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Economía

El 42% de los jóvenes de entre 25 y 34 años retrasa tener hijos por el precio de la vivienda

Solo el 17% de las personas de esta franja de edad asegura no haber tenido que aplazar ninguno de estos hitos vitales

El 42% de los jóvenes de entre 25 y 34 años retrasa tener hijos por el precio de la vivienda

Recién nacido.

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales frenos para el desarrollo vital de los jóvenes españoles. La dificultad para comprar o alquilar una casa ya no solo condiciona la emancipación, sino también decisiones personales como formar una familia, cambiar de ciudad o iniciar nuevos proyectos de vida. Así lo refleja el IV Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad analizado por THE OBJECTIVE, que evidencia cómo el encarecimiento del mercado inmobiliario está alterando los planes de toda una generación.

El dato más contundente del informe afecta directamente a los jóvenes de entre 25 y 34 años: el 42% asegura haber retrasado la decisión de tener hijos debido a las dificultades relacionadas con la vivienda. Además, el 52% afirma haber pospuesto su emancipación, cifra que muestra hasta qué punto el acceso a una casa se ha convertido en un obstáculo estructural para entrar plenamente en la vida adulta.

Retraso en la maternidad

Solo el 17% de las personas de esta franja de edad asegura no haber tenido que retrasar ninguno de estos hitos vitales. Es decir, más de ocho de cada diez jóvenes afirman que el mercado inmobiliario ha condicionado decisiones fundamentales en su vida personal. El estudio refleja así un cambio profundo en las prioridades y expectativas de las nuevas generaciones. Si hace apenas una década la compra de una vivienda era vista como un paso natural hacia la estabilidad, ahora muchos jóvenes asumen que independizarse, tener hijos o construir un proyecto familiar dependerá antes de su capacidad para afrontar alquileres cada vez más elevados o hipotecas inaccesibles.

La situación mejora ligeramente en edades más avanzadas, aunque el impacto continúa siendo significativo. Entre las personas de 35 a 44 años, el 32% asegura haber retrasado su emancipación y el 35%, tener hijos. Solo el 37% afirma no haber aplazado ninguno de estos hitos vitales por cuestiones relacionadas con la vivienda.

En el grupo de 45 a 54 años, el problema sigue presente, aunque con menor intensidad. El 26% dice haber retrasado independizarse y el 31,3% haber aplazado la decisión de tener hijos —o ampliar la familia—. En este tramo, el 39% asegura no haber tenido que modificar sus planes vitales por las dificultades del mercado inmobiliario.

No ocurre entre los ‘boomers’

El informe también detecta otras renuncias menos visibles, pero igualmente relevantes. Entre las personas de 55 a 65 años, más de la mitad —el 54%— afirma no haber tenido que retrasar ningún hito vital relacionado con la vivienda. Sin embargo, un 28,9% reconoce haber pospuesto un cambio de ciudad, una decisión que el estudio vincula principalmente a cuestiones laborales o familiares. La investigación dibuja así una sociedad marcada por la adaptación constante a un mercado inmobiliario cada vez más tensionado.

Las renuncias ya no afectan únicamente a la compra de vivienda, sino que impactan directamente en decisiones personales y familiares que tradicionalmente definían la entrada en la edad adulta. El informe de UCI también apunta a un fenómeno cada vez más extendido y es que muchos jóvenes han dejado de aspirar a comprar una vivienda y centran sus esfuerzos simplemente en poder acceder a un alquiler. La subida de precios, la falta de ahorro previo y la inestabilidad laboral han provocado un cambio psicológico en toda una generación, que percibe la vivienda en propiedad como un objetivo cada vez más lejano.

Más reformas

En paralelo, aumenta el número de personas que optan por reformar la vivienda actual antes que mudarse, tendencia impulsada tanto por el coste de las casas como por la escasez de oferta en determinadas ciudades. El mercado, según el observatorio, empuja a muchas familias a adaptar sus expectativas a la realidad económica, reduciendo el tamaño o la calidad de la vivienda comprada. La tensión es especialmente elevada en las grandes ciudades y áreas metropolitanas, donde el precio absorbe ya una parte muy importante de los ingresos mensuales de los jóvenes.

El informe de UCI detecta un cambio de comportamiento especialmente visible entre los hogares jóvenes y de clase media, que han rebajado sus expectativas residenciales y priorizan adaptar su vivienda actual a sus necesidades. La reforma deja así de percibirse como una mejora estética y se convierte en una solución obligada ante un mercado inmobiliario tensionado, con precios al alza y una oferta insuficiente tanto en compra como en alquiler.

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