La difícil infancia de Ferrán Torres (futbolista de la Selección Española, 25 años): «Fue un shock para mí, no supe cómo afrontarlo y me daba vergüenza contarlo; los domingos solo lloraba»
El delantero del Barça ha convertido las dificultades de su infancia en una historia de superación

La infancia de Ferrán Torres | Contacto
Hoy Ferrán Torres es uno de los futbolistas españoles más conocidos, sobre todo por su papel en el FC Barcelona. Sin embargo, detrás de sus goles y de los éxitos cosechados tanto con el Barça como con la Selección Española hay una historia de superación que comenzó mucho antes de debutar en Primera División. El delantero valenciano, de 25 años, tuvo que afrontar siendo apenas un adolescente el divorcio de sus padres, marcharse de casa para ingresar en la residencia de la cantera del Valencia C.F. y aprender a gestionar en silencio un dolor que terminó canalizando a través del fútbol.
Sus primeros pasos: un regalo que cambió su vida
Nacido en Foios (Valencia) el 29 de febrero de 2000, Ferrán descubrió su pasión por el balón siendo apenas un niño. Con solo 6 años ingresó en la cantera del Valencia C.F., donde fue creciendo hasta debutar con el primer equipo. Su progresión llamó la atención del Manchester City, donde continuó su formación a las órdenes de Pep Guardiola, antes de fichar por el Fútbol Club Barcelona en 2021.
Fue su madre quien despertó en él esa pasión por el fútbol. Gran aficionada a este deporte, fue la encargada de regalarle su primer par de botas de tacos, un detalle que marcaría para siempre su destino. Aquel regalo le hizo tanta ilusión que comenzó incluso a ir al colegio con las botas puestas, una imagen que él mismo ha recordado en varias ocasiones y que pronto empezaron a imitar otros compañeros.
«Empecé jugando en mi colegio. Me ayudó mucho», ha explicado en numerosas entrevistas. También ha reconocido que fue su madre quien transmitió esa afición: «Mi madre sí que ha sido muy futbolera, le encanta ver el fútbol. (…) Mi padre no ha sido futbolero nunca». Aun así, el delantero siempre ha dejado claro que su progenitor ha sido uno de los grandes apoyos de su carrera.
El divorcio de sus padres: «Fue un shock para mí»
Cuando Ferrán tenía apenas 12 o 13 años, su vida cambió por completo. Sus padres decidieron separarse y, casi al mismo tiempo, él tuvo que abandonar el hogar familiar para instalarse en la residencia de la Academia del Valencia C.F., donde continuaría su formación deportiva. Dos cambios enormes para un niño que apenas comenzaba la adolescencia. «Fue un shock para mí», reconoció durante su entrevista en The Wild Project.
El futbolista explicó que entonces era demasiado pequeño para comprender lo que estaba sucediendo: «Era bastante pequeño. (…) No sabes cómo afrontarlo». Aunque con el paso del tiempo ha conseguido hablar de ello con naturalidad, durante aquellos años prefirió guardar silencio y centrarse exclusivamente en el fútbol.
La residencia: «Me daba vergüenza decir por qué estaba ahí»
Su ingreso en la residencia del Valencia tampoco fue sencillo. Aunque Foios se encuentra muy cerca de la ciudad deportiva de Paterna, el club y su entorno consideraron que lo mejor para su evolución era convivir allí junto al resto de jóvenes canteranos. Aquello hizo que muchos compañeros le preguntasen por qué vivía interno si su casa estaba tan cerca. Durante años evitó explicar el verdadero motivo: «Era un caso raro, que un chaval de Valencia estuviese en la residencia».
Incluso llegó a sentir vergüenza por su situación familiar: «A mí me daba vergüenza decir por qué estaba en la residencia. No lo contaba e intentaba inventarme de dónde era o decía que Foios estaba a 40 minutos de ahí». Con el paso del tiempo ha reconocido que esconder esa realidad solo respondía a la dificultad que suponía gestionar emocionalmente el divorcio de sus padres siendo tan joven.
Los domingos que terminaban entre lágrimas
Si hubo un momento especialmente duro durante aquellos años fue el regreso a la residencia cada domingo por la noche. Después de pasar el fin de semana con su familia, tenía que despedirse de ellos hasta el sábado siguiente: «Para mí, el domingo por la noche, cuando mi padre o mi madre me dejaba en la residencia, era llorar y llorar y llorar».
Un recuerdo que todavía hoy emociona al delantero: «Hasta el sábado siguiente no los ibas a volver a ver y tenerlos tan cerca, pero a la vez tan lejos era un poco duro. (…) Entras en una burbuja en la que estás evadido de todo».
El fútbol se convirtió en su refugio
Mientras atravesaba esa complicada etapa familiar, Ferrán optó por no compartir con nadie lo que estaba viviendo: «Yo no contaba a mis compañeros porque estaba allí interno». Prefirió refugiarse en los entrenamientos, en la competición y en el balón antes que exteriorizar sus emociones.
Con el paso de los años ha reconocido que aquella forma de afrontar las dificultades fue construyendo la fortaleza mental que hoy demuestra dentro del terreno de juego. Tampoco sorprende que haya hablado abiertamente de la importancia de cuidar la salud mental e incluso que haya reconocido haber acudido al psicólogo cuando lo necesitó.
Con solo 25 años, Ferrán Torres no se esconde al narrar lo mal que lo pasó con el divorcio de sus padres, la soledad que sintió en la residencia, las lágrimas de las despedidas de cada domingo y la presión de perseguir el sueño de convertirse en futbolista profesional. Todo ello ha forjado el carácter de un jugador que encontró en el fútbol su mejor refugio.
