El grupo Siete busca cómo hacer una 'Telepedro' en un escenario postsanchista
El nuevo canal de la TDT se abre a un perfil más moderado ante un posible cambio de Gobierno en 2027

Óscar López.
El nuevo canal en abierto de la TDT adjudicado por el Gobierno al conglomerado empresarial Siete (Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo) trabaja ya para emitir su programación antes de los seis meses preceptivos que contempla la adjudicación estatal. La cadena, que comenzará sus emisiones en pleno arranque de la temporada televisiva, se estrenará en un escenario marcado por las elecciones generales previstas —como tarde— para verano de 2027.
Mientras se trabaja para determinar el nombre definitivo del canal (la existencia de otras emisiones bajo el nombre «siete» podría acarrear problemas legales por la existencia de nomenclaturas similares), la preocupación se sitúa ahora en fijar el verdadero posicionamiento ideológico del séptimo espacio de la TDT nacional.
Detrás del canal, como ya informó THE OBJECTIVE, aparecen los nombres de Andrés Varela Entrecanales, Adolfo Utor y Diego Prieto, empresarios afines al PSOE que no pudieron acometer el proyecto desde el Grupo Prisa y que finalmente se han hecho con la concesión gubernamental. Como arquitecto e ideólogo del proyecto, el productor José Miguel Contreras, quien ha ideado este proyecto con el fin de que el Gobierno tenga un altavoz —otro más— en la campaña electoral; pero también un refugio ante un posible cambio de Ejecutivo en 2027 que podría dejar a la izquierda sin sus fortines de Radio Televisión Española y Movistar Plus+.
La ideología del nuevo canal
Es en este escenario de cambio de Gobierno en el que se trabaja en el nuevo canal. Fuentes del sector audiovisual consultadas por este periódico señalan que la apuesta por una televisión en abierto en pleno retroceso del sector es ir «a contracorriente» del mercado, por lo que «queda claro el posicionamiento ideológico como razón de ser de la cadena». Sin embargo, está por ver si este encaje ideológico responde a la fidelidad ciega al Gobierno o se opta por una línea más abierta a nuevos escenarios.
En la construcción de la cadena destaca la presencia del empresario argentino José Luis Manzano, que ha entrado en el proyecto con una fuerte inversión con el fin de asentarse en el mercado audiovisual español después de consolidar su presencia en Argentina a través de Telefe. Los inversores extranjeros no quieren ir a fondo perdido y exigirán resultados además de ideología; aunque lo cierto es que el primer paso —entrar en España— ya está conseguido y la participación en el mercado audiovisual no sería más que una llave para diversificar estas inversiones en otros sectores.
Manzano, como ya contó THE OBJECTIVE, es un empresario que sabe moverse entre Gobiernos de distinto signo. «Libertario en Argentina y socialista en España», el inversor es conocido por su oportunismo político. De este modo, desde el sector audiovisual consideran que la línea editorial del nuevo canal podría alejarse del «modelo radical» de TVE para intentar sumar otras voces «más moderadas» que no implicasen un choque frontal con un posible gobierno conservador a partir de 2027.
En cualquier caso, la presencia de nombres como el de José Miguel Contreras deja claro que el canal estará sin duda escorado hacia la izquierda, y es en esta orientación en la que se trabaja «contactando con presentadores de la órbita», ya sean de la cuerda del presidente del Gobierno o de un entorno en el que destaca la figura del ministro Óscar López.
Protagonismo de Óscar López
El perfil de Óscar López, ministro de Transformación Digital encargado de adjudicar el proyecto de la nueva TDT, resulta fundamental a la hora de configurar la cadena. López aparece en las anotaciones atribuidas a la llamada fontanera del PSOE Leire Díez como una figura importante en un escenario posterior a la presidencia de Pedro Sánchez en lo que respecta al panorama mediático.
Las anotaciones de Leire Díez en una de las agendas incautadas por la UCO revelan cómo la exmilitante del PSOE dio seguimiento a la guerra por el control del grupo Prisa. En mensajes fechados el 27 de enero de 2025, Leire Díez deja constancia de los planes del Gobierno por hacerse con el gigante de la comunicación español.
La idea era que Telefónica comprara la compañía y colocara como presidente al propio José Miguel Contreras, hombre muy cercano a José Luis Rodríguez Zapatero. El artífice del plan era Óscar López, ministro de Transformación Digital. En sus anotaciones, Díez recoge el malestar de Joseph Oughourlian, presidente de Prisa, ante la ofensiva de Moncloa: «Si siguen presionando para que Contreras asuma su posición, no se va a quedar tranquilo y si no compran las acciones por el valor que ha pedido, va a dar la batalla. Esto lo apoya Óscar López».
La batalla en esta ocasión la perdió el Gobierno de «P.S.», iniciales que figuran en las anotaciones incautadas por la UCO, pero el nombre de Óscar López quedó plasmado como la figura «posicionándose post pedrismo [sic]», según rezan las anotaciones de la exmilitante socialista. Ahora López ha sido el ejecutor político —vía consejo de ministros— de la adjudicación del séptimo gran canal en abierto de España.
