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La vida de Amelia Bono ajena a las polémicas de su padre en Dominicana: bailes, una casa en Aravaca y saliendo con su entrenador personal

La creadora de contenido se separó de Manuel Martos, hijo de Raphael, hace algo más de un año y medio

La vida de Amelia Bono ajena a las polémicas de su padre en Dominicana: bailes, una casa en Aravaca y saliendo con su entrenador personal

Amelia Bono, en una imagen de archivo. | EP

Amelia Bono volvió a encontrar el amor hace unos meses. Lo hizo, además, en un momento especialmente delicado, cuando el nombre de su padre, José Bono, volvía a salir a la palestra por sus negocios millonarios en República Dominicana, tal y como contamos en THE OBJECTIVE. Lo cierto es que la joven siempre se ha mostrado ajena a todo lo que tiene que ver con la carrera pública y las polémicas relacionadas con su progenitor. Aunque eso sí, siempre ha usado las redes sociales para mostrar la complicidad que existe entre padre e hija. Aún así, en los últimos acontecimientos, Amelia se ha mantenido totalmente al margen, centrada en sus hijos, su contenido en Instagram y su nueva relación.

Amelia Bono, la primogénita de José Bono y Ana Mosquera, nació en Madrid a principios de los años 80. Aunque inicialmente saltó a la esfera pública por pertenecer a una de las familias de la política más influyentes del país —es hija del que fuera presidente del Congreso y de Castilla-La Mancha—, ha logrado consolidar una identidad propia muy fuerte y un enorme éxito empresarial y digital gracias a su carisma, naturalidad y visión para la moda.

La vida actual de Amelia Bono

Amelia creció en un entorno de enorme exposición pública debido a la carrera política de su padre. Es la mayor de cuatro hermanos —Amelia, Ana, José y Sofía—. A pesar de la relevancia institucional de su apellido, sus padres siempre procuraron mantener a los hermanos con los pies en la tierra y enfocados en su formación. Estudió Magisterio, aunque su trayectoria profesional pronto se desvió hacia el sector empresarial y el mundo de la moda, que siempre fue su gran pasión. Amelia Bono ha demostrado tener un gran olfato para los negocios, sabiendo diversificar su carrera en dos vertientes.

Durante años, gestionó junto a su madre, Ana Rodríguez, varias franquicias de la conocida firma de joyería Tous en Castilla-La Mancha y Madrid, un negocio familiar que le dio una sólida experiencia en el sector del comercio y el lujo accesible. En los últimos años, se ha convertido en una de las influencers de estilo de vida y moda más seguidas y cotizadas de España —acumulando cientos de miles de seguidores en Instagram y TikTok—. Su éxito radica en su cercanía: combina vídeos de humor muy espontáneos con publicaciones de sus estilismos diarios —caracterizados por mezclar prendas de firmas de alta gama con marcas low cost como Zara—, lo que la ha convertido en un reclamo infalible para las marcas de belleza y moda.

Centrada en las redes, su casa en Aravaca y su nueva relación

Su vida sentimental ha ocupado a menudo las portadas de la prensa de crónica social en España debido al tándem tan querido que formaba con su marido, Manuel Martos —músico, productor ejecutivo de Universal Music e hijo del mítico cantante Raphael y la escritora Natalia Figueroa—. Se casaron en una multitudinaria boda en Toledo en el año 2008. Juntos han tenido cuatro hijos (Jorge, Manuel, Gonzalo y Jaime), formando una familia numerosa de la que Amelia presume constantemente en sus redes sociales con vídeos llenos de humor y bailes cotidianos.

En el verano de 2021, la pareja sorprendió a todos al anunciar su separación de mutuo acuerdo tras 13 años de matrimonio. Sin embargo, dieron una lección de madurez al seguir viviendo bajo el mismo techo durante un tiempo y mantener una relación impecable por el bien de sus hijos. El cariño era tan evidente que, un año después, en el verano de 2022, anunciaron su reconciliación. Aunque a principios de 2024 atravesaron un nuevo cese de la convivencia, ambos siempre han priorizado el bienestar de su numeroso clan y mantienen un vínculo familiar inquebrantable, siendo habitual verlos juntos en celebraciones y vacaciones junto a los abuelos, José Bono y Raphael.

Fue hace un tiempo cuando decidió dar un giro de 180 grados, no solamente a su vida sentimental, sino, también, a la profesional. A finales de 2025, Amelia sorprendió a sus seguidores al presentar oficialmente en sus redes sociales a su nueva pareja, Alejandro Reina López, un joven con el que ha recuperado la sonrisa tras su ruptura definitiva con Manuel Martos a principios de 2024. Alejandro es entrenador personal, graduado en Ciencias del Deporte y experto en running. De hecho, su pasión compartida por el deporte fue el nexo de unión: ambos corrieron juntos la famosa Maratón de Nueva York y fue así como se cruzaron sus caminos. La relación está plenamente consolidada. Alejandro ya está totalmente integrado en el entorno de la influencer, conociendo tanto a sus cuatro hijos como a sus hermanos.

Lo más llamativo de su vida actual es la fantástica relación que mantiene con su exmarido. Recientemente, en eventos familiares muy importantes —como la comunión de uno de sus hijos—, Amelia consiguió reunir con total normalidad y armonía a Manuel Martos y a Alejandro Reina, demostrando que para ella el bienestar de sus hijos y la paz familiar están por encima de todo. También, Amelia ha querido profesionalizar su paso por las redes sociales. Aunque Amelia ya era una de las creadoras de contenido más queridas de España, su faceta digital ha dado un salto cualitativo hacia la profesionalización absoluta.

Decidida a enfocar su carrera al 100% en el mundo digital, fichó por Soy Olivia, una de las agencias de representación de influencers más potentes del país —la misma en la que están perfiles como Victoria Federica—. Ha alcanzado una comunidad enorme —superando con creces los 500.000 seguidores—. Su perfil destaca porque ha sabido alejarse de la imagen encorsetada de ser hija de político o exnuera de Raphael. Su contenido se basa en la frescura: combina divertidos vídeos de humor cotidianos y bailes con sus hijos, con su faceta como prescriptora de moda.

Su éxito radica en que es capaz de agotar en horas las prendas de Zara, Mango o Massimo Dutti que saca en sus vídeos de looks diarios, combinándolas de forma experta con accesorios de alta gama. Esto la ha convertido en un perfil hipercotizado por las marcas de belleza, nutrición y moda que buscan conectar con un público real, maduro y dinámico.

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