Las clientas de Pronovias pueden quedarse sin vestido: solo tiene liquidez hasta mayo
La empresa busca comprador a la desesperada, pero nadie quiere la compañía entera, y el tiempo se agota

Desfile de vestidos de novia.
Si usted se va a casar próximamente y ha encargado su vestido a Pronovias, ándese con ojo: la que fuera en otro tiempo icono de la moda nupcial puede quedarse sin liquidez en un plazo de un mes y, en consecuencia, verse imposibilitada para completar sus pedidos, según fuentes conocedoras de la situación. La compañía está en proceso de venta, pero las ofertas no quieren la totalidad de la misma y exigen una fuerte reducción de empleo.
«La liquidez que les entra con los encargos va destinada prioritariamente a pagar deudas y nóminas, y solo tienen caja para un mes. Si no entra nuevo dinero, no podrán entregar los vestidos que tienen comprometidos», explican las fuentes citadas.
Un portavoz de Pronovias afirma que “el proceso de compraventa de Pronovias Group avanza a buen ritmo y dentro de los plazos previstos, con expectativas de alcanzar una resolución en un horizonte temporal de pocas semanas. La compañía continúa desarrollando su actividad con normalidad, con un firme enfoque en la calidad de sus colecciones y en ofrecer el mejor servicio a sus clientas, partners y distribuidores en todo el mundo”.
Pronovias fue vendida en 2017 por su fundador, Alberto Palatchi, a BC Partners por 550 millones y adquirida en 2022 por sus acreedores, Bain Capital y MV Credit. Ahora, está al borde del concurso de acreedores; unos gastos desproporcionados, una serie de compras fallidas y un negocio a la baja en el que cada vez se impone más el low cost han determinado su caída. Para tratar de evitarlo, el Juzgado Mercantil número 11 de Barcelona tiene en marcha lo que se conoce como prepack, es decir, su venta acelerada antes de la suspensión de pagos.
Esta venta no ha tenido éxito hasta ahora. Inicialmente, se habían presentado dos ofertas, pero ambas a derribo: una del fondo Enduring Capital, interesado únicamente en el negocio en Estados Unidos; y otra de Desigual, donde es directivo Marc Calabia, ex consejero delegado de Pronovias, pero sólo quiere hacerse con la marca (es decir, el fondo de comercio).
Ambas opciones implican un ERE muy importante del que Bain no piensa hacerse cargo, porque considera que ya ha perdido suficiente dinero —unos 135 millones— y no quiere poner un euro más. Este ERE se centraría en las oficinas centrales, que están enormemente sobredimensionadas, según las fuentes.
«Solución catalana»
Ante esta situación, la Generalitat de Catalunya tomó cartas en el asunto —como suelen hacer los gobiernos autonómicos con sus empresas en crisis— y buscó una «solución catalana». Para ello, tiró de Rosa Clará, pero la diseñadora propietaria de la marca del mismo nombre descartó finalmente presentar una oferta. La semana pasada, en cambio, surgió un nuevo nombre de un posible interesado: el fondo británico Cap Capital, especializado en pequeñas empresas, según adelantó El Economista. Este fondo pretendería adquirir la empresa fuera del prepack, negociando directamente con Bain y MV.
De momento no han fructificado esas conversaciones y todo apunta a que será necesario pedir una prórroga al juzgado para tratar de salvar Pronovias; como es lógico en estas situaciones desesperadas, los compradores intentan pagar el precio más bajo posible. Algunas de las fuentes consideran que la compañía necesita una inyección de unos 20 millones de euros para poder seguir operando.
Pronovias perdió nueve millones de euros en 2025 pese a lograr una facturación de 88 millones, con una deuda acumulada de 180 millones. Fue fundada en los años 60 por el citado Palatchi, procedente de una familia sefardí turca emigrada a Barcelona, y llegó a controlar el 50% del mercado español. Pero en 2017 tuvo que desprenderse de ella a consecuencia de su divorcio, uno de los más caros de la historia de España.
