The Objective
Economía

Los jóvenes lideran el gasto en hostelería mientras se alejan de la compra de vivienda

Tres de cada cuatro componentes de la Generación Z salen a bares y restaurantes igual o más que hace un año

Los jóvenes lideran el gasto en hostelería mientras se alejan de la compra de vivienda

Encuentro de jóvenes en un bar.

La Generación Z y los millennials se han convertido en el principal motor del consumo en hostelería en España en un momento marcado por la inflación, el aumento del coste de vida y las crecientes dificultades para acceder a una vivienda. Mientras comprar una casa se convierte para muchos jóvenes en un objetivo cada vez más lejano, el gasto en ocio, restauración y experiencias gana peso dentro de sus prioridades. Los datos reflejan un cambio de mentalidad y también de contexto económico. El último barómetro sobre momentos de consumo elaborado por AECOC muestra que más de tres de cada cuatro jóvenes de la Generación Z salen a bares y restaurantes igual o más que hace un año. En concreto, el 76,3% asegura mantener o aumentar este tipo de consumo, frente al 56,2% de los boomers.

El informe refleja además que son precisamente las generaciones más jóvenes las que están impulsando muchas de las nuevas tendencias del sector como es el delivery (comida a domicilio), el tardeo, el consumo diurno o las nuevas ocasiones de socialización fuera de las comidas tradicionales. Todo ello ocurre en paralelo a un escenario inmobiliario cada vez más complejo para los menores de 30 años. Según el I Barómetro de la Vivienda en la Comunidad de Madrid, analizado recientemente por THE OBJECTIVE, el precio de compra es actualmente la principal barrera de acceso a una vivienda, señalado por el 56% de los encuestados.

Difícil acceso a la vivienda

Entre los jóvenes, además, aparecen otros obstáculos relevantes como la inestabilidad laboral, los ingresos insuficientes y las dificultades para acceder a hipotecas, avales y garantías. Aunque el 45% de los jóvenes de entre 18 y 29 años afirma querer comprar una primera vivienda en los próximos cinco años, muchos reconocen que las posibilidades reales de hacerlo son reducidas. El propio estudio refleja que entre quienes descartan acceder a una vivienda a corto plazo pesan motivos como la imposibilidad de reunir la entrada exigida por el banco o la dificultad para asumir cuotas hipotecarias o alquileres con sus ingresos actuales.

En este contexto, bares y restaurantes se consolidan para muchos jóvenes como una forma de ocio más accesible y alcanzable que otros grandes objetivos vitales. El fenómeno no responde necesariamente a un mayor poder adquisitivo, sino a un cambio en la manera de priorizar el gasto. La vivienda se percibe cada vez más como una meta difícil de alcanzar, mientras que las experiencias cotidianas, el ocio y la socialización se convierten en espacios inmediatos de disfrute y bienestar. El propio informe de AECOC refleja que salir fuera del hogar se asocia cada vez más con compartir, socializar, desconectar y disfrutar de experiencias.

Evadirse y disfrutar

Además, pese al aumento de precios, el consumo en hostelería sigue mostrando una notable resiliencia. El 47% de los consumidores asegura que continúa saliendo a bares y restaurantes para «evadirse y disfrutar del día a día», incluso en un contexto de inflación. Esta transformación también está modificando los hábitos de ocio de las nuevas generaciones. El auge del tardeo y del consumo diurno refleja una nueva forma de relacionarse con el ocio, más vinculada a horarios flexibles, encuentros sociales y consumo informal. El 58% de los consumidores asegura salir de tardeo durante el fin de semana y la mitad reconoce haber reducido parte del ocio nocturno para trasladarlo a horarios diurnos.

El delivery y las soluciones de conveniencia también forman parte de este cambio cultural. Cerca del 78% de los jóvenes pide comida a domicilio en alguna ocasión, muy por encima de generaciones de más edad. La practicidad, la falta de tiempo y la necesidad de simplificar el día a día aparecen entre las principales razones. Más allá del consumo puntual, los datos apuntan a un cambio generacional más profundo. Frente a generaciones anteriores que asociaban estabilidad económica con propiedad y ahorro patrimonial, muchos jóvenes priorizan hoy el bienestar cotidiano, las experiencias compartidas y el disfrute inmediato en un contexto de enorme incertidumbre sobre su futuro residencial.

La hostelería se beneficia así de una transformación social que va mucho más allá del ocio. Mientras el acceso a la vivienda continúa deteriorándose para buena parte de los jóvenes, bares y restaurantes se consolidan como uno de los pocos espacios de consumo, relación y evasión que siguen sintiendo al alcance.

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