Vapear ayuda a dejar el tabaco y no incita a fumar, según un estudio
El informe de la Universitat Politècnica de Catalunya contradice al Ministerio de Sanidad sobre los cigarrillos electrónicos

Una mujer fumando vaper. | Magnific
Los cigarrillos electrónicos —más conocidos como vapers— son una herramienta efectiva para dejar de fumar. Así lo ha constatado el Grupo de Investigación en Salud Pública de la Universitat Politècnica de Catalunya, tras la realización del estudio Los cigarrillos electrónicos: ¿Puerta de acceso o alternativa al tabaquismo? a partir de los microdatos de consumo de Estudes (la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España en los años 2019-2023) y Edades (la Encuesta sobre Alcohol y Otras Drogas en España entre personas de 15 a 64 años entre 2018 y 2022).
Durante la última década, el vapeo ha experimentado un notable crecimiento en España, especialmente entre los jóvenes. En este contexto surgió el trabajo, cuyo objetivo fue analizar el papel de los sistemas electrónicos de vapeo como posible puerta de entrada al consumo de nicotina, estimar el impacto del aumento de su uso sobre la prevalencia futura del tabaquismo, evaluar su utilidad como herramienta para dejar de fumar y, por último, analizar la efectividad de las políticas de prevención dirigidas a reducir el consumo entre adolescentes.
Fumar tabaco ha dejado de considerarse un simple hábito para ser entendido, cada vez más, como una adicción con importantes implicaciones tanto a nivel individual como colectivo. Más allá de sus efectos sobre la salud de los fumadores, representa una carga económica significativa para la sociedad, especialmente para los sistemas sanitarios. Por ello, los países llevan tiempo abordando la cesación de su consumo, aunque con distintas estrategias. Una de las que más se están utilizando son las técnicas de reducción de riesgos, entre las que se encuentra el vapeo. No obstante, la herramienta genera debate, dado que se plantea que podría actuar como una puerta de entrada hacia el consumo de tabaco tradicional.
No supone una puerta de entrada al tabaco ni la nicotina
De hecho, el Ministerio de Sanidad español está igualando en sus reglamentaciones el tabaco con las alternativas, entre las que se encuentran los cigarrillos electrónicos. Sin embargo, el informe, publicado recientemente, estima que estos dispositivos no suponen una puerta de entrada al consumo de tabaco porque no existe una correlación estadística entre ambas cosas. Según los datos, solo un 0,9% de los adolescentes encuestados y un 0,04% del conjunto de la población que no ha fumado consume nicotina en forma de cigarrillos electrónicos.
Se ha observado que, entre los adultos, la prevalencia del vapeo tiene un carácter muy esporádico, mientras que en los adolescentes posee una tendencia más transversal que el resto de la población. Pese a ello, señalan que, aunque los resultados de las encuestas de la cartera dirigida por Mónica García permiten apreciar un incremento sustancial del uso de vapeadores entre adolescentes de entre 14 y 18 años junto con un aumento importante en las mujeres y los mayores de edad, no es cierto que esta práctica suponga el posterior acceso al consumo de nicotina. En este sentido, explican que la mayoría de los jóvenes consumió las versiones que carecen de esta sustancia y, además, de forma ocasional.
Herramienta para dejar de fumar
Los cigarrillos electrónicos se están usando cada vez en mayor medida como mecanismo para dejar de fumar. Concretamente, entre un 40% y un 60% de los usuarios de estos dispositivos los utilizó con este fin. En este contexto, los registros de Edades apuntan a que el vapeo es una puerta de salida del tabaquismo para entre 244.000 o 68.000 adultos, dependiendo del criterio que se utilice —amplio o restringido— para definir a los exfumadores que se pasan a este sistema.
Por último, en relación con el entorno, el estudio apunta a que tanto los factores educativos —como las calificaciones y no haber repetido curso— como un entorno (familiares y amigos) familiarizado con el asunto son los elementos determinantes sobre el consumo de vapeadores. Asimismo, resulta evidente que la prevención en el ámbito educativo incide sobre la reducción del tabaquismo, en especial entre los adolescentes en cuyas casas hay permisividad sobre esta práctica. En concreto, recibir información en el centro educativo aumenta en 9,5 puntos la probabilidad de percibir correctamente los riesgos. El porcentaje de alumnos de secundaria que trataron el tema de los efectos de las drogas legales en el aula fue del 72% en 2023. En este sentido, la prevención fue menor en los centros públicos, cuatro puntos por debajo que en la escuela privada o concertada.
