Los súper asumen 51 millones de sobrecoste por el gasóleo desde el mes de marzo
La patronal ASEDAS asegura que el sector está asumiendo el coste y conteniendo la inflación

Establecimiento de Mercadona | Europa Press
El encarecimiento del gasóleo derivado de la inestabilidad geopolítica en el entorno del Estrecho de Ormuz está empezando a trasladarse a la cadena logística alimentaria en España, aunque por ahora sin un impacto directo en los precios al consumidor. Según datos de la patronal de la distribución ASEDAS, el aumento del coste del combustible ha supuesto un sobrecoste acumulado de 51 millones de euros desde marzo para supermercados y mayoristas. La presión se concentra especialmente en el transporte de mercancías, uno de los eslabones más sensibles a la volatilidad del petróleo.
El contexto internacional ha vuelto a situar al mercado energético en el centro de las tensiones inflacionistas. El riesgo sobre rutas clave de transporte de crudo en el Estrecho de Ormuz ha contribuido a episodios de volatilidad en el precio del barril, con efectos directos sobre el diésel, que sigue siendo determinante en la distribución de alimentos.
Pese a ello, el impacto no se está trasladando de forma clara a los lineales. Los datos del IPC de abril muestran que los precios de los alimentos registraron variaciones mensuales nulas o negativas en varios productos básicos, lo que ha permitido una nueva moderación de la inflación alimentaria: del 2,7% en marzo al 2,6% en abril.
Reducción de márgenes
Detrás de esa contención está, en gran medida, el esfuerzo de márgenes del sector, tal y como aseguran desde la patronal. La distribución alimentaria -con más de 200 operadores compitiendo en el mercado español- está absorbiendo parte del incremento de costes logísticos para evitar trasladarlo al consumidor en un contexto de sensibilidad todavía alta al precio de la cesta de la compra.
En paralelo, las ayudas al transporte, como la bonificación de 0,20 euros por litro de combustible, han amortiguado parcialmente el impacto, aunque no han evitado que la factura energética siga creciendo desde el inicio del repunte del crudo. La incógnita ahora es cuánto tiempo podrá mantenerse este equilibrio. Con un petróleo condicionado por factores geopolíticos y una cadena logística tensionada, los analistas advierten de que la actual moderación del IPC alimentario podría ser frágil si se prolonga la presión sobre los costes energéticos
