Europa busca controlar la IA mientras Silicon Valley y China lideran la innovación
Expertos reclaman un equilibrio entre regulación e innovación para evitar que el poder quede en pocas manos
La inteligencia artificial avanza a gran velocidad y el debate ya no gira únicamente en torno a sus capacidades, sino sobre quién controla realmente su desarrollo. Mientras Estados Unidos concentra buena parte de la innovación a través de las grandes tecnológicas de Silicon Valley y China continúa reforzando su apuesta estratégica por esta tecnología, Europa ha optado por situarse a la vanguardia de la regulación. Ese fue uno de los principales diagnósticos compartidos durante la mesa «Quién controla la inteligencia: regulación, datos y poder tecnológico», celebrada en un encuentro organizado por THE OBJECTIVE y patrocinado por Cellnex y Carrefour.
En el debate, moderado por Juan Antonio Muñoz-Gallego, director de programática de THE OBJECTIVE, participaron Pablo Sáez Hurtado, experto en Legal Tech, AI Governance y derecho digital de Delvy; Rocío Catalá, jefa de Operaciones Jurídicas de ÉCIJA, y Josep Miret, CEO de Alex AI. Los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial ofrece oportunidades sin precedentes, pero también plantea importantes desafíos relacionados con el control de los datos, la concentración del poder tecnológico y la capacidad de los Estados para supervisar una tecnología que evoluciona más rápido que las propias instituciones.
«No debemos tener miedo de que la IA sea muy buena siempre y cuando podamos utilizarla para nuestro beneficio», defendió Josep Miret. El fundador de Alex AI destacó especialmente el potencial de estas herramientas para acercar determinados servicios a los ciudadanos y facilitar el acceso a información que tradicionalmente resultaba más compleja o costosa de obtener.
Una de las principales cuestiones abordadas fue precisamente quién tiene hoy el control sobre la inteligencia artificial. Rocío Catalá sostuvo que el poder se encuentra repartido entre varios actores. A su juicio, las empresas tecnológicas que desarrollan los modelos, los reguladores y los propios usuarios participan de una gobernanza compartida que obliga a encontrar puntos de equilibrio entre innovación y supervisión.
La conversación se trasladó también al ámbito jurídico, uno de los sectores en los que la inteligencia artificial está avanzando con mayor rapidez. Miret explicó que Alex AI ya ha superado el millón de consultas realizadas por usuarios que buscan resolver dudas legales. «Encontrar un abogado suele ser muy complejo». Según explicó, la plataforma ofrece información jurídica y orientación inicial, aunque mantiene límites claros y deriva a profesionales cuando las consultas requieren asesoramiento especializado. Catalá coincidió en que la profesión jurídica está experimentando una transformación profunda. La responsable de ÉCIJA defendió que los abogados deben adaptarse a las nuevas herramientas tecnológicas sin perder la confianza y la cercanía con los clientes. «Tenemos que entender la tecnología y abrazar el cambio».
La regulación ocupó buena parte del debate. Sáez recordó que Europa ya cuenta con un reglamento específico sobre inteligencia artificial y destacó el papel activo que está desempeñando España en el desarrollo de este marco normativo. Catalá defendió que la Unión Europea ha asumido un papel pionero en la regulación, aunque reconoció que el gran reto consiste en proteger a ciudadanos y empresas sin obstaculizar la innovación.
En la recta final de la mesa, los expertos reflexionaron sobre si los ciudadanos controlan realmente el desarrollo tecnológico o simplemente aceptan los términos impuestos por las grandes plataformas digitales. Sáez fue contundente al señalar que buena parte del poder actual se concentra en los grandes polos tecnológicos mundiales. Una reflexión que resume uno de los principales desafíos de la inteligencia artificial: cómo equilibrar innovación, regulación y poder en una tecnología que ya está redefiniendo la economía y la sociedad.
