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La vida de Luis García Montero en la Granada de los años 80: «Aprendí a vivir y escribir, pero mi historia empezó cuando miré a Almudena»

El escritor nació en la ciudad andaluza y se matriculó en la universidad donde comenzó a estudiar Filosofía

La vida de Luis García Montero en la Granada de los años 80: «Aprendí a vivir y escribir, pero mi historia empezó cuando miré a Almudena»

Luis Garcia Montero, en una imagen de archivo. | EP

Luis García Montero ha regido su vida por varios pilares fundamentales. Probablemente, el más importante siempre ha sido el amor. Y es que el escritor no solo tuvo ese sentimiento hacia su pareja, Almudena Grandes, sino, también, a cada uno de los libros en los que puso todo su corazón. Sin duda alguna, los años 80 fueron muy especiales, marcando a toda una generación y, especialmente, a su vida personal. «Nosotros planteamos que los sentimientos no son naturales ni eternos, sino históricos. En los años 80 quisimos construir ‘otra sentimentalidad’ donde la pareja no fuese una propiedad privada ni el amor un destino trágico, sino un pacto libre entre dos ciudadanos que deciden compartir la vida mientras dure la complicidad», contó.

Esa etapa de los años estuvo «muy marcada» por «la noche, los bares y las conversaciones infinitas». «Se amaba en los pisos de estudiantes, se discutía de política en la cama y se asumía la ruptura no como un fracaso absoluto, sino como parte del aprendizaje de la libertad. Eran amores urbanos, de humo, mudanzas y canciones de fondo», apostilló en alguna que otra ocasión. No fue los años 90 cuando comenzó su historia con Almudena, a quien había conocido en la década anterior.

La vida de Luis García Montero en Granada

Luis García Montero Cervantes
Luis García Montero Cervantes. Fernando Sánchez / Europa Press

«A mí los años 80 me sirvieron para aprender a escribir y a vivir, pero mi verdadera historia comenzó cuando miré a Almudena. Decidimos contárselo a nuestras antiguas parejas el mismo día porque nos dimos cuenta de que lo nuestro iba en serio y que todo lo anterior saltaba por los aires. Con ella descubrí que la poesía que yo había escrito de joven sobre los cuartos de hotel y las despedidas se convertía, por fin, en una casa común», confesó Luis.

Luis García Montero nació en Granada el 4 de diciembre de 1958, en el seno de una familia de clase media y profundas raíces locales. Creció en una ciudad impregnada por la sombra melancólica y trágica de Federico García Lorca, autor que marcaría su sensibilidad para siempre. Se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar Filosofía y Letras, donde se licenció y posteriormente se doctoró con una tesis sobre el poeta Gabriel Celaya. En las aulas universitarias no solo encontró su vocación académica, sino también política, comenzando su militancia en el Partido Comunista de España durante la Transición.

Unos años 80 marcados por el amor

A comienzos de los años 80, siendo un joven profesor universitario, colideró junto a poetas como Javier Egea y Álvaro Salvador el movimiento poético La otra sentimentalidad —que derivaría en la famosa Poesía de la experiencia—. Su idea era revolucionaria en ese momento: desmitificar el ego del poeta sagrado y escribir una lírica urbana, cotidiana, entendible para el ciudadano común que viaja en autobús. Títulos como El jardín extranjero (Premio Adonáis 1982) o Diario cómplice lo consagraron muy joven como una de las voces más potentes de su generación. Aunque en los 80 estuvo casado, el gran terremoto sentimental y biográfico de su vida ocurrió en 1992, cuando contrajo matrimonio con la célebre novelista madrileña Almudena Grandes.

Juntos formaron una de las parejas artísticas e intelectuales más admiradas, estables y queridas de la cultura española. Tuvieron una hija en común, Elisa —además de los hijos que cada uno aportaba de relaciones anteriores—, y dividieron sus vidas entre Madrid y sus veranos en Rota (Cádiz). Libros enteros de Luis, como Completamente viernes (1998), se han constituido como declaraciones de amor explícitas a Almudena. A lo largo de los años, García Montero compaginó su obra literaria con puestos de relevancia. Logró la cátedra de Literatura Española en la Universidad de Granada. Además, en 2015, dio el salto a la primera línea política presentándose como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por Izquierda Unida.

«Eran amores urbanos, de humo, mudanzas y canciones de fondo»

En 2018 fue nombrado director del Instituto Cervantes, la institución pública encargada de promover la lengua española y la cultura hispánica en el mundo, cargo en el que se ha mantenido con notable reconocimiento internacional. El pasaje más doloroso de su biografía llegó en noviembre de 2021 con el fallecimiento de Almudena Grandes a causa de un cáncer. Devastado, el poeta hizo lo que mejor sabe hacer para sobrevivir: refugiarse en la literatura. De ese dolor nació Un año y tres meses (2022), un poemario desgarrador sobre el cuidado, la enfermedad y la pérdida de su compañera, y el recopilatorio posterior Almudena (2024), donde reunió toda una vida de poemas dedicados a ella.

En abril de 2026, Luis García Montero regresó a la narrativa publicando la novela La mejor edad, su primer libro de ficción en doce años, cuyo manuscrito original guardaba un valor emocional incalculable: fue revisado y corregido por la propia Almudena antes de morir. Hoy en día, a sus 67 años, compagina la dirección del Instituto Cervantes con sus artículos de opinión semanales y su labor como el gran guardián del legado de la que fuera su mitad.

Luis García Montero junto a Almudena. | Gtres

La infancia de Luis García Montero en Granada estuvo profundamente marcada por la música, el peso de la tradición de una familia acomodada de clase media y el despertar cultural en una España que empezaba a cambiar a finales de los años 60. Nació en la calle Lepanto, en pleno centro de Granada, justo detrás del Ayuntamiento. Su infancia estuvo envuelta en una banda sonora muy particular: los ruidos de los viejos tranvías al amanecer y, sobre todo, la música. Su bisabuelo, José Montero, había sido director de la Banda Municipal de Música de Granada, y su abuelo tenía una conocida tienda de música en la ciudad.

En 1962, con solo cuatro años, ingresó en el colegio de los Padres Escolapios de Granada, donde estudiaría hasta los 18 años. Aunque era una educación católica típica de la época, allí vivió el momento que cambiaría su vida para siempre. El poeta recuerda con muchísima nitidez una tarde de otoño de 1969, cuando tenía 11 años. Su profesor de literatura, el Padre Antonio Díaz, bajó a clase con un tocadiscos y les puso el nuevo y revolucionario disco de un joven cantautor catalán, Joan Manuel Serrat, cantando los poemas de Antonio Machado. Tan fuerte fue el impacto que Luis usó el dinero que su abuela le había regalado por su cumpleaños para ir corriendo a la tienda de música de su abuelo a comprar ese vinilo.

Crecer en Granada significaba crecer bajo el magnetismo y el fantasma de Federico García Lorca. Aunque en los años 60 el régimen franquista aún intentaba silenciar o descafeinar la figura del poeta asesinado, en el entorno de García Montero la poesía lorquiana flotaba en el ambiente. Aprender a mirar los rincones de su ciudad —la Vega granadina, las fuentes en invierno, las plazas— a través de los ojos de la literatura fue su verdadera escuela de formación.

Luis se crió en una casa llena de armarios diminutos, libros y ventanas conventuales. Aunque su familia era tradicional, él empezó a desarrollar una fuerte sensibilidad social. Sus primeros pinitos poéticos y sus lecturas adolescentes pronto lo llevaron a distanciarse del conservadurismo de la época, ganando con solo 20 años el premio de Poesía Federico García Lorca de la Universidad de Granada, anticipando al gran autor en el que se convertiría en la década posterior.

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