«La IA no puede sustituir el talento humano»: expertos contra el miedo al avance tecnológico
ESIC y CEU defienden adaptar universidades y empresas a jóvenes que priorizan la flexibilidad y la salud mental

La periodista de THE OBJECTIVE Rocío Regidor junto a Belén Grana Martínez y a Juan Ignacio Sanz Fuentes. | Carmen Suárez
«La IA no puede sustituir el talento humano». Con ese mensaje, expertos en educación y transformación digital intentaron rebajar este martes el temor creciente al avance de la inteligencia artificial (IA) durante la mesa Brecha Generacional del encuentro Talento Futuro: en Tiempos de IA, organizado por THE OBJECTIVE junto a la Xunta de Galicia y Michael Page. El debate puso sobre la mesa cómo la revolución tecnológica está transformando el empleo, las universidades y la convivencia entre distintas generaciones dentro de las empresas.
La conversación, moderada por la periodista de THE OBJECTIVE, Rocío Regidor, reunió este miércoles a Belén Grana Martínez, Chief Talent & Innovation Officer de ESIC University, y a Juan Ignacio Sanz Fuentes, adjunto al vicerrector de Planificación Estratégica y Cultura Digital de la Universidad CEU San Pablo, quienes coincidieron en que la IA cambiará numerosos procesos laborales, aunque defendieron que determinadas capacidades humanas seguirán siendo insustituibles.
«La IA no puede sustituir el talento humano», aseguró Juan Ignacio Sanz durante el encuentro. Aunque reconoció que las personas no pueden competir «con el saber y con la rapidez» de estas herramientas, insistió en que la tecnología todavía carece de habilidades esenciales como el trabajo en equipo o la capacidad relacional. «Una IA no sabe trabajar en equipo y hay que aprender más habilidades», afirmó.
Belén Grana respondió también de forma contundente cuando fue preguntada sobre si la inteligencia artificial podría reemplazar a las personas en el futuro. «Rotundamente no», señaló. A su juicio, permitirá optimizar procesos y acelerar determinadas tareas, pero seguirá existiendo una diferencia fundamental entre tecnología y pensamiento humano. «La capacidad crítica no la tiene la IA», defendió.
Más allá del debate tecnológico, ambos expertos alertaron de que la irrupción de la inteligencia artificial está acelerando una brecha generacional que ya se percibe dentro del mercado laboral. «Efectivamente, hay brecha», aseguró Belén Grana, aunque matizó que «el principal problema no es la falta de compromiso» que está asociada a los jóvenes. Según explicó, el choque se produce principalmente por las distintas formas de entender el trabajo entre generaciones. «Otras generaciones han entendido el trabajo como un medio de vida y algo más lineal, mientras que las nuevas generaciones están cambiando y tenemos que diseñar estructuras organizativas más sensibles», afirmó.
La directiva de ESIC añadió además que las nuevas generaciones buscan hoy una relación distinta con las empresas. «Los jóvenes buscan un salario muy emocional», explicó, en referencia a la importancia que los trabajadores más jóvenes conceden a factores como el bienestar, la conexión humana o la flexibilidad laboral. También aseguró que muchos priorizan «viajar, hacer deporte» y tener objetivos claros dentro de las organizaciones. Por su parte, Juan Ignacio Sanz destacó que las nuevas generaciones utilizan «canales de comunicación absolutamente diferentes» y que la cultura de la inmediatez ya condiciona la relación con el trabajo. Además, recordó cómo la pandemia y el avance tecnológico han cambiado las prioridades laborales de los jóvenes, que ahora valoran más la salud mental y el equilibrio personal.
La convivencia entre distintas generaciones dentro de las organizaciones fue otro de los temas centrales del debate. Juan Ignacio Sanz reconoció que actualmente «esas cuatro generaciones están compitiendo entre ellas». Mientras los perfiles más jóvenes cuentan con ventajas tecnológicas, explicó que muchos trabajadores séniors «se veían un poco fuera», por lo que defendió la necesidad de encontrar espacios donde cada perfil pueda aportar valor.
