THE OBJECTIVE
Economía

Así maquilla Ribera el ahorro por el tope al gas: usa una medida de 2021 y no cuenta intereses

La ministra aseguró en Bruselas que el mecanismo ibérico había ahorrado 4.500 millones a los consumidores

Así maquilla Ribera el ahorro por el tope al gas: usa una medida de 2021 y no cuenta intereses

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. | EuropaPress

A mediados del pasado mes de enero, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, acudió a la Comisión Europea para convencer a Bruselas de que extendiese el mecanismo ibérico. El argumento de peso que utilizó la ministra española, que también fue acompañada por su homólogo portugués Duarte Cordeiro, fue que había logrado ahorrar desde junio (fecha en la que se puso en marcha la medida) 4.500 millones a los consumidores españoles. Una cifra que se trasladó sin una memoria económica pública, ocultando los futuros costes e imputando el efecto de ahorro que causó el real decreto 17/2021 (sobre la minoración de los ingresos de las eléctricas) al mecanismo ibérico.

Los expertos a los que ha tenido acceso este periódico coinciden: «No hay información en Red Eléctrica para replicar los 4.500 millones de ahorro que dice la ministra». La premisa de los expertos parte de una visión muy distinta a la que defendió el Ministerio en Bruselas: «El impacto es negativo. No hay ninguna transferencia de renta de la generación al consumo pero sí hay una transferencia de capital de renta de los consumidores españoles a franceses, portugueses y marroquíes«. Todos sentencian: aunque hoy se observe que el precio del pool ha bajado, no hay ningún ahorro para los consumidores con la excepción ibérica.

La puesta en marcha del tope ibérico permitió rebajar el pool eléctrico de 250 euros el megavatio hora a 150 euros. El Ministerio de Transición Ecológica, que está luchando en Bruselas por extender el tope al gas, trató de seducir a los burócratas europeos aportando un dato infalible: la medida ha supuesto para los consumidores un ahorro de 4.500 millones de ahorro. Una cifra que esconde varias trampas. Esa rebaja engloba, según la ministra, la reducción del precio en las siguientes tecnologías: el carbón y el gas, las renovables con primas (conocidas como ‘Recore’: renovable, cogeneración y residuos) y las térmicas de las islas.

Pero ese ahorro lo devolverá el consumidor español con subvenciones o subidas de primas. Por un lado, el carbón y el gas lo pagan en forma de subvención en el nuevo cargo del recibo eléctrico. Por otro, a las renovables con primas se las tendrá que subvencionar el año que viene con esa prima más un tipo de interés ya que a estas se les garantiza lo que se conoce como la rentabilidad razonable (la fija el Gobierno a propuesta de la CNMC). El ultimo valor que propuso la CNMC fue 7,1% y el Ministerio lo mantuvo.

Por último, si se le baja el precio del pool a la generación térmica de las islas, habrá que compensarles con una subida en los sobrecostes extrapeninsulares. De esta forma, ninguna generadora pierde, se quedan como están. El único que pierde es el consumidor al que se le está aplazando el pago, alguno de ellos sometidos a tipos de interés altos, además de estar subvencionado hoy energía a otros países que no compensarán al consumidor de nuestro país.

En segundo lugar, el Ministerio incluye el ahorro de las energías no emisoras y que no tienen prima (las nucleares, las hidráulicas y las eólicas que hayan perdido dicha prima porque hayan acabado su vida útil regulatoria) en el mecanismo ibérico. Pero estas tecnologías, a través del real decreto ley 17/2021, ya tenían su precio fijado en 67 euros el megavatio hora. Mucho antes de que el mecanismo ibérico hubiese rebajado el pool de 250 euros megavatios hora a 150.

Así, la medida aprobada a finales de 2021 daba a estas generadoras dos opciones antes de la llegada del tope al gas: firmar contratos a 67 euros (trasladando, por ende, el ahorro al consumidor) o cobrar por encima y devolver la diferencia al sistema. De esta forma, la minoración de ingresos ya había conseguido transferir esa renta de esa generación al consumidor.

La medida cortoplacista de la ministra Ribera crea el siguiente escenario: el consumidor está pagando ahora un precio en el ‘pool’ eléctrico mucho más barato más la subvención al gas y al carbón. De momento, el consumidor observa una aparente ganancia. Pero no está viendo lo que les falta por pagar: las primas a las renovables y el sobrecoste extrapeninsular, que llegará después. Hay una aparente reducción, comentan las fuentes, pero es solo un espejismo porque estamos retrasando los pagos. En el momento en el que toque pagar las primas a las renovables y el sobrecoste extrapeninsular, los consumidores tendrán que pagar más porque, además, lo que ya han transferido -vía cargo en el recibo de la luz- a Portugal, Francia y Marruecos «no nos lo perdona nadie».

Las instalaciones renovables que tienen prima son aquellas que se encuentran en régimen retributivo específico y, por lo tanto, además de cobrar los precios en el mercado, reciben una prima. Ese complemento está definido de la siguiente manera: si baja el precio del mercado, sube la prima y, si sube el precio del mercado, baja la prima. Con esto lo que se pretende es que se consiga una retribución garantizada y la única forma de lograr esa rentabilidad es que haya un equilibrio entre la evolución de los precios y la evolución de las primas.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D