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Tribunales

Aldama 'desnuda' a Sánchez: todas las citas al «uno» que «lo sabía todo» de la financiación

El empresario ha señalado que el presidente estuvo al tanto de las tramas del petróleo y las comisiones por contratos

Aldama ‘desnuda’ a Sánchez: todas las citas al «uno» que «lo sabía todo» de la financiación

Pedro Sánchez y Víctor de Aldama.

Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debieron de pitarle los oídos intensamente durante la jornada del miércoles. Al menos si es cierto ese dicho popular de que cuando alguien dice algo malo de uno, esto llega reverberando a los tímpanos de su protagonista. La declaración de Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo no defraudó. Estuvo llena de «bombas», muchas de las cuales buscaban al líder del Ejecutivo. «El uno, en el escalafón de la organización», tal y como lo definió el empresario, que en sus años de cercanía a Koldo García y José Luis Ábalos pudo acreditar —eso dice— que Sánchez estaba al corriente de la presunta financiación irregular, de los chanchullos con grandes constructoras, de los trapicheos con petróleo venezolano y hasta de grandes operaciones inmobiliarias impulsadas presuntamente por Begoña Gómez.

«El presidente me dice: ‘Muchas gracias por todo, sé perfectamente lo que estás haciendo, y simplemente quería darte las gracias’». Aldama relata a la Sala los prolegómenos de la famosa foto que se hizo con Pedro Sánchez en febrero 2019 y las caras de Koldo y Ábalos son un poema. Los dos interrumpen las notas que estaban tomando y se cruzan la mirada unos segundos, sin pestañear. Entonces Koldo se lleva las manos a la cabeza y Ábalos comienza a sonreír mientras asiente. Y esa fue la cita más inocente que tuvo al presidente del Gobierno como protagonista.

La colección de menciones a Sánchez en la declaración de Aldama dibuja un escenario en el que el líder socialista era la figura predominante y conocedora de todos los entresijos. Todo, le dijo Koldo, se hacía bajo conocimiento y potestad de Sánchez. De hecho, Aldama señala que el asesor era en realidad un «hombre de Sánchez» más que de Ábalos. No en vano, el aizkolari y portero de discoteca navarro, que ayudó a Sánchez en las primarias, iba a ser en un principio uno de los más de 400 asesores que pululan por el complejo presidencial de Moncloa. Pero fue finalmente Santos Cerdán, presunto socio al 45% de Servinabar, quien habría movido los hilos para enviarle al despacho anexo al del ministro de Transportes, la cartera con mayor presupuesto del Ejecutivo.

«Sánchez me debe mucho»

Que Koldo no era un asesor más fue una conclusión a la que Víctor de Aldama llegó analizando cómo hablaba por teléfono con los miembros del Consejo de Ministros. Según indicó, a Koldo le cogía el teléfono hasta el apuntador, no solo los ministros afines a Ábalos, casi todopoderoso secretario de Organización del PSOE y el hombre que tenía la llave de las listas electorales. No, a Koldo le cogían el teléfono incluso aquellos que no hacían buenas migas con Ábalos, por lo que intuyó que su poder no residía en el ministerio de Castellana, sino en el palacio presidencial.

Aldama, dice, vio a Koldo hablar con Pedro Sánchez. Una afirmación por la que puso el grito en el cielo la defensa del exasesor de Ábalos, pero que Aldama explicó: era práctica común de Koldo hablar con gente con el manos libres activado. Y era otra costumbre suya, dijo, la de aparentar. Según el empresario, fue testigo de esas «indiscreciones», porque, ¿qué mejor manera de marcar terreno, sostiene Aldama, que hablar por el altavoz con el presidente, a quien Koldo llamaba directamente «Pedro»? «El día en el que me diga Pedro que le tengo que llamar ‘presidente’, me voy de allí. Él me debe mucho y él sabe por qué», le dijo a Aldama —y este relató ante el Supremo—. «La relación de Koldo con el presidente va mucho más allá», recalcó.

El Delcygate

Con esta relación marcada desde el principio, Aldama desgranó todos los negocios, acercamientos, chanchullos y gestiones que la trama llevaba a cabo con el supuesto placet de Sánchez. Por ejemplo: el tema de Venezuela y los cupos de petróleo que el propio Aldama fue a negociar a Caracas (donde le dijeron que «¿qué hacía ‘pisando’ a Zapatero?»). El PSOE le habría ofrecido al presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, su apoyo a cambio de crudo. Así de ídem. Y con ese petróleo se pensaba financiar la Internacional Socialista.

Cuando los aires cambiaron y a Guaidó le sustituyó Delcy Rodríguez, Aldama repitió la jugada «por orden del Gobierno». Y así surgió el Delcygate: Aldama envió una carta por encargo de Ábalos, que previamente había pedido permiso a Sánchez —existen los wasaps—, y el empresario comenzó a preparar la cita en Madrid. Autorizada por el Ministerio del Interior y por el de Exteriores, pero fue la propia Delcy la que avisó: «Oye, que yo estoy sancionada para volar», en referencia a los castigos internacionales impuestos a altos cargos venezolanos en la Unión Europea. Pero la tranquilizaron porque todo estaba perfectamente aceptado por Sánchez, según Aldama.

Al final, con todo preparado, el viaje descarriló. Lo hizo en la misma pista de Barajas, a la que acudieron con nocturnidad Ábalos y el propio Aldama para solucionar un entuerto que el empresario calificó como «una película de Torrente».

Un contrato de 2.400 millones

En otro momento de la declaración, Aldama ha responsabilizado a Sánchez del desenlace de la ‘madre’ de todos los contratos ferroviarios. Uno de 2.400 millones de euros adjudicado a Stadler para la construcción de trenes de cercanías y que, en palabras de Aldama, estuvo pilotado por Sánchez. De aquel contrato salieron cuantiosas comisiones, como desveló THE OBJECTIVE.

Quizás el mejor resumen del presunto papel del presidente lo hizo el propio Aldama: «Se ha hablado mucho de jerarquías, pero hay una cosa clara que viene del principio. Si hay una jerarquía, y yo obviamente estoy en la banda criminal organizada, el señor presidente del Gobierno está claramente en el escalafón uno, Ábalos está en el escalafón dos porque era el que daba y otorgaba; Koldo en el tres y yo en el cuatro».

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