GMV combinará satélites e IA para controlar un alga que amenaza las costas portuguesas
La compañía española trabajará en colaboración con el Ayuntamiento de Cascais para proteger la biodiversidad marina

Algas en las playas de Cascais. | GMV
La compañía española GMV ha anunciado este jueves que liderará un proyecto en Portugal que utilizará imágenes de satélite, inteligencia artificial y modelos oceanográficos para anticipar la propagación de la Rugulopteryx okamurae, un alga invasora que se ha convertido en una creciente amenaza para la biodiversidad marina, el turismo y la actividad pesquera.
El proyecto ha sido impulsado por el Ayuntamiento de Cascais y será desarrollado durante los próximos doce meses por un consorcio formado por GMV Portugal y el Plymouth Marine Laboratory, uno de los principales centros de investigación marina de Europa, para frenar el avance de la mencionada planta marina.
Originaria del Pacífico asiático, la Rugulopteryx okamurae fue detectada por primera vez en el Mediterráneo en 2002 y desde entonces ha extendido su presencia por distintas zonas del Atlántico. Su proliferación ha provocado importantes problemas ambientales y económicos en diversos puntos de la costa europea, obligando a las administraciones a asumir elevados costes de limpieza y afectando a sectores como la pesca y el turismo.
Hasta ahora, la gestión de este fenómeno ha sido fundamentalmente reactiva, en la que las actuaciones comenzaban cuando las acumulaciones de algas ya habían alcanzado las playas. El objetivo del nuevo sistema es precisamente invertir esa lógica y permitir a las autoridades anticiparse a los episodios de proliferación antes de que se produzcan.
Para ello, la plataforma combinará imágenes de satélite, datos meteorológicos y oceanográficos e inteligencia artificial capaz de analizar la evolución del alga y predecir su desplazamiento. Entre sus funciones se encuentran la detección de episodios de proliferación, la cartografía en tiempo casi real de las zonas afectadas, la simulación de su transporte por corrientes marinas y viento, así como la emisión de alertas automáticas para administraciones y ciudadanos.
La tecnología empleada no es completamente nueva. Sistemas similares ya se utilizan para la predicción de vertidos de petróleo, el seguimiento de fenómenos meteorológicos extremos o la monitorización ambiental a gran escala. La diferencia es que ahora estas capacidades se aplicarán a un problema local con importantes consecuencias económicas y medioambientales.
El proyecto también refuerza la presencia de GMV en el ámbito de la observación de la Tierra, una de las áreas estratégicas de la compañía española. La empresa cuenta con una amplia trayectoria en el programa europeo Copernicus y participa en el desarrollo y operación de varias de las misiones Sentinel de la Unión Europea, además de colaborar con organismos como la Agencia Espacial Europea (ESA).
Si los resultados son positivos, Cascais podría convertirse en el primer municipio portugués en poner a prueba una solución integrada de este tipo y en un referente europeo de gestión costera inteligente. El modelo, según sus impulsores, podría replicarse posteriormente en otras zonas especialmente vulnerables a la expansión de esta especie invasora, desde el Algarve hasta Canarias y otras regiones del Atlántico y el Mediterráneo.
La iniciativa refleja una tendencia cada vez más visible en el sector espacial enfocado en el uso de tecnologías desarrolladas para misiones científicas o de observación terrestre en aplicaciones cotidianas con impacto directo sobre la economía, el medio ambiente y la gestión pública. En este caso, con el objetivo de adelantarse a una amenaza que avanza silenciosamente bajo el agua.
