no habíamos podido ver el resultado final. «Ha sido una boda deliciosa. En inglés y español, en los Jesuitas, con algunos pequeños detalles judíos por el padre de Charlie. La madre es católica», ha contado el propio locutor de radio. Tras la misa, los invitados se marcharon a «un restaurante en Park Avenue y lo pasamos muy bien». «Brindamos con manzanilla de Sanlúcar. Hubo pata de jamón ibérico con su cortadora. Y acompañamos la comida con vino de Canarias y Rioja», ha relatado. Probablemente, uno de los momentos que más emocionó fue cuando padre e hija comenzaron con el baile nupcial donde Frank Sinatra fue el auténtico protagonista. Después, ambos se marcaron «una sevillana», Me sabe a sal.
Vestido de encaje, sevillanas junto a Carlos Herrera y jamón para comer
Tras la boda, todos los invitados hicieron las maletas y se volvieron a casa. La historia de amor de Rocío Crusset —modelo e hija de los periodistas Carlos Herrera y Mariló Montero— ha dado un giro de guion precioso en los últimos meses. Tras una larguísima y discreta relación de seis años con el empresario italiano Maggio Cipriani que terminó definitivamente en el verano de 2025, Rocío ha vuelto a encontrar el amor verdadero. Su actual pareja es Charlie Schein, un joven estadounidense con el que ha vivido un romance tan intenso y real que acaban de casarse en Nueva York en una ceremonia de lo más íntima y secreta. Pero ¿quién es Charlie?
Charlie es un neoyorquino afincado en la Gran Manzana que trabaja en el sector del entretenimiento, el arte y los negocios. Quienes le conocen lo definen como un hombre tremendamente sensible, maduro, inteligente y muy generoso. Aunque pertenece al dinámico y cosmopolita ambiente de Wall Street y las galerías de arte de Nueva York, ha demostrado tener una capacidad de adaptación asombrosa a las raíces de su chica. A pesar de ser estadounidense y no dominar todavía el castellano, Charlie se ha integrado en la familia Herrera-Montero de una manera impecable. El gran bautismo de fuego de la relación de cara al público ocurrió en la Feria de Abril de Sevilla de 2026.
Allí se pudo ver a Charlie completamente mimetizado con el ambiente: subido a un coche de caballos en el Real, disfrutando de los toros en la Maestranza e incluso intentando bailar sevillanas. Rocío ha confesado entre risas lo feliz que le hace ver a su chico tan involucrado con sus raíces andaluzas. Y es que la hija de Mariló y Carlos es una apasionada de las tradiciones y no suele perderse nunca la Feria de Sevilla, momento en el que aprovecha para honrar, también, a su familia. Si hay algo difícil en una relación es ganarse a unos suegros tan mediáticos y de tanto carácter como Carlos Herrera y Mariló Montero, pero Charlie lo ha conseguido con creces.
La historia de amor de Charlie y Rocío
De hecho, el joven hizo una comentada aparición televisiva en el plató de MasterChef celebrity para apoyar a Mariló, momento en el que la presentadora no escatimó en elogios hacia él, destacando lo buen hombre y generoso que es. Han sido varias las ocasiones en las que la diseñadora se ha sincerado sobre su relación, aunque siempre manteniendo un halo de discreción. Rocío explicaba orgullosa hace poco: «Es súper buena persona y súper sensible. Yo le quiero mucho y mi familia también. ¡Ya está metido y ya es el tío Charlie!».
La confirmación definitiva de que lo suyo es amor del bueno ha sido su boda secreta. La pareja se ha dado el ‘sí, quiero’ en la más estricta intimidad en la ciudad de Nueva York, el lugar donde ambos residen y comparten su día a día. Siguiendo la tónica de discreción que siempre ha caracterizado a la modelo, la ceremonia ha contado únicamente con los familiares más cercanos, donde su padre, Carlos Herrera, ha ejercido orgulloso como padrino en un enlace sencillo, elegante y rodeado de los rascacielos de Manhattan. Un momento que, como no podía ser de otra manera, no se lo quisieron perder sus padres, quienes, a pesar de su separación, están muy unidos y se llevan a las mil maravillas.
