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El 58% de las mujeres que usan Tinder se han sentido presionadas a tener relaciones

Un engaño habitual en las redes sociales es el ‘phishing’, es decir, mediante los ‘clicks’ en un mensaje

El 58% de las mujeres que usan Tinder se han sentido presionadas a tener relaciones

Imagen representativa de la aplicación Tinder | Unsplash

Según el informe de la Federación de Mujeres Jóvenes Apps sin violencia, el 57,9% de las entrevistadas se han sentido presionadas a tener sexo con los hombres con los que quedaron en Tinder. Por otro lado, el 21,7% de las mujeres que tuvieron citas a través de la red social aseguraron que fueron forzadas a tener relaciones sexuales mediante violencia explícita.

No obstante, estas no son las únicas cifras que muestran la incidencia en esta situación. Según el informe Violencia digital de género: una realidad invisible, del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, recogido por THE OBJECTIVE, el 18,4% de las mujeres declaran haber sufrido acoso sexual en internet. En cuanto a los jóvenes, más del 25% de las mujeres entre 16 y 25 años ha recibido insinuaciones consideradas no apropiadas a través de las redes sociales.

Según los especialistas, aunque la violencia machista en las redes sociales y en internet pueda definirse como violencia machista general con un componente digital, no se trata de una violencia de género diferente a la anterior a la llegada de internet. El problema es que ahora existen canales que pueden facilitarla y agravarla.

Todo ello se debatió en el podcast Despacho 42: Violencias digitales de género, unidades de igualdad… y el fediverso, con expertos en género y tecnología.

«El fenómeno es el mismo, pero tenemos que estudiar de qué manera estas tecnologías influyen en la exacerbación, la continuidad y la sensación de multiplicidad que genera la tecnología, porque muchas personas pueden estar acosándote a la vez. No podemos pensar que lo digital es 100% digital, siempre hay un contínuum entre vida digital y vida física», explica María Olivella, coordinadora de la Unidad de Igualdad de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en declaraciones recogidas por este medio.

Sin embargo, lo cierto es que hay tecnologías que generan problemas específicos. Atendiendo al Código Penal, un tipo de violencia machista digital que se engloba dentro del descubrimiento o la revelación de secretos es el apoderamiento de documentos o la intercepción de comunicaciones, la modificación de datos informáticos de carácter personal y la difusión sin permiso de imágenes o documentos audiovisuales. «En lo físico ya existía: robar cartas, fotos, vídeos… Pero en el mundo digital hay unas tecnologías que nos lo facilitan muchísimo más», aclara Olivella.

Otro tipo de delitos típicos de violencias machistas digitales son los accesos y usos de sistemas informáticos sin el consentimiento de la usuaria, a través de los que pueden introducirse troyanos o programas que copian contraseñas en los dispositivos. Igualmente, borrar, dañar o deteriorar datos informáticos y obstaculizar o interrumpir el funcionamiento de sistemas informáticos son delitos que pueden considerarse violencia machista digital, dependiendo de los casos. O falsificar documentos privados o certificados, que el Código Penal califica como falsedades informáticas.

Además, un mecanismo que se está usando con cierta frecuencia en violencia machista digital, según recuerda Maria Olivella, es el phishing, es decir, un engaño a través de un mensaje. «Al hacer clic en el sitio, entran en su ordenador y pueden robar datos personales y pedir un rescate», explica. A todos estos delitos se suman los ciberdelitos sexuales, como cualquier acoso en redes o el engaño pederasta (grooming en inglés): engañar a una persona menor de 16 años y embaucarla para un encuentro sexual o facilitarle material pornográfico a través de los medios digitales.

Consecuencias

Sin embargo, independientemente de que el delito de violencia machista se dé en el mundo digital o en el físico, puede acarrear graves consecuencias. «Si bien la violencia machista digital tiene unas características muy concretas, es muy real y muy física, tanto sus consecuencias como lo que está pasando», señala la coordinadora.

La encuesta llevada a cabo por Amnistía Internacional y recogida por el informe de la ONTS concluye que el 55% de las mujeres que sufrieron acoso en redes sociales declararon que eran menos capaces de centrarse en su actividad diaria, el 54% experimentaron ataques de pánico, ansiedad o estrés, un 57% tuvieron sensación de aprensión al pensar en utilizar Internet o las redes sociales y el 54% experimentaron dicha sensación al recibir mensajes electrónicos o notificaciones de redes sociales.

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