El refugio de Silvia Intxaurrondo a las afueras de Madrid: un bosque que recuerda al norte de Europa y está enclavado en un precioso lago
La presentadora de TVE suele escaparse a las afueras de la capital para estar en contacto con la naturaleza

Silvia Intxaurrondo, en una imagen de archivo. | Gtres
Silvia Intxaurrondo vive en Madrid. Lo hace en una zona residencial de la capital donde, en su jardín, ha encontrado cierta paz. Aunque eso sí, cada vez que puede suele escaparse hasta la sierra, donde disfruta de la naturaleza y los paseos, tanto en solitario como en compañía de sus hijos y su marido, quienes son su gran apoyo. Tal y como ella misma ha compartido, a través de sus redes sociales, uno de sus lugares favoritos es el Bosque Filandés, ubicado en la localidad madrileña de Rascafría.
«Lunes de senderismo. Adoro el Bosque Finlandés», escribió en una publicación en Instagram, en una frase que acompañó con una fotografía donde se podía ver a la presentadora en un embarcadero con ropa de deporte. Y es que este enclave se trata de uno de los preferidos para los madrileños que quieren respirar un poco de aire puro y, sobre todo, salir de la rutina de la capital.
El Bosque Finlandés que enamora a Silvia Intxaurrondo
El Bosque Finlandés de Rascafría —también conocido como el Bosque de la Finlandia Madrileña— es uno de los rincones naturales más mágicos, fotogénicos y sorprendentes de la Comunidad de Madrid. Se encuentra en la Sierra de Guadarrama, justo enfrente del famoso Monasterio de Santa María de El Paular, y debe su nombre a que el paisaje —especialmente en otoño e invierno— guarda un parecido asombroso con los bosques del norte de Europa.
A diferencia de lo que muchos piensan, no se llama así solo por el clima o el paisaje caprichoso. En los años 80, se plantaron en esta zona diversas especies de árboles procedentes de los países escandinavos —como abedules, chopos y álamos— para celebrar el hermanamiento entre Rascafría y Finlandia. El resultado fue un ecosistema único en la región que recrea a la perfección la atmósfera nórdica. Es un paseo corto, llano y muy accesible, ideal para ir en familia o para una escapada tranquila. Los grandes atractivos del recorrido son el puente del perdón, el embarcadero de madera y el lago y la cabaña de madera.
Un lugar mágico y rodeado de naturaleza
El Puente es el punto de inicio de la ruta; está hecho en piedra del siglo XVIII que cruza el río Lozoya y que utilizaban los monjes cartujos. El embarcadero es la estampa más famosa del lugar. Un pequeño lago que refleja los árboles a la perfección, coronado por un muelle de madera y una antigua caseta que originalmente se utilizaba como sauna —siguiendo la auténtica tradición finlandesa—. Por su parte, la cabaña de madera, actualmente, no funciona como sauna, pero se mantiene en pie y junto al lago crea una atmósfera de cuento que parece sacada de una película.
Cualquier época del año tiene su encanto, pero hay dos estaciones donde el bosque se vuelve espectacular. Los abedules y chopos tiñen el paisaje de amarillos, dorados y ocres intensos, creando un contraste precioso con el agua. En invierno, si tienes la suerte de visitarlo tras una nevada, el lago congelado y los árboles cubiertos de blanco te harán dudar de si sigues en Madrid o te has mudado a Laponia. Al ser un lugar tan bonito y accesible, los fines de semana y festivos se llena bastante —sobre todo el aparcamiento junto al monasterio—. Si quieres disfrutar de la paz y el silencio real del bosque, lo ideal es madrugar o ir un día de diario.

El Bosque Finlandés y toda la zona de Rascafría se han convertido en el refugio secreto —cada vez menos secreto— de actores, influencers, músicos y empresarios que viven en Madrid. El motivo de este imán para los famosos de la capital se reduce a una combinación perfecta de proximidad, privacidad y estética. Madrid es una ciudad vibrante pero con un ritmo frenético. Rascafría está a apenas unos 80 kilómetros del centro —poco más de una hora de trayecto—. Para alguien con una agenda complicada o muy expuesta al público, la posibilidad de salir de una reunión o un plató de televisión y, en apenas 60 minutos, estar respirando aire puro en un entorno que parece sacada de un folleto de Noruega, es un lujo incalculable.
Vivimos en la era de la imagen, y para los creadores de contenido, el Bosque Finlandés es una mina de oro visual. El embarcadero de madera, el reflejo de los árboles en el lago y la cabaña nórdica ofrecen un fondo hiperfotogénico que no requiere filtros. La luz que se filtra entre los abedules en otoño o el misticismo de la niebla matutina atraen a fotógrafos y famosos que buscan alimentar sus redes sociales con una estética cozy y natural. A diferencia de los parques del centro de Madrid —como El Retiro o la Casa de Campo—, donde es imposible que un rostro conocido pase desapercibido, el Valle de El Paular permite diluirse. La gente que acude allí va concentrada en la naturaleza, a caminar o a desconectar, lo que rebaja mucho la presión mediática. Además, al ser rutas amplias, es fácil mantener las distancias y disfrutar de un paseo tranquilo sin el agobio de las miradas de la gran ciudad.
El perfil de famoso de la capital no solo busca caminar por el campo; busca una experiencia completa. La zona de Rascafría y los pueblos aledaños de la Sierra Norte han sabido adaptarse muy bien a este turismo exigente, ofreciendo hoteles rurales de diseño, con encanto y chimenea, al igual que restaurantes de alta calidad especializados en carnes de la Sierra de Guadarrama, setas de temporada y cocina tradicional renovada. En definitiva, es el destino ideal para el perfil urbano que busca el concepto de slow life —vida pausada— sin tener que enfrentarse a la logística de un aeropuerto o a un viaje largo de fin de semana.
