Quién es Víctor Muñoz, el extremo del Osasuna que quiere conquistar el Mundial: su edad, un chico «sencillo y currante» y su pareja
El catalán llega al primer partido de la Selección arrastrando una lesión por la que se perdió el amistoso en Puebla

Víctor Muñoz, en una imagen de archivo. | EP
La selección española se estrena en el Mundial de Fútbol en unas horas. El seleccionador Luis de la Fuente ya lo tiene todo preparado para que sus chicos se puedan llevar un nuevo trofeo a casa. La lista de convocados vio la luz hace casi un mes, cumpliendo el sueño de muchos de los deportistas que se estrenan este tipo de competiciones. A sus 22 años, el catalán, Víctor Muñoz, no ha sido convocado en el encuentro contra Cabo Verde, aunque pretende destacar en los próximos partidos.
Nacido en Barcelona en 2003, es uno de los extremos y delanteros con mayor proyección del fútbol español, destacando por su tremenda velocidad, desborde y regate. Pasó por la cantera del FC Barcelona y de la Damm antes de unirse a las categorías inferiores del Real Madrid. Con el club blanco llegó a debutar en Primera División —en un Clásico en el Camp Nou— y jugó el Mundial de Clubes de la FIFA.
Quién es Víctor Muñoz
En julio de 2025 fichó por el equipo navarro con un contrato hasta 2030 —el Real Madrid conserva el 50% de sus derechos—. Su impacto ha sido inmediato: en su primera temporada liguera se ha convertido en el jugador mejor valorado del equipo, firmando notables actuaciones y goles contra rivales como la Real Sociedad o el Espanyol. Su espectacular rendimiento ha hecho que el seleccionador Luis de la Fuente lo convoque oficialmente en la lista de 26 jugadores para disputar la Copa Mundial de Fútbol de 2026 en Norteamérica, encontrándose ya concentrado con la selección española.
El jugador siempre recalca con orgullo que viene de una familia «muy normal y muy currante». Su padre trabaja como celador sanitario. Su madre ejercía de peluquera, profesión que tuvo que dejar debido a un problema de salud en una mano. El futbolista suele manifestar que ellos son su gran referente y quienes le inculcaron el valor del esfuerzo, enseñándole que lo verdaderamente difícil en el fútbol no es llegar a la cima, sino mantenerse siendo buena persona. Tras su fichaje por el Osasuna, se ha adaptado con enorme rapidez al estilo de vida de Navarra.
Sus inicios en Barcelona, su traslado a Navarra y sus padres
Quienes coinciden con él describen que hace una vida completamente ordinaria. Le gusta pasear por el casco antiguo de Pamplona, salir a cenar y recibir las visitas de su familia. Valora mucho la tranquilidad de la ciudad y el respeto de la afición cuando se le acercan por la calle. Fuera del fútbol, una de sus grandes aficiones es jugar al pádel. Su comida favorita es un plato tan clásico de deportista como el arroz con pollo, tiene como ídolo futbolístico a Kylian Mbappé y mantiene la llamativa manía o superstición de vendarse siempre la mano izquierda para disputar los partidos.
En sus redes sociales, cuenta con algo más de 300.000 seguidores y mantiene un perfil muy profesional, enfocado casi en exclusiva a su rendimiento deportivo, sin presumir de lujos ni excentricidades materiales. Uno de los aspectos más destacados de su rutina personal es el cuidado de su mente. El propio Víctor ha desvelado con total naturalidad que acude de forma regular a un psicólogo deportivo. Comenzó con sesiones presenciales durante su etapa en Madrid y ahora continúa con la terapia en formato online desde Pamplona. Para él, la cabeza es un músculo más que se debe entrenar igual que las piernas, considerando la psicología una herramienta clave para canalizar la presión y marcar la diferencia en el campo.
El papel de Víctor Muñoz en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá está diseñado para ser el de una baza revulsiva de lujo y un factor sorpresa en los esquemas de Luis de la Fuente. El perfil de Víctor Muñoz es exactamente lo que un seleccionador busca para desatascar encuentros en las segundas partes. Con su tremenda velocidad, verticalidad y capacidad de desborde en el uno contra uno, Luis de la Fuente lo tiene en mente como el revulsivo ideal cuando las defensas rivales estén cansadas y España necesite romper líneas o abrir el campo por las bandas.
Su papel gana peso por su polivalencia. Al poder actuar con la misma soltura tanto de extremo puro por ambas bandas como de delantero —tal y como ha demostrado este año en el Osasuna—, ofrece al cuerpo técnico una enorme variedad de soluciones tácticas sobre la marcha sin necesidad de gastar demasiados cambios. A diferencia de otros pesos pesados de la plantilla que cargan con la obligación mediática de liderar el equipo, Víctor llega en el punto álgido de su confianza, tras una temporada espectacular y completamente liberado de esa presión. Ya demostró en los amistosos de preparación de marzo —donde llegó a marcarle un gol a Serbia saliendo desde el banquillo— que no le tiemblan las piernas en el escenario internacional.
Sí que es cierto que, en estos últimos días, el deportista ha arrastrado una lesión que no le permitió estar presente en el amistoso. Aún así, para esta nueva jornada, el catalán está totalmente recuperado tras superar las molestias que venía arrastrando en los últimos meses.
