Nacho Aragón, el «churrero de España»: «Nos fuimos hasta Andalucía para saber cómo se hacía el 'tejeringo'; no conocíamos el negocio»
El hijo de Emilio Aragón tiene su propia marca de ropa, al igual que un bar-cafetería en Madrid con distintos locales

Nacho Aragón, en una imagen de archivo. | Gtres
Nacho Aragón siempre tuvo claro que si hacía algún negocio, su objetivo sería el de diferenciarse. Es por eso que, primero, decidió abrir su propia marca de ropa y, luego, esto derivó en una cafetería, en una casa de comidas y, por último, en una churrería. Probablemente, es Manosanta lo que más se aleja de ese deseo de crear un espacio más chic y moderno y que hace referencia, sin lugar a dudas, a sus raíces. Nacho, el único hijo de Emilio Aragón, estudió Administración de Empresa pero, pronto, se dio cuenta que quería ir va más allá. Tal y como él mismo ha contado en El País, no le llamaba «la atención» y sentía que quería hacer algo suyo. «Tengo sensibilidad por el diseño y vena emprendedora», ha relatado.
Es por eso que hace ocho años abrió Neutrale, su firma de ropa sostenible, y, luego, vino al mundo Casa Neutrale, un nuevo concepto de restauración que busca «reflejar el estilo mediterráneo y la cultura española». Ahora, ya tiene cinco locales repartidos por todo Madrid y que sacian los gustos y las necesidades de distintos perfiles de comensales. Sin duda alguna, lo que más difiere de lo demás es Manosanta, una churrería que, también, cuenta con distintos locales por la capital, y que nació de «la necesidad de volver a colocar la categoría del churro donde se merece».
Nacho Aragón quiere ser «el churrero de España»
«Veía que otras modas lo estaban eclipsando y quería recuperar esos momentos del domingo por la mañana cuando mi padre traía churros para desayunar», apuntó a El País. Aunque eso sí, ha reconocido que se metieron en eso «sin conocer el negocio» y, por eso, les costó encontrar al «primer churrero». «Viajamos a diferentes lugares, como Andalucía, para ver cómo se hacía el tejeringo. Nos formamos. Es complejo porque no es nada fácil encontrar churreros», apuntó. Luego, conocieron a Edgar Pereira, que se asoció con ellos, aportando cierta «experiencia». El primer local lo abrió, junto a su socio y cuñado, Javier Gimeno, en 2021, en el distrito de Salamanca. Tras esto, han inaugurado hasta cinco más. Donde más lejos han llegado ha sido a Alcalá de Henares.
La idea de Nacho y sus socios es estar en aquellos sitios que lo pueden permitir, «donde veamos una oportunidad y en locales que no tengan una renta alta». Aunque eso sí, también tienen que ser ubicaciones donde haya «movimiento de gente, porque, además de vender churros, queremos hacer barrio, que sea un punto de encuentro». Y es que cada local les da un «aprendizaje diferente». En este emprendimiento, la ayuda de su familia ha sido fundamental. También, la de su tía Amparo, hermana de Emilio Aragón. «Recuerdo un día de Navidad abriendo con ella el único local que teníamos entonces a las seis de la mañana para tenerlo todo preparado», añade a El País.
Manosanta, la churrería que quiere romper moldes
Por el momento, su idea es la de ir «poco a poco», no venirse arriba con demasiadas aperturas que, al final, dejen de ser rentables. «Los churros y las porras los elaboramos en el momento en el que el cliente los pide, que todos los locales estén bien rodados y que la gente que acuda pueda sentirse en casa», comenta. Tampoco piensan en franquiciar el negocio, ya que están «bien» así. «Nos lo preguntaban mucho al principio, ahora no tanto, porque nuestra obsesión es colocar primero el churro —también las porras, aunque se venden menos— donde tiene que estar, sin acaparar todo, aunque en un futuro no descarto franquiciar», cuenta al mencionado medio.
Su deseo es el de conservar la costumbre del desayuno español, con toque mediterráneo. «Ahora que soy padre, quiero que mi hijo tenga esos recuerdos que tengo yo en la cocina de mi casa, con los churros, mojándolos en café o en chocolate. Los churros unen a abuelos con nietos, a amigos, a parejas, a las familias. Es precioso», apostilla Nacho. Además, no tiene reparo en admitir que le gustaría ser «el churrero de España».

Nacho es el hijo menor de Emilio Aragón —el famoso actor, director, músico y humorista, conocido popularmente en su día como Milikito— y de la empresaria Aruca Fernández-Vega. Por tanto, es nieto del legendario payaso Miliki y forma parte de una saga de artistas que ha marcado la historia de la televisión y el circo en España. Estudió Administración de Empresas y Finanzas en la Universidad de Suffolk (Boston) y en la Universidad Internacional de Florida, y ha enfocado su carrera hacia el emprendimiento, la moda sostenible y la gastronomía. Como decíamos, el primer negocio que abrió fue Neutrale, una marca de ropa con base en Madrid. Se define por un estilo minimalista, de básicos atemporales y con un fuerte enfoque en la sostenibilidad y la producción local (en España y Portugal).
Expandiendo el concepto de su marca de ropa, se adentró en el mundo de la hostelería con cafeterías de especialidad en Madrid, que siguen la misma estética cuidada, mediterránea y minimalista de su firma de moda. Aunque prefiere que se le conozca por su trabajo, su vida personal genera bastante interés en las revistas de sociedad. En septiembre de 2024, Nacho acaparó muchos titulares debido a su boda con la reconocida influencer y creadora de contenido Bea Gimeno, una celebración de varios días en Mallorca que reunió a numerosos rostros conocidos del mundo empresarial, las redes sociales y la cultura. En los últimos meses, además, Nacho se ha convertido en padre de su primer hijo, un niño al que han llamado Pelayo.
Nacho Aragón ha sabido desmarcarse del camino puramente artístico de su apellido para labrarse un nombre propio dentro del ecosistema de jóvenes emprendedores madrileños, apostando fuertemente por la estética lifestyle y los negocios con alma sostenible.
