Víctor Manuel, sobre Luis García Montero: «Es un persona con una generosidad infinita y una lucidez que te desarma»
El cantante asturiano mantiene una amistad muy estrecha con el escritor desde hace más de cuarenta años

Víctor Manuel y Ana Belén, en una imagen de archivo. | EP
Víctor Manuel y Ana Belén siempre se han movido en un círculo muy concreto de amistades. Los dos cantantes pueden presumir de haber mantenido un vínculo muy estrecho con nombres de lo más reconocidos como Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina, así como intelectuales de la talla de Luis García Montero y Almudena Grandes. Con estos últimos, además, mantenía una bonita amistad que se extendió hasta los últimos días de la escritura. Una relación que todavía siguen manteniendo con su viudo.
Víctor Manuel y el poeta Luis García Montero comparten una amistad íntima y profunda que se extiende desde hace más de cuarenta años. Se consideran, más que amigos, hermanos elegidos. A lo largo del tiempo, y especialmente tras la dolorosa pérdida de Almudena Grandes —la esposa del poeta—, Víctor Manuel ha dejado palabras textuales cargadas de admiración, cariño y una lealtad inquebrantable hacia él.
La amistad de Luis García Montero y Víctor Manuel

Víctor Manuel siempre ha destacado la nobleza y la generosidad de Luis como el pegamento de su grupo de amigos —en el que también estaban Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat—. «Luis es el hombre que nos une a todos. Es una persona con una generosidad infinita y una lucidez que te desarma. Siempre está cuando se le necesita, sin hacer ruido, pero con una solidez aplastante», ha relatado el propio cantante. Como músico, Víctor Manuel define el talento de su amigo de una forma muy precisa; «Luis García Montero tiene el don de hacer fácil lo difícil. Te explica la vida y los sentimientos más complejos con palabras que tú usarías en el día a día, y eso solo lo consiguen los poetas más grandes».
Sin duda alguna, la muerte de la escritora, en 2021, fue un golpe muy duro para todo el grupo, especialmente para Luis. En los homenajes posteriores, Víctor Manuel se volcó en arropar textualmente a su amigo. «Ver a Luis seguir adelante, apoyándose en las palabras y en el amor que compartieron, es una lección de vida. Su poesía ahora duele más, pero también cura», comentó el asturiano. En otra ocasión, al hablar del duelo de su amigo y de cómo se refugiaba en su labor al frente del Instituto Cervantes y en la escritura, Víctor Manuel resumió la esencia del poeta con una frase que demuestra su profunda complicidad.
«Su poesía ahora duele más, pero también cura»

La amistad entre Víctor Manuel y Luis García Montero no es una simple relación de simpatía entre dos creadores; es una hermandad de más de cuarenta años que se ha convertido en uno de los pilares emocionales de la cultura española contemporánea. Junto a sus parejas, Ana Belén y la añorada Almudena Grandes, formaron un cuarteto inseparable que definió una época. Su amistad nació a principios de los años 80, cuando Luis García Montero era un joven poeta que despuntaba en Granada dentro del movimiento de la poesía de la experiencia. Víctor Manuel y Ana Belén, que ya eran estrellas consagradas, viajaban a menudo a la ciudad andaluza.
La conexión fue instantánea: compartían los mismos ideales políticos de izquierdas, la pasión por la literatura, la defensa de la memoria histórica de España y una forma muy similar de entender la vida, basada en el compromiso social y la honestidad. Si hay un lugar que simboliza esta amistad es Rota, una localidad costera gaditana. Hace décadas, Joaquín Sabina, Benjamín Prado, Luis García Montero y Almudena Grandes empezaron a veranear allí para huir del ruido de Madrid. Víctor Manuel y Ana Belén no tardaron en unirse al grupo.
Allí pasaban los veranos enteros: compartían desayunos leyendo la prensa, tardes de playa y, sobre todo, cenas e interminables sobremesas donde se discutía de política, se leían poemas inéditos y se cantaba a guitarra pelada. Se autodenominaban, con mucho humor, los miembros de la Farándula de Rota. La cotidianidad de su amistad en Madrid —donde viven a poca distancia— es muy estrecha. También, compartieron infinidad de momentos sobre la mesa, con Víctor Manuel como cocinero.
Entre ellos existe un vaso comunicante creativo: Víctor ha sido de los primeros en leer los poemarios de Luis antes de que se publicaran, y Luis ha sido consejero de muchas de las letras y proyectos teatrales de la pareja. Nunca ha habido celos profesionales, solo un profundo respeto mutuo de creador a creador. El momento más duro de su amistad llegó en noviembre de 2021 con el fallecimiento de Almudena Grandes. Para Luis fue perder a su compañera de vida; para Víctor Manuel y Ana Belén, perder a una de sus mejores amigas.

Durante la enfermedad de Almudena y tras su muerte, Víctor Manuel y Ana Belén se convirtieron en el escudo protector y el refugio de Luis. Estuvieron a su lado en el cementerio civil de Madrid, arropándolo físicamente, y desde entonces no lo han soltado. Han seguido organizando cenas, viajando juntos y forzando a Luis a salir de casa y a refugiarse en el cariño de los suyos, demostrando que su amistad es, por encima de todo, un pacto de lealtad para las buenas y para las malas.
