La empresa familiar pide un modelo económico menos ideológico: «No somos el problema»
Eloi Planes, presidente del IEF, ofrece diálogo para mejorar las bases del crecimiento desde la «ambición»

El nuevo presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Eloi Planes.
El nuevo presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Eloi Planes, ha reivindicado el papel de las compañías que representa en la construcción de un nuevo modelo de crecimiento económico más ambicioso, basado en el diálogo y con menor carga ideológica. En su discurso en la Asamblea General de la organización, Planes (Fluidra) ha tomado el relevo de Ignacio Rivera (Estrella Galicia) y ha pedido «ambición» para decidir el papel de España en Europa y el mundo y para construir un «modelo de crecimiento» económico que «no debería depender de ideologías». Para ello, ha reclamado que los valores e ideas de las compañías familiares se tengan en cuenta en este debate y ha querido dejar claro que las compañías no son un obstáculo, sino todo lo contrario: «Los empresarios no somos el problema frente a los retos actuales, somos una parte fundamental de la solución», ha dicho este miércoles en el acto celebrado en la Fundación Miró de Barcelona.
La mesa redonda en el arranque de la asamblea se ha centrado en el desafío de la vivienda en España y las posibles soluciones a corto, medio y largo plazo. Para Mikel Echevarren, consejero delegado de Colliers en España y Portugal, estamos ante «los efectos de una política irresponsable y demencial de inmigración», ya que «no hay país que resista en sus infraestructuras la entrada de 600.000 inmigrantes al año», algo que ha tachado de «política suicida» desde el punto de vista inmobiliario. A este «alud de demanda» se suman problemas de oferta como la falta de capital, mano de obra y suelo, además de «un Gobierno campeón de la inseguridad jurídica». «No hay voluntad ni medios ni ganas para mejorar eso», ha lamentado Echevarren, que ha reclamado unos plazos más cortos para desarrollar suelo y una «seguridad jurídica absoluta» contra los okupas, así como medidas fiscales como no cobrar el IRPF a quienes alquilen pisos, una exención que, al cabo de 100 años, tendría el mismo coste para las arcas que construir una vivienda.
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