Chile inicia las deportaciones masivas de inmigrantes irregulares con vuelos militares
El Gobierno de Kast prevé tres operaciones mensuales mientras impulsa su plan de expulsiones y refuerzo fronterizo

Ciudadanos haitianos en Chile. | Alberto Valdés (EFE)
El Gobierno de Chile encabezado por José Antonio Kast realizará este jueves su primer vuelo con inmigrantes en situación irregular deportados, en una operación dirigida a Ecuador y Colombia que marca el inicio de un plan más amplio de expulsiones. La medida afecta a unas 40 personas con órdenes judiciales firmes de salida del país.
Según ha informado el diario El Mercurio, la operación será ejecutada por la Fuerza Aérea chilena, que desplegará un Boeing 737 desde el Grupo 10 del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, en Santiago. El avión realizará además una escala en Iquique para incorporar a más deportados antes de abandonar el país.
Aunque durante su campaña electoral Kast ya defendía la expulsión de inmigrantes irregulares, los preparativos de este operativo se han manejado con un alto grado de reserva. Desde el Ejecutivo han señalado que este será el primero de tres vuelos mensuales previstos, dentro de una estrategia para intensificar las expulsiones. La mayoría de los afectados cuenta con antecedentes por delitos como robo, hurto, tráfico de drogas o porte ilegal de armas.
En el plano económico, el Gobierno pretende agotar antes de agosto los 4.000 millones de dólares consignados en los presupuestos heredados del anterior gobierno de Gabriel Boric para financiar estas operaciones. Sin embargo, consideran que esta partida es insuficiente, ya que cada deportación puede alcanzar los casi 3.000 euros al incluir costes de traslado y custodia policial.
Limitaciones con Venezuela y estrategia alternativa
Uno de los principales obstáculos para el plan es la imposibilidad de ejecutar deportaciones hacia Venezuela, país del que procede la mayor parte de los inmigrantes en situación irregular en Chile. La falta de relaciones diplomáticas y la inactividad consular impiden por ahora la repatriación directa. Ante esta situación, el Gobierno estudia alternativas como canalizar los retornos a través de terceros países, entre ellos Estados Unidos, aunque todavía no existe una decisión oficial al respecto.
El endurecimiento de la política migratoria responde a una de las principales promesas de campaña de Kast. En octubre de 2025, el entonces candidato aseguró que los más de 330.000 inmigrantes en situación irregular «tendrán que abandonar el país voluntariamente o serán buscados y sancionados».
Dentro de su programa, denominado Escudo Fronterizo, el presidente planteó el uso de aviones estatales para facilitar salidas voluntarias y reforzar los controles en las fronteras. «Lo primero es apelar a la voluntariedad de quienes quieran regresar con sus bienes», afirmó entonces, defendiendo una estrategia combinada de incentivos y presión.
Kast ha sostenido además que las políticas de control generan un «efecto salida», citando como ejemplo el caso de Estados Unidos, donde, según sus palabras, las detenciones masivas habrían provocado la marcha voluntaria de un mayor número de personas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, el país cuenta con cerca de 1,6 millones de inmigrantes, lo que representa más del 8% de la población. Entre ellos, los venezolanos, peruanos y colombianos constituyen los grupos más numerosos. El organismo estima que más de 330.000 personas se encuentran en situación irregular, una cifra que se ha duplicado desde 2017 y que ha intensificado el debate político sobre el control migratorio.
En paralelo, el Gobierno ha anunciado la creación de centros de retención para aquellas personas que no puedan ser expulsadas por falta de cooperación de sus países de origen. Estas instalaciones acogerían temporalmente a los migrantes hasta que se formalice su retorno.
