Las iglesias evangélicas rechazan ser identificadas con una opción política concreta
Ferede y la AEE piden «rigor, contexto y respeto» ante la cobertura mediática sobre el mundo evangélico en España

Unos 1.500 jóvenes disfrutan de un tiempo de alabanza durante el evento organizado por VTR el pasado 18 de abril en el CEFC de Córdoba. | VTR
Las principales entidades representativas de las iglesias evangélicas en España han decidido responder públicamente al creciente foco mediático sobre el mundo evangélico. La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede) y la Alianza Evangélica Española (AEE) han publicado en los últimos días sendos comunicados en los que reclaman «rigor», «contexto» y «respeto» al abordar informaciones relacionadas con esta confesión religiosa.
El pronunciamiento llega después de varias semanas de intensa atención pública sobre los evangélicos, especialmente tras la celebración del multitudinario encuentro The Change Madrid 2026 en el estadio Metropolitano y ante la próxima celebración del Festival de la Esperanza en Vistalegre, encabezado por el evangelista estadounidense Franklin Graham, hijo del reconocido Billy Graham.
Las entidades evangélicas consideran que parte de esa cobertura ha proyectado una imagen simplificada de una realidad religiosa que definen como «plural y diversa», además de vincular de forma recurrente el crecimiento de determinadas iglesias con fenómenos migratorios o con ciertas posiciones políticas.
En el foco mediático
La creciente visibilidad de las iglesias evangélicas en España lleva años despertando interés en los medios de comunicación, aunque el fenómeno se ha intensificado recientemente. La celebración de eventos multitudinarios, la expansión de lugares de culto en grandes ciudades y el crecimiento de la población evangélica han aumentado la atención mediática sobre los evangélicos.
Ante este nuevo escenario, Ferede ha pedido a los periodistas «extremar el rigor profesional» al informar sobre actividades relacionadas con el mundo evangélico. La federación reconoce «la importante función que desempeñan los medios de comunicación en una sociedad democrática», pero recuerda que la información «veraz, contrastada y contextualizada» constituye «una exigencia básica del buen periodismo».
La Alianza Evangélica Española mantiene una línea similar. Aunque reconoce que «ninguna comunidad debe quedar fuera de la evaluación o la crítica», advierte de que algunos tratamientos informativos derivan en «simplificaciones, caricaturas o descalificaciones generales» que dificultan comprender la realidad evangélica en España.
Según explican diversas fuentes evangélicas a THE OBJECTIVE, existe preocupación por la percepción de que determinadas coberturas terminan presentando al conjunto del colectivo como un bloque homogéneo, especialmente cuando se informa sobre fenómenos vinculados a iglesias concretas, líderes carismáticos o corrientes específicas dentro del evangelismo que no representan al conjunto del pueblo evangélico español.
Las entidades evangélicas también reivindican el arraigo histórico e institucional del protestantismo en España. Ferede recuerda que el Estado declaró oficialmente el «notorio arraigo» de la confesión evangélica en 1984, un reconocimiento que posteriormente permitió la firma de los acuerdos de cooperación con el Estado en 1992.
La presencia evangélica contemporánea en España se remonta al siglo XIX, motivo por el que las entidades rechazan que se presente al colectivo como una realidad ajena o reciente dentro de la sociedad española.
Vínculo con la inmigración
Uno de los aspectos que más preocupa a las congregaciones evangélicas es el tratamiento de la inmigración en algunas informaciones recientes. La Alianza Evangélica Española defiende que muchas iglesias funcionan como espacios de integración social para miles de migrantes, especialmente latinoamericanos.
«La presencia de población inmigrante en las iglesias evangélicas constituye una vía de integración, arraigo, cuidado mutuo y participación cívica», sostiene el comunicado de la AEE, que rechaza las visiones que presentan este fenómeno como un problema social o cultural.
En los últimos años, numerosas congregaciones evangélicas han crecido en barrios obreros y municipios metropolitanos de Madrid y otras ciudades españolas. Muchas de ellas desarrollan labores sociales, redes de apoyo vecinal, acompañamiento emocional y ayuda a familias recién llegadas.
Fuentes evangélicas consultadas por este medio consideran que parte de la cobertura pública sobre estas iglesias tiende a reducir el fenómeno únicamente a la inmigración o a presentar ciertas expresiones religiosas como elementos ajenos a la sociedad española. En oposición, las entidades recuerdan que el protestantismo tiene una presencia histórica consolidada en España y una estructura institucional estable, con consejos autonómicos, obras sociales, espacios educativos y representación oficial ante el Estado.
En su comunicado, FEREDE señala precisamente que la comunidad protestante española ha estado «largamente estigmatizada» durante generaciones y atribuye parte de esos prejuicios al «desconocimiento» sobre esta confesión religiosa.
Rechazo a las etiquetas políticas
Otro de los puntos centrales de ambos comunicados es el rechazo a presentar a los evangélicos como un espacio políticamente uniforme. La Alianza Evangélica Española muestra su preocupación por la tendencia a identificar a los evangélicos con «una determinada opción ideológica», en particular cuando se les vincula de forma genérica con la llamada «ultraderecha». La entidad sostiene que «no existe un voto evangélico único» y subraya que las iglesias no actúan como «correa de transmisión de ningún partido político», reivindicando la diversidad interna existente entre los creyentes.
Ferede utiliza un planteamiento parecido al afirmar que la comunidad evangélica constituye una «realidad plural y diversa» en la que conviven «sensibilidades y simpatías políticas distintas».
El debate no es nuevo. En los últimos años, distintas informaciones han abordado el interés de algunos partidos por acercarse al voto evangélico y latinoamericano, especialmente en grandes ciudades.
Sin embargo, dirigentes evangélicos consultados por este medio rechazan que casos concretos puedan proyectarse sobre el conjunto de las iglesias españolas. También recuerdan que dentro del mundo evangélico conviven sensibilidades teológicas, culturales y políticas muy distintas.
Petición de diálogo con medios
Pese al tono crítico de algunos apartados, tanto Ferede como la AEE han querido evitar una confrontación directa con los medios de comunicación. Ambas organizaciones subrayan su disposición a colaborar con periodistas y analistas interesados en conocer mejor la realidad protestante española.
Ferede afirma que desea trabajar con aquellos medios que quieran ofrecer «una información rigurosa» sobre el mundo evangélico. Por su parte, la Alianza Evangélica Española pide que, al abordar estas cuestiones, se consulte a «sus entidades representativas, sus iglesias, sus académicos y sus voces diversas».
No es la primera vez que las entidades protestantes reaccionan ante determinados tratamientos informativos. El pasado septiembre, RTVE rectificó públicamente un rótulo emitido en el programa Directo al grano que alertaba sobre el «preocupante crecimiento de la Iglesia evangélica». Tras las protestas de Ferede, la cadena aclaró que se refería exclusivamente a «determinados pastores con mensajes sectarios» y no al conjunto de la confesión evangélica.
Tanto Ferede como la AEE defienden que libertad religiosa y libertad de expresión deben convivir dentro del marco democrático. Ambas entidades sostienen que el crecimiento de la visibilidad evangélica en España exige también un esfuerzo adicional de contextualización y conocimiento mutuo.
