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El refugio de Nacho, hijo de Emilio Aragón: un rincón al norte de Mallorca, en los acantilados de la Tramuntana y con encanto histórico

El joven empresario se casó en la isla con la que ahora es su mujer, Bea, en una romántica boda junto a su familia

El refugio de Nacho, hijo de Emilio Aragón: un  rincón al norte de Mallorca, en los acantilados de la Tramuntana y con encanto histórico

Nacho Aragón junto a su mujer Bea. | EP

Nacho, el hijo de Emilio Aragón, posee varios negocios en la ciudad de Madrid. El empresario cuenta con su propia marca de ropa, con una cafetería donde lleva impresa su esencia personal y, también, con cierta presencia en aquella faceta más empresarial de su padre. Así, a sus 30 años, Nacho se ha hecho un hueco en el mundo de los negocios, contando con un gran éxito y, sobre todo, con el apoyo de sus padres, al igual que de su mujer, Bea Gimeno. Para descansar, el matrimonio, junto a su hijo pequeño, Pelayo, siempre eligen las Baleares, en el mismo escenario donde se dieron el ‘sí, quiero’.

Emilio Aragón compró una casa allí hace más de dos décadas, por lo que Nacho ha pasado prácticamente todos los veranos de su infancia y juventud en este rincón balear, alejado de los focos de Madrid. Es el lugar donde la familia navega, va al mercado local y desconecta por completo. Tal es el vínculo de Nacho con este refugio mallorquín que fue el escenario elegido para su multitudinaria y mediática boda con la influencer Bea Gimeno. Celebraron su unión en la histórica finca señorial de Son Verí —en Marratxí—, con un menú de la reputada chef mallorquina Maca de Castro, sellando así su amor en la isla que consideran su hogar espiritual.

El refugio de Nacho Aragón está en Mallorca

Nacho Aragón y su mujer Bea. | Redes sociales

Pollença (o Pollensa), donde se compraron la casa, es uno de los pueblos más fascinantes, históricos y con más personalidad de Mallorca. Situado en el extremo norte de la isla, se encuentra justo donde los últimos acantilados de la Serra de Tramuntana —declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— se encuentran con las aguas del Mediterráneo. Es un lugar que ha enamorado durante décadas a pintores, escritores —incluyendo a Agatha Christie, que ambientó aquí una de sus historias— y a familias como los Aragón, precisamente porque conserva un ambiente rústico, señorial y muy auténtico.

El núcleo del pueblo está alejado de la costa —una protección histórica contra los ataques de los piratas—. Pasear por él es un viaje en el tiempo. La Plaza Mayor es el corazón del pueblo, repleta de cafés y terrazas a la sombra. Está presidida por la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, construida originalmente por los mismísimos caballeros templarios en el siglo XIII. Si visitas Pollença un domingo por la mañana, la Plaza Mayor se transforma en un bullicioso mercado tradicional donde encontrar desde frutas y verduras locales hasta artesanía mallorquina, alpargatas y piezas de cerámica.

Pollensa, una ciudad marcada por su orografía

El gran símbolo monumental de la zona es El Calvari con 365 escalones. Se trata de una impresionante escalinata de piedra flanqueada por cipreses que cuenta con 365 peldaños, uno por cada día del año. Al llegar a la cima se encuentra una pequeña y tranquila capilla del siglo XVIII y, sobre todo, un mirador con unas vistas panorámicas espectaculares de los tejados del pueblo, el Puig de Maria y la bahía al fondo. A pocos kilómetros del pueblo de interior se encuentra su salida al mar. El puerto de Pollensa es un antiguo pueblo de pescadores convertido en un destino vacacional familiar, tranquilo y con un paseo marítimo precioso (el Paseo de los Pinos) que discurre junto al mar.

Sin lugar a dudas, el Cabo de Formentor es una de las carreteras más fotogénicas y salvajes de España te lleva hasta el faro de Formentor. Sus acantilados de más de 200 metros de altura sobre el mar ofrecen uno de los atardeceres más sobrecogedores del Mediterráneo. Aquí también se esconde Cala Formentor, una playa de arena fina rodeada de pinos que tocan el agua. Si hay algo que define el carácter orgulloso de los pollensins son sus fiestas patronales de La Patrona. Todo el pueblo se viste de época para recrear fielmente la histórica batalla de 1550, cuando los habitantes locales, liderados por el héroe Joan Mas, consiguieron repeler un violento ataque de los piratas turcos de Dragut. Es una fiesta cargada de emoción, ruido y orgullo local.

A pesar de pertenecer a una de las sagas artísticas más ruidosas, famosas y queridas de la historia de España —los payasos de la tele, VIP Noche, Médico de Familia…—, Emilio Aragón siempre educó a sus hijos en un perfil muy bajo, alejado de las exclusivas y los focos. Nacho ha heredado al 100% esa timidez elegante de su padre. La conexión en su refugio de Pollensa (Mallorca) es el mejor ejemplo: allí, padre e hijo pasan horas navegando en un pequeño barco, paseando por el mercado o simplemente disfrutando de la lectura. De hecho, el concepto de vida lenta —o slow life— y minimalista que Nacho aplica en sus negocios —como Casa Neutrale— es un reflejo directo de la educación calmada y madura que Emilio le transmitió.

Nacho no se dedicó al mundo de la interpretación ni de la música como su padre, prefiriendo el camino del emprendimiento y la moda, pero Emilio es su consultor en la sombra. Nacho siempre ha confesado que antes de lanzar cualquier proyecto al mercado, el primer filtro y la primera opinión que busca es la de su padre. Emilio, con su enorme olfato para la producción y el diseño de proyectos, actúa como el mentor perfecto para los negocios de ropa y restauración de su hijo menor. La gran confirmación pública de su maravillosa complicidad se vivió en septiembre de 2024, durante la boda de Nacho con Bea Gimeno en Mallorca.

Fue un enlace cargado de gestos que evidenciaron la unión familiar. En la celebración, Emilio Aragón —que no suele prodigarse en fiestas públicas— se convirtió en el alma de la velada. Dejó a un lado su timidez y se subió al escenario con su guitarra para cantar junto a sus tres hijos —Icíar, Macarena y Nacho—, regalándole al novio un momento musical absolutamente inolvidable que emocionó a todos los invitados. Nacho estudió Administración y Dirección de Empresas en la prestigiosa Universidad de Suffolk (Boston, EE.UU.) y en la Miami Ad School. Al regresar a España, en lugar de meterse en el mundo audiovisual, decidió enfocar su creatividad en los negocios y la moda. En 2020 fundó junto a dos socios esta marca de ropa que aboga por el minimalismo, los colores neutros, la sostenibilidad y la producción local en España y Portugal.

Nacho comparte su vida desde hace muchos años con la influencer y experta en comunicación Bea Gimeno. Son una de las parejas más estables del entorno digital y protagonizaron una boda muy mediática y romántica en septiembre de 2024 en su refugio de Mallorca.

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