La aviación del Ejército de Tierra cumple 60 años tras operar en Bosnia, Irak y Afganistán
La unidad afronta su mayor proceso de modernización marcado por el creciente aumento del gasto militar en Europa

Helicóptero de transporte táctico CH-47F 'Chinook' del Ejército de Tierra. | Roberto Alcolea
Las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet) cumplen sesenta años este martes desde la llegada de los primeros helicópteros a la base de Colmenar Viejo. Seis décadas después, la unidad que nació para ofrecer apoyo a las tropas desplegadas en conflictos afronta su mayor proceso de modernización marcado por el creciente aumento del gasto militar en Europa.
El inicio de las Famet se remonta al 10 de julio de 1965, con la creación de la Compañía de Aviación Ligera del Ejército (ALET), perteneciente a la División Acorazada ‘Brunete’ 1, constituyéndose así la primera unidad de helicópteros de las Fuerzas Armadas. En mayo de 1966, la compañía adquirió la entidad de Batallón, pasando a denominarse UHEL-XI y dos meses más tarde, en julio de 1966, recibió en la base de ‘Los Remedios’, ubicada en Colmenar Viejo (Madrid), sus dos primeros helicópteros, el UH-1B, muy conocidos por ser los que utilizó Estados Unidos en la guerra de Vietnam.
Durante sus primeros años, las Fuerzas Aeromóviles estuvieron centradas principalmente en tareas de transporte, enlace y observación. Sin embargo, la incorporación progresiva de nuevas aeronaves permitió ampliar sus capacidades hasta convertir los helicópteros en una herramienta esencial para la movilidad de las unidades terrestres y el apoyo a las operaciones.
Más tarde, con la llegada de helicópteros más avanzados como los CH-47 ‘Chinook’ o los Bo-105 ‘Bolco’, la unidad dio un salto cualitativo en sus capacidades operacionales. Estas nuevas aeronaves permitieron transportar tropas, realizar tareas de evacuación médica, de reconocimiento y ofrecer apoyo en cualquier escenario de conflicto. Esta evolución quedó reflejada especialmente en los despliegues internacionales, donde la aviación del Ejército asumió un papel cada vez más relevante en misiones de combate, transporte táctico y apoyo logístico.
Gran presencia internacional
Las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra han realizado misiones de carácter internacional a lo largo de toda su historia. El primer despliegue fuera de la península fue en el Sahara Occidental, donde las acciones bélicas, bien fueran misiones de transporte, corrección del fuego de artillería o apoyo desde helicópteros a la VII Bandera de la Legión en Smara y Sdcheiria, se simultanearon con los vuelos de apoyo a la comunidad local a través de numerosas evacuaciones aéreas. El 19 de diciembre de 1975, los últimos aparatos de la UHEL II abandonaron el Aaiún, que permaneció más de cuatro años en tierras africanas, coincidiendo con los últimos años de presencia española en esos territorios. Esta misión fue la que imprimió el carácter expedicionario a las Famet, que aún hoy se mantiene.
La primera operación multinacional de la aviación del Ejército de Tierra fuera de España tuvo lugar en abril de 1991, poco después del final de la Guerra del Golfo. Una agrupación de helicópteros se desplegó en la localidad iraquí de Zakho, en el norte del país, para participar en una misión humanitaria impulsada por las Naciones Unidas en apoyo de la población kurda. La operación supuso el estreno internacional de la unidad y marcó el inicio de una larga trayectoria en misiones en el exterior.

El despliegue de las Famet en Bosnia se produjo con el comienzo de la operación IFOR de la OTAN tras la finalización de la misión de la ONU para facilitar la llegada de ayuda humanitaria y proporcionar seguridad a los desplazados como consecuencia de la desintegración de la antigua Yugoslavia y para intentar frenar el desastre humanitario que produjo la guerra. Las operaciones se extendieron desde 1997 hasta 2005 con un total de 22 destacamentos de helicópteros, en las que el principal objetivo era el de crear y mantener un entorno estable y seguro en el país, con la autorización de recurrir al uso de la fuerza siempre que resultase necesario.
La presencia de las fuerzas aeromóviles en Afganistán se convirtió en una de las operaciones más exigentes. Su participación comenzó en 2004 dentro de la misión ISAF de la OTAN con un destacamento de helicópteros desplegado en Kabul para apoyar la seguridad de las elecciones presidenciales. Posteriormente, con el liderazgo español del Equipo de Reconstrucción Provincial de Badghis, las operaciones se trasladaron al oeste del país, con base en Herat. Durante casi una década, los helicópteros Cougar, Chinook y, más tarde, Tigre, llevaron a cabo misiones de transporte táctico y logístico, evacuación médica, reconocimiento y apoyo aéreo, desempeñando un papel clave tanto en las operaciones sobre el terreno como en el repliegue final de las fuerzas españolas en 2013.

Además de su participación en operaciones internacionales, la aviación del Ejército de Tierra ha desempeñado un papel relevante en numerosas emergencias dentro de España. Sus helicópteros han intervenido en misiones de rescate, evacuación de población, apoyo durante incendios forestales, grandes nevadas e inundaciones, proporcionando capacidades de transporte y asistencia en situaciones donde la rapidez de respuesta resulta fundamental. Un caso reconocido es el de la participación durante las labores humanitarias tras el desastre de la DANA de Valencia de 2024.
Su mayor proceso de modernización
Seis décadas después de su creación, la aviación del Ejército de Tierra afronta una nueva etapa marcada por la modernización de sus capacidades. La incorporación de los helicópteros NH-90, la actualización de la flota Chinook y el desarrollo del programa Tigre Mk III buscan adaptar la fuerza a los nuevos escenarios operativos, caracterizados por una mayor digitalización y la creciente presencia de sistemas no tripulados en el campo de batalla.
Los conflictos recientes han demostrado además la importancia de integrar drones, sistemas de inteligencia artificial y nuevas herramientas de mando y control junto a las plataformas tripuladas. En este contexto, las Famet encaran una transformación destinada a mantener su capacidad de maniobra y apoyo a las fuerzas terrestres en un entorno cada vez más complejo y tecnológico.
