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¿Qué es ser médico?

María Mercedes del Río Campos, médica de familia y de urgencias, reflexiona sobre la vocación y la empatía en medicina.

¿Qué es ser médico?

La doctora Mercedes del Río Campos defiende una medicina basada en la empatía y la cercanía. | Foto cedida por la doctora Mercedes del Río Campos.

Para María Mercedes del Río Campos, ser médico es, ante todo, una vocación. Una forma de estar al lado del paciente en los momentos de mayor vulnerabilidad, cuando la incertidumbre, el miedo y la necesidad de respuestas lo ocupan todo. Desde su experiencia, la medicina no se limita a diagnosticar o tratar, sino que también consiste en sostener, consolar y acompañar.

La doctora entiende esta profesión como un compromiso constante con el otro. A su juicio, hay algo profundamente humano en escuchar a quien pregunta <<¿y ahora qué hago?>> ante un problema de salud. En ese instante, explica, el médico debe poner al servicio del paciente todos sus conocimientos, su experiencia y su capacidad para orientar con calma y determinación.

La empatía como parte de la medicina

Del Río Campos defiende que la práctica médica no puede basarse solo en la calidad técnica. Para ella, la calidez asistencial es tan importante como la calidad asistencial. Escuchar con atención, comprender el estado emocional del paciente y ponerse en su lugar forman parte esencial del acto médico. <<Profesionalidad y buena praxis no deben ser nunca incompatibles con dedicación y empatía. Esta es la mejor receta, sin duda, para el paciente>>.

Mano médico y paciente

En su visión, la empatía no es un añadido, sino una herramienta imprescindible. <<Cuando la salud se quiebra, también se rompe la seguridad de quien enferma>>. Ahí es donde el médico debe convertirse en una figura de referencia capaz de ordenar el caos, transmitir serenidad y devolver la confianza.

Durante su trayectoria, ha comprobado que todos los pacientes comparten un mismo nexo: la vulnerabilidad. Por eso reivindica una medicina hecha con humanidad, en la que palabras sencillas como <<vamos a buscar una solución juntos>> pueden tener tanto valor como un tratamiento.

El médico de familia, primer apoyo del paciente

Su mirada se detiene también en la figura del médico de familia, que considera el primer punto de contacto entre el ciudadano y el sistema sanitario. Desde su perspectiva, este profesional tiene una labor clave: distinguir lo urgente de lo banal, lo programable de lo diferido, y actuar como filtro inicial para evitar la saturación del sistema.

Pero su papel va más allá de resolver consultas. El médico de familia, señala, acompaña al paciente a lo largo del tiempo, conoce su contexto y tiene la capacidad de derivar al especialista o a urgencias cuando hace falta. Es, en definitiva, una figura de confianza, continuidad y resolución.

En urgencias, añade, el tiempo es limitado y a veces vital. Por eso, la rapidez y la precisión deben convivir con la serenidad y la cercanía. En situaciones límite, incluso al final de la vida, la presencia del médico puede marcar la diferencia entre el desconcierto y la calma.

Una profesión que se ejerce siempre

<<Ser médico es serlo 24 horas al día, 365 días al año>>, resume su forma de entender la profesión. No como una obligación, sino como una manera de vivir el cuidado del otro. Esa entrega constante, asegura, exige alma, corazón y vida, además de conocimientos y experiencia.

A lo largo de su carrera y también en su labor docente, ha visto la misma reacción en alumnos y pacientes: la ilusión de ayudar. Y quizá ahí esté, para ella, la esencia de la medicina. No solo en curar, sino en acompañar, aliviar y estar presente.

La doctora cierra su reflexión con una idea que resume su filosofía médica: cuando alguien sufre, lo más importante no siempre es tener todas las respuestas, sino saber escuchar, sostener y caminar a su lado. En eso, dice, consiste realmente ser médico.

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