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Economía

Vivienda y precios castigan a las empresas: los empleados se van por necesidad económica

El 56% de los trabajadores cualificados deja su puesto por apuros financieros. Pagar un techo es «el principal problema»

Vivienda y precios castigan a las empresas: los empleados se van por necesidad económica

Un trabajador en una oficina de Londres. | Reuters

El aumento del coste de vida en España —especialmente la crisis de la vivienda— tiene ya un impacto en las empresas al provocar una mayor rotación en el empleo, ya que una parte significativa de los trabajadores se ve obligada a dejar sus puestos de forma precipitada y buscar un empleo mejor pagado poder pagar las facturas. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por la consultora Robert Walters, que ha detectado que el 56% de los profesionales cualificados encuestados ha tenido que abandonar su compañía a pesar de estar satisfecho, simplemente por necesidad económica. «El acceso a la vivienda se ha convertido ya en el principal problema para el mercado laboral», asegura Guillermo Julio Sáez, senior principal de la firma y coautor del informe.

El informe revela que cuatro de cada cinco trabajadores cualificados españoles carecen de estabilidad financiera y que múltiples problemáticas sociales están teniendo efectos «desoladores» en la toma de decisiones profesionales que distorsionan el mercado laboral en España. La otra cara de esta moneda, la fuga de talento por apuros económicos, es que el 76% de los profesionales ha permanecido por necesidad en un empleo en el que no estaba satisfecho. Además, tres de cada diez empleados con este perfil de mayor cualificación se ven forzados a residir en una ciudad distinta a la que les gustaría por trabajo —solo el 55% vive en la población que quiere—, mientras que siete de cada diez admiten vivir en una situación de estrés financiero.

Con esta investigación, la consultora trata de encontrar respuestas a la situación volátil del mercado laboral español, donde cada día se publican unas 200.000 ofertas de empleo, se producen cerca de 190.000 despidos y tres millones de personas están en situación de desempleo según cifras oficiales —aunque otras fuentes, como el sindicato USO, elevan el paro real hasta los 3,7 millones de personas—. La evolución del empleo no deja de ser un indicador del estado de la economía, aunque el documento refleja cómo esta también influye a su vez en las dinámicas laborales por la precariedad que provoca la falta de vivienda o el elevado coste de vida, incluso entre profesionales especializados.

El informe La trastienda del mercado de trabajo advierte que «las empresas sufren por atraer y fidelizar talento, enfrentando auténticos problemas para cumplir con sus planes estratégicos», mientras examina desafíos como la rotación, el compromiso, los saltos profesionales, el desempleo, el edadismo, las motivaciones o la influencia del nivel de vida y la inflación en la toma de decisiones laborales. Uno de los elementos llamativos de estos datos es que los jóvenes se ven empujados a saltar de empleo en empleo por las presiones económicas e inmobiliarias, mientras que en los profesionales mayores de 45 años se observa una mayor propensión a mantenerse en un trabajo que les da estabilidad financiera, aunque existan otros factores de desarrollo profesional o personal con los que no se sientan alineados, principalmente por la mayor prevalencia de cargas y responsabilidades familiares o por el temor a quedarse descolgados en el mercado laboral.

En paralelo, más de la mitad de profesionales cualificados se ha visto obligada por necesidad económica a dejar un empleo en el que se sentía realizado y satisfecho —los menores de 35 años son los que más tienden a abandonar un empleo que les llena por la necesidad de aspirar a una mayor retribución y capacidad de ahorro— y el 79% de los profesionales encuestados afirma que dejaría su posición a corto o medio plazo si sus finanzas se lo exigiesen. Esto es coherente con el hecho de que el 47% de quienes han dejado un puesto por necesidades económicas identifica el condicionante de la vivienda, un factor «vital» para el segmento de profesionales de entre 30 y 50 años, tanto los que viven de alquiler como los que quieren comprar un inmueble. Otro 26% de los consultados apunta al incremento del coste de vida, más allá del aspecto residencial, como motivación para buscar trabajos mejor remunerados.

Pérdida de poder adquisitivo generalizada

Otro dato llamativo es que, incluso entre los profesionales cualificados —el 57% de los encuestados gana más de 40.000 euros anuales—, solo el 28% de los profesionales considera que sus ingresos y situación económica hayan mejorado en los últimos cinco años, mientras que el 49% ha tenido revisiones salariales insuficientes para compensar la inflación y otro 22% declara que su empresa no ha tomado medidas para compensar la subida de precios. Al 62% de los profesionales les gusta su trabajo, pero creen que sus condiciones económicas son mejorables, y solo el 17% está en un trabajo deseado y bien retribuido. Finalmente, uno de cada diez no está a gusto ni con el puesto ni con su remuneración.

En cuanto a la elevada rotación que vive el mercado laboral en España, el 66% de los profesionales admite haber tenido alguna experiencia profesional de un año o menos. Asimismo, el 86% de los profesionales ve suficiente un periodo de entre uno y cinco años para enriquecerse y dar por concluida una etapa profesional, pero los menores de 35 años se concentran principalmente en la franja de entre uno y tres años.

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